Caracas, 27 de mayo de 2019

Por: Félix Francisco Bertomolde

@memientanchico

Fueron a tocarle la puerta al mismísimo Papa Francisco, pero Conrado Pérez, José Brito, Richard Arteaga, José Luis Pirela, Adolfo Superlano, Chaim Bucaran y Luis Parra no tuvieron quien los recibiera. Las gráficas a las afueras de organismos hablan por sí mismas. 

Soy defensor de cada esfuerzo que se hace para salir de los delincuentes que gobiernan, pero hace unos días siete diputados de la AN (ninguno con relevante trayectoria parlamentaria) se montaron en un avión rumbo a Europa, a lo mejor por eso quizás no les pararon bola como dijo Jorge Rodríguez cuando aterrizó Guaidó en Maiquetía.

Una gira innecesaria cuando estamos atravesando una crisis insoportable, solo para llover sobre mojado después de que en el 2016 vimos a un Freddy Guevara, presidente en ese entonces de la Comisión de Contraloría de la AN, al lado de 10 cajas de archivo con pruebas que demostraban la escandalosa corrupción en Pdvsa, y de que España haya descartado en febrero de este año extraditar a la enfermera de Chávez y su pareja. 

Hace poco el más jovencito de la política en Yaracuy, Gabriel Gallo, anduvo por esas latitudes, se reunió con altos funcionarios de los países que visitó como legítimo enviado de Juan Guaidó dentro de la Comisión de Política Exterior. De ese periplo se tuvo todos los detalles, en cambio de estos parlamentarios no.

Llama la atención que Freddy Superlano que es el Presidente de la Comisión Permanente de Contraloría no fue ni siendo de Voluntad Popular, el partido del gobierno interino, a lo mejor agarró escarmiento después del viaje a Cúcuta donde murió su primo.

En Yaracuy se preguntaban qué hacía el diputado Luis Parra en ese tours, si ni siquiera pertenece a la Comisión de Contraloría que es la que lleva las investigaciones contra Rafael Ramírez. El ex candidato de la unidad a la gobernación yaracuyana presidió el año pasado la Comisión de Ambiente y no hizo ninguna denuncia formal ni dentro ni fuera del país del oro que se llevan del arco minero, tampoco del arrase ambiental que está haciendo su compinche Julio León en Yaracuy, puro cacareo como las gallinas para que Primero Justicia no le hale las orejas, señalamientos que no pasaron de la publicación de alguna nota de prensa donde dijo que iba a hacer o a denunciar, pero los deseos no empreñan.

Este diputado, hablo de Luis Parra, cuando le ponen el micrófono dice tener un gran compromiso con el país, pero si no cobra desde el 2016, como el mismo ha repetido, ¿quién explica cómo pudo pagar ese viaje tan caro? ¿Será que Parra habrá sacrificado uno de los equinos de su propiedad que dicen costó 25.000 dólares para colaborar con el cese de la usurpación? En San Felipe es público y notorio el derroche en moneda extranjera de quien ahora le dicen el Tuerto Andrade de Yaracuy por la cuadra de caballos de raza que según posee.

Abandonaron la lucha en el asfalto, Parra es uno de los que decía que iba a dejar el pellejo en la calle hasta lograr la libertad, pero lo está dejando en la piscina de un hotel de San Felipe en donde siempre se esconde, por la redoma del Oasis, donde ahora despacha y espera el número de detenidos de cada marcha porque las bombas lacrimógenas le aprietan el pecho.

Parra aunque no tiene vela en este entierro y este año ha casi dejado la curul vacía es al que vimos declarando a un medio español “y estos delincuentes de cuello blanco puedan obviamente junto al gobierno español y las instituciones de este país puedan bloquear esos recursos obtenidos a través de la corrupción”. No entendí nada, ¿serán los nervios o lo habrá traicionado el subconsciente? Cuello blanco era el de su camisa y el saco de diseñador exclusivo que parece que le prestaron porque le quedaba grande en las mangas, o quizás aprovechó y los compró, si acercamos un poco la foto a lo mejor se le ven las etiquetas colgando.

Este viaje me recordó las colitas de Pdvsa, y más bien me sonó a excusa para salir del país antes de que se formara la sampablera y terminaran presos, si tenían suerte se quedaban por allá de huéspedes como están varios, pero como siempre Maduro y Diosdado han conseguido más tiempo de gracia para intentar salirse con la suya.

Una de las pancartas con texto en italiano rezaba: “Rafael Ramirez il ladro di PDVSA ha chiesto la sua APPRENSIONE”, que traducido al español dice algo así “Rafael Ramírez, el ladrón de PDVSA, pedimos su APREHENSIÓN”. ¡Qué descaro! ¿Cuánto costaría esa pancarta en vinil full color? O sea, no solo fueron a pasear, sino a hacer el ridículo.

¿Quién será el financista?

(*) Guaro por demás, tan opositor como cardenalero. Amante del cocuy de penca y con los pantalones bien puestos.


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