Caracas, 6 de agosto de 2018.

Por: Nicmer Evans.*

@NicmerEvans

A pesar de buscar desviar la atención en la opinión pública con el llamado “intento de magnicidio” por parte de la versión oficial del gobierno, el centro de la política madurodiosdadista está en lo que sigue sucediendo en el Psuv.

Aunque extendieron la duración del activismo del congreso del Psuv por 30 días para “respaldar” las medidas económicas de Maduro que se presuponen serán de la magnitud de un “paquetazo madurista sin retorno”, nuestras fuentes internas y aliadas nos informan que ahora la militancia está molesta porque deben entregar 50 nombres por mesas de trabajo para la futura elección a dedo, de los próximos delegados regionales y subcomisiones de provincia.

Toda la nueva estructura está diseñada a placer de Diosdado y en complacencia de Maduro, estos nuevos delegados (600 nombres a proponer) están divididos por tendencias y bandos. En este caso la presidencia fue impuesta en su cargo (Nicolás Maduro y Diosdado Cabello) junto a las 5 vicepresidencias sectoriales, y las 12 mesas de trabajo (1 por cada dos estados del país) siguen estando en manos del monopolio que controla Diosdado.

Por otra parte, los estatutos y normativas del partido siguen sin ser reconocidas por el liderazgo visible, la militancia de bases reclama elecciones inmediatas justas y transparentes. Los nuevos subdelegados regionales (719 hasta ahora) fueron nombrados con la venia de Diosdado.

Sobre las posibles conclusiones del IV Congreso quedan muchas dudas, no hay sintonía final con la militancia de bases debido al irrespeto a los reglamentos y normativas del partido a la hora de escoger y designar a los delegados y subdelegados regionales.

«El peo esta encendido» diríamos en criollo, pero no hay un verdadero liderazgo dentro del Psuv que asuma toda esta situación para dar lo que Chávez en su momento llamó: un “Golpe de Timón”. Algunos piensan que aún Elias Jaua podría hacer algo, otro ingenuamente piensan que Bernal es el hombre, mientras Rafael Ramírez intenta a punta de billete entrar pero no lo dejan ni asomarse a la puerta.

Mientras tanto, en los pasillos de Psuv, también ven los memes, se ríen y burlan de lo sucedido el 4 de agosto, y leen con detenimiento los comentarios y análisis, aunque repiten en público como loros el discurso oficial aunque ninguno, absolutamente ninguno cree la versión oficial y como todos los venezolanos, siguen armando su propio rompecabezas para comprender el “show madurista” que se levanta entre medias verdades y medias mentiras.

*Director de Visor 360 Consultores, vocero del Movimiento por la Democracia e Inclusión (MDI)

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