Caracas, 11 de febrero de 2019.

Por: Tony Rivera Chávez*

@otelo_calas1 

La llegada a la palestra Política de un líder con características muy aceptables dentro de la complejidad de las necesidades de una sociedad cuyos hombres y mujeres  padecen de una desconfianza patológica hacia los políticos dadas las continuas estafas cometidas contra el electorado parece ser  un elemento necesario para el cambio estructural  en la mente del venezolano el cual como si se tratara de un hombre imperfecto ha venido aceptando como algo imbatible  la corrupción, el engaño, la impunidad y la ignorancia como cuestión normal, con el resultado de una auto estima bastante pobre.

La presencia de un líder, Ingeniero, obrero especializado, con formación cívica, educado para producir, construir y resolver es una buena adquisición para armonizar, equilibrar e impulsar a los ciudadanos por la vía  del trabajo productivo  para el crecimiento  y desarrollo económico. Ademas de traer aires de pacificación e inteligencia para dejar en el cesto de lo inservible “el silbar de las balas” como requisito mental para afrontar las tareas de consolidar una sociedad en paz  y en orden más bien acostumbrada  a las artes, los deportes y la recreación para enterrar esos ruidos criminales muy conocidos por los mas pobres desde la presencia en las barriadas de ese “pistolero” mantenido desde el gobierno para su defensa y conveniencias.

Sin embargo, no todo puede ser dejado al garete porque es desde la anarquía donde se han establecido los peores vicios presentes en la vida nacional. El Control y en especial el ejercido sobre los Fondos Públicos  debe ser abordado desde sus raíces para lo cual debe  establecerse una Policía del Fisco Nacional lo cual debe tener como prioritario la prevención lo cual debe involucrarla en un sistema nacional de Educación donde el Ministerio de especifico para tal fin  le preste toda su asistencia para llevar a las aulas desde la Primaria hasta el grado académico el conocimiento de las Finanzas públicas y su importancia para los ciudadanos así como la necesidad del Control honesto sobre las mismas para desde esta idea consolidar un voluntariado para la colaboración  en la formación  del ciudadano en la defensa del Patrimonio Nacional  desde el conocimiento de la Administración Publica como factor esencial para  una mejor calidad de vida de la población.

Por otra parte y ya en la etapa de represión contra el delito fiscal este  Ente debe estar ubicado en un lugar especial en el organigrama de los Poderes Públicos  para darle una autonomía activa  que lo relacione con la Fiscalía General de la República, la Contraloría General y la Asamblea Nacional de tal forma que sus actividades  no se conviertan en secreto para favorecer la impunidad de la corrupción y sus acciones.

Una supervisión múltiple desde el exterior donde además las  “auditorias públicas” le puedan exigir en forma obligante su accionar cuando se requiera y estas sean de índole legal y permisibles cuando la Cosa Pública se crea vulnerada  por parte de los ciudadanos.

En un nuevo gobierno hay que evitar el borrón y cuenta nueva lo cual a su vez requiere de equilibrio, inteligencia y métodos porque no se trata de meter a la cárcel a ciertos corruptos antipáticos  al pueblo para dejar con vida eterna a los factores que en forma  recurrente reviven cada cierto tiempo el flagelo mortal para el buen funcionamiento de la Administración Publica.

Bueno recordar, aquel tiempo, cuando la Dictadura Militar  de Pérez Jiménez y su camarilla; fue desaparecida aplicándose entonces en dos gobiernos sucesivos un ejercicio administrativo con escasos o imperceptibles casos de corrupción pero luego se empezó el proceso que aún no termina ligado por cierto al precio del barril del petroleo que sirve de “guaya” para aligerar o desacelerar el Modelo Corrupto a corregir y eliminar.

Hasta ahora la falta de una lucha sistemática permanente e implacable contra la Delincuencia Fiscal Organizada a permitido la existencia de una burochorocracia en goce pleno de sus facultades delictivas y hacia su destrucción hay que avanzar.

Esta actividad depredadora hay que exterminarla en forma radical sin escatimar acciones  para tal fin pero basándonos en un cuerpo operativo idóneo con características especiales  donde se combine lo ideal con lo real para sobre todo cambiar la mentalidad del venezolano en relacionado con las Finanzas Públicas y sus objetivos que no son para el lucro de quien ejerce los cargos públicos sino para el bienestar de la población.

* Economista egresado de la UCV – año 1.972  

Correos electrónicos: profetanoskagamus@yahoo.com / guaripeterojo@outlook.com

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