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(Opinión) 20 años del inicio de una revolución frustrada. Por Nicmer Evans

(Opinión) 20 años del inicio de una revolución frustrada. Por Nicmer Evans

Caracas, 6 de dciiembre de 2018

Por: Nicmer Evans

@NicmerEvans

nicmerevans@gmail.com

 

Algunos podrán celebrar que hoy hace 20 años se obtuvo la victoria electoral que conduciría al inicio de una revolución en Venezuela, pero nadie puede celebrar el triunfo de la misma, por una razón muy sencilla, ésta, la revolución chavista, es hoy una revolución frustrada.

Un líder que llenó de expectativas el mundo de la política, nacido de la antipolítica, un militar golpista le gana a una miss la batalla por ser hijo de la fase de desprecio a la política más agudo que había existido, hasta el día de hoy que vuelve a ser tema de la cotidianidad el desprecio a toda la dirigencia política existente, venga de donde venga.

Sin embargo, 20 años después, asesinado políticamente por su propia gente y por el hiperliderazgo y ausencia de un modelo económico realista y viable, tanto el caudillo como su proyecto solo sobrevive a la fuerza, por la imposición de los hechos y por los reiterados y sistemáticos errores de una dirigencia opositora que también está llegando a su fecha de vencimiento.

Hoy hace 20 años, yo estaba en Cumaná trabajando, no pude conseguir avión para regresar a tiempo y votar, sin embargo, con mi joven trayectoria política y recién habiendo terminado mi carrera en ciencias políticas, estaba decidido a no votar por Chávez, me era difícil aceptar que un militar liderara un proyecto de izquierdas para nuestro país.

Casi un año después, en Catia, de donde soy oriundo, un gran hermano y colega me postula para cumplir funciones en un Centro Municipal de Atención Integral (CMAI) de la Alcaldía de Caracas, detrás de mi casa, dentro del barrio El Nazareno, en Propatria. La lógica decía que después de graduarme la aspiración era ir al este, o mínimo al centro, para trabajar en altos cargos públicos o privados con proyecciones de acceso y crecimiento económico o conseguir una beca al exterior, pero no, la propuesta más seria era ir más adentro, a una realidad ante la que uno generalmente se pone de espalda para salir, y por eso de inmediato acepté, porque me pareció la propuesta más revolucionaria que habría de aceptar en mi vida.

Ir barrio adentro, de verdad, y trabajar para y con la gente fue para mí el verdadero inicio de una revolución, que empezó a tergiversarse cuando funcionarios de la Alcaldía llegaron al CMAI con la instrucción de pintarlo de los colores del partido de gobierno, cosa además anti-estética ya que los colores electorales del MVR eran espantosos para la fachada de una edificación. Ahí comprendí que esta revolución no estaría excepta de lucha con una burocracia que tenía las de ganar.

Después de 20 años, esa lucha entre quienes hacíamos revolución queriendo transformar la realidad junto a la gente, sin condicionar la misma a una filiación partidista y quienes lo único que pensaban era en como mostrarse más sumisos y rastreros para ganar más mérito para el ascenso sin mérito, fue claramente ganada, no hoy, sino hace como 10 años por los “rastreros del proceso”, nos hicieron mirar a Cuba cuando debíamos voltear a ver hacia Noruega.

Algunos nos quedamos después de la reforma constitucional pensando que era una buena oportunidad para avanzar con paso firme a una reconfiguración del proyecto revolucionario, sin darnos cuenta que definitivamente ya no había vuelta atrás. El proceso de deterioró era inevitable y la corrupción después de años de control de cambio, era un cáncer irreversible que acabaría con el mismo Chávez, que podría ser un estorbo entre sus propios enanos que empezaron a crecer contranatura.

Hace ya más de 5 años me fui convencido de que esa revolución había fracasado, y en manos de Maduro el destino era sucumbir a una mafia terrorista, que terminaría de desfigurar esa revolución que algunos pensamos que estábamos edificando. Hoy todavía quedan amigos que piensan que pueden hacer lo que hace 10 años ya era imposible sostener, a ellos les sigo deseando suerte antes de que se mimeticen en las entrañas del monstruo, pero hoy estoy más convencido aún de que esto no es socialismo, no es izquierda, no es revolución, no es bolivarianismo, esto simplemente es una gran mentira para sostener a pranes en el poder autoritario, y por ello cada minuto que pasa soy de los que doy la vida por salir de aquello sobre lo cual tengo algún grado de responsabilidad en haber creado, aunque debemos estar claros que el gran responsable ya está muerto y los culpables están vivo y deberán pagar todo este dolor.

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