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Edgar Perdomo Angola: Nicmer, ¡Aquí no hay lucha de clases, sino un odio de clases!

Edgar Perdomo Angola: Nicmer, ¡Aquí no hay lucha de clases, sino un odio de clases!

La política se diferencia de la alpargata en que da lo mismo la izquierda que la derecha.

Anónimo.

Nicmer hay que decirle a los rábulas constitucionalistas, aduladores, y politiqueros militaristas de oficio, de donde proviene ese concepto tan trillado por tísicos intelectuales el concepto de izquierda y derecha, y lucha de clases. Y no fue sino cuando se dio según muchos textos de historia, la votación en la Asamblea Nacional Constituyente, que nació al calor de la Revolución Francesa en 1789, cuando se debatía si procedía incluir en la Constitución de la época un veto al monarca, y a las leyes que serian aprobadas por la futura Asamblea Legislativa. Cuenta la historia que los diputados que favorecían se aplicaran el veto, y continuara el poder absoluto del monarca, estaban situados a la derecha del presidente de la Asamblea. Los que se le oponían, y a favor de la soberanía de la Asamblea sobre la autoridad real, estaban situados a la izquierda.

Estas acciones, quedaron plasmadas en las luchas universales que se desarrollan hoy en muchas naciones en favor o en contra de los derechos civiles, y políticos de las grandes mayorías, por la igualdad de todos ante la ley, la democracia, la soberanía popular, y en contra de la perversa centralización del poder.

Por eso, cuando la politiquería venezolana mal utiliza el término de derecha, aplicado por gobiernos de facto en muchos países en el siglo XX. No sabiendo que este término fue utilizado para calificar a los gobiernos dictatoriales que suprimían el estado de derecho, los derechos civiles, las elecciones libres, secretas y universales, y los procesos democráticos, cuando violaban las constituciones democráticas, disolvían los parlamentos, y gobernaban por leyes decretos impuestas sin la debida aprobación del pueblo en una consulta abierta y popular.

Hoy en pleno siglo XXI amigo Nicmer, para la mayoría de los países, en la actualidad, la diferencia entre izquierda y derecha se ejercita de forma muy transparente a pesar de las grandes diferencias sociales y económicas.

Aquí en Venezuela no se puede hablar de la existencia de una lucha de clases, lo que existe es un odio de clases. Cada quien interpreta estos criterios, obviando la critica situación de pobreza que vive el pueblo venezolano debido a la grave situación económica de la nación, así a quien mejor le parezca, puede identificar fácilmente dónde están ubicados los que se dicen ser de izquierda, y a los de la derecha.

Hoy, en Venezuela, se puede identificar ser de derecha, en términos objetivamente políticos nacidos en la Revolución Francesa, a quienes se aferran al poder político, y a las prebendas económicas de un modelo caduco centralizado, y monopolizado por una nomenklatura que se considera dueña de la República nacida en 1999.

Desde mi óptica, en nuestro país las diferencias tienden a radicalizarse por el pseudo discurso revolucionario, y antiimperialista, ignorando perse que la constitución vigente de 1999 fue aprobada por una amplia mayoría del pueblo en referendo consultivo, y aprobatorio. Pero hay que recordar que hoy existen otras condiciones nacionales e internacionales.

La recién electa ANC el 30J esta causando temor en la población debido a la alta concentración de un poder político y económico en manos de una élite con 18 años en el mando de la patria, sin alternancia, y resistente a los cambios verdaderamente democráticos en el sistema político venezolano. Hay que erradicar la fraseología hueca utilizada por el militarismo en el poder, al manipular los conceptos de la terrible realidad económica venezolana de hoy en día, donde encontramos a los de la izquierda que luchan a favor de la centralización, y no de la democratización, y de una verdadera socialización democrática del poder político, y económico, donde se respeten los derechos políticos, civiles, económicos, y sociales de todos los venezolanos.

En definitiva, queremos cambios que favorezcan a las mayorías nacionales que están cayendo en la pobreza, y debido a la fuerte represión estalinista, ven limitada su participación en la política, y la economía, por el alto nivel de centralización, y la monopolización estatal de las mismas.

Hoy una minoría excluye, y le impone decisiones de todo tipo a las grandes mayorías del pueblo venezolano, en nombre de un “socialismo” encubierto por un perverso capitalismo de estado administrado por un “marxismo-leninismo”, de corte estalinista.

El cierre de empresas, y fábricas, la perdida de miles de empleos, el estímulo a la explotación asalariada de venezolanos llevada a cabo por chinos y sirios, marginando, y limitando las posibilidades de las fuerzas productivas de los propios venezolanos, entonces si se sigue por ese camino, ya no quedan esperanzas.

En la Venezuela herida de muerte económica hay que promover el diálogo inclusivo de todos los venezolanos que nos ayude a salir del actual laberinto, y encontrar el camino del progreso, esta estalinista Izquierda debería echar a un lado sus diferencias de odio, y tratar de coordinar proyectos, y acciones pacíficas, y democráticas para sacar de este marasmo económico a nuestra patria querida.

¿De manera cuando se habla de la nueva ANC en el poder, se estará haciendo honor a aquella rancia política de la revolución francesa? Pues al final lo que cuenta no es el discurso hueco lo que califica si una posición política es de izquierda o derecha, sino la perspectiva progresiva respecto a los derechos políticos, y civiles de las grandes mayorías nacionales.

Hoy, en Venezuela se demanda la democratización del poder político y económico, y la liberación de la economía de los controles estatales, a fin de que se respeten los derechos humanos, civiles, políticos, económicos, sociales, y culturales de todos los venezolanos, y puedan florecer las formas no estatales de producción para acabar de una vez con la escasez, inflación, especulación etc.

Esta es la triste dialéctica de la historia, cuando la lucha se desata, cuando los sectores minoritarios de la política se apoderan del poder por la fuerza de las armas, y tratan de excluir a las grandes mayorías nacionales. Estas graves contradicciones sociales provocan grandes conflictos, el poder político, y el económico deben estar equilibrados entre todos los ciudadanos, quienes deben decidir en referendos, las leyes, elegidas democráticamente por el voto directo y secreto de todos los cargos públicos en alternancia, y lo cual esta claramente establecido en la Constitución de 1999.

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