Caracas 03 de agosto de 2018. Hace menos de dos meses, la reconocida revista Forbes encabezó su edición con una historia sobre el emprendimiento español, Hawkers. Una marca que comercializa lentes de sol y utiliza internet, principalmente, como su medio de distribución.

De acuerdo con Forbes, “su trayectoria es la envidia del emprendedor”. En la edición de junio, Hawkers se convirtió en la empresa más joven en aparecer en la portada de Forbes España. Destacaron que se han vendido “más de 4,5 millones de gafas de sol en 50 países”. Y que la empresa pasó de facturar 300€ a 100.000.000€ “en solo tres años”.

Una verdadera hazaña, sin duda. Hawkers, como bien dice Forbes, podría ser la envidia de cualquier emprendedor. Una empresa que, desde su fundación en diciembre de 2013, no ha dejado de conquistar éxitos. Y entonces, surge la pregunta, que en su momento también se hizo Forbes: “¿Cómo lo hicieron?”.

El problema es que la respuesta que da la reconocida revista, es cándida. Ingenua. Sin tener malicia, uno pudiera suponer que la calidad de las gafas es tan buena, que el manejo de las redes ha sido tan eficiente, que simplemente se trata de una marca demasiado bien llevada. No obstante, hay un nombre que se omite al relatar la historia: Alejandro Betancourt.

Alejandro Betancourt llegó a España con una empresa llamada Compañía de Inversiones Agrícolas Trieste SL. Es el nombre con el que intentó barnizar a su verdadero negocio: Derwick Associates SL.

El empresario inexperto del chavismo y su firma 

Hoy el presidente de Hawkers es el venezolano Alejandro Betancourt. Llegó a la empresa al destronar al cofundador y consejero delegado, Alejandro Moreno. Lo logró, luego de invertir la suma que podría explicar el éxito de la marca española.

En septiembre de 2016, Betancourt inyectó 50.000.000€ a Hawkers y se convirtió, de esa forma, en el principal accionista de la marca y, en consecuencia, en presidente. En ese momento, el diario El Español reseñó: “Era una de las operaciones más esperadas del ecosistema emprendedor español. Por el tamaño de la ampliación de capital y por la compañía, Hawkers, una de las de mayor crecimiento del panorama. Y ya ha sido cerrada: Alejandro Betancourt, un destacado empresario venezolano, ha puesto sobre la mesa buena parte de los 50 millones de euros”.

Asimismo: “El pasado mes de septiembre se hizo pública la operación: 50 millones de euros de capital para afrontar su expansión internacional, hacer crecer su plantilla y lograr que se reparta más el negocio entre otras tres marcas, más allá de Hawkers”.

Afortunadamente, a diferencia de Forbes, el diario El Español sí se preguntó, en 2016, “¿por qué Betancourt?”. Bueno, ¿quién es? “Su nombre no es muy conocido. Su trayectoria en España ha sido corta pero intensa. Él, junto con su primo Pedro Trebbau López, forman un grupo de jóvenes empresarios venezolanos que hicieron fortuna hace varios años en el país latinoamericano gracias a varios contratos importantes del Estado”.

Y “el Estado” hace referencia al régimen de Nicolás Maduro, acusado de tener importantes vínculos con el narcotráfico y el terrorismo internacional, así como con grandes mafias de la región.

Halvorssen asegura que Derwick es dirigida por “un grupo de empresarios sin experiencia que se enriqueció” a cambio de vender chatarra a sobreprecio.

“Sobornos, chantajes y estafas forman parte de las irregularidades que son desglosadas en la demanda” y entre los argumentos expuestos “se señala a los empresarios venezolanos de haber levantado su capital prácticamente de la nada y aunque la empresa está dedicada al sector eléctrico, se indica que estos no tenían mayor conocimiento sobre la materia”.

“Los socios fundadores de la empresa eran menores de 30 años, no contaban con mayor preparación académica y según señala el documento de la demanda, el único unto a favor que tenían eran sus nexos y conexiones con el Gobierno de Venezuela”, se lee en el medio El Pitazo.

Hawkers y la estupidez de recibir dinero ilícito

Dirían que como una aparición divina, Alejandro Betancourt llegó para inyectarle 50.000.000€ a la marca española. Sin embargo, los fundadores de Hawkers no tuvieron la sutileza de precisar lo dañino que pudiera ser para la prometedora empresa, recibir una fortuna cuestionada.

No fueron tan tontos los de otra empresa, que ahora, por el éxito que han tenido, deben confrontar las insoportables rabietas de los retrógradas. En noviembre de 2017, el periodista venezolano David Placer reportó para el medio Economía Digital que Cabify, el negocio español de redes de transporte, se convirtió “en la primera start-up española que rechaza el dinero del magnate venezolano Alejandro Betancourt, conocido popularmente como el «bolichico», que amasó su fortuna con contratos millonarios del chavismo y que acaba de ser implicado en el caso de los Paradise Papers”.

Betancourt quería diversificarse y, como hizo con Hawkers, también quería hacer con Cabify —a esta quería inyectarle 30.000.000€—. No obstante, la empresa “cuenta con un sistema de alarmas para detectar el ingreso de dinero sospechoso y que puede salpicarla”.

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