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(Opinión) Poder y legitimidad. Por Erick Camargo

(Opinión) Poder y legitimidad. Por Erick Camargo

Caracas, 19 de enero de 2019.

Por: Erick  Daniel Camargo*

@EDCG_RED

En el último artículo que escribí di inicio a un tema controversial, pero que es de necesario abordaje, como lo es la conformación de nuevas formas de organización estatal soportadas por el andamiaje mafioso y criminal. Un fenómeno que no sólo se está sucediendo en Venezuela, sino en toda Latinoamérica, financiado por el narcotráfico, la minería ilegal, actividades de contrabando y por grupos empresariales. Afirmé además que no necesariamente son contrapuestas a la organización estatal existente, sino que se constituye paralela, superpuesta y entrelazada con esta, muchas veces utilizando sus instituciones como moldes para su formación.

Quiero entrelazar estas formas, con lo que está sucediendo hoy en Venezuela y la enorme diatriba y complejidad que existe con respecto a la presidencia, legítima o no, de Nicolás Maduro; y la exigencia de las fuerzas opositoras por la constitución de un Gobierno de Transición, encabezado por el presidente de la Asamblea Nacional.

El Estado de Derecho se fundamenta por el monopolio de la fuerza, las leyes, la propiedad privada, y todo el ordenamiento jurídico se sostienen porque el Estado tiene la capacidad de ejercer violencia y represión sobre aquellos que no respeten ese marco jurídico.

La delincuencia organizada, la violencia social, son ejemplos claros del Estado imponiendo o tratando de imponer su violencia. Ahora en Venezuela ha sido tradicional que desde el Estado, los grupos particulares que detentan el poder político utilicen la institucionalidad para fines personales, muchas veces torciendo el derecho; sin tener una respuesta clara de la fuerza del Estado, controlada por estos grupos. La COPRE en la década de los 80’s nos advertía que el poder en Venezuela lo ejercen tribus o clanes, que se concentran alrededor de una persona que tenga un cargo en alguna institución del Estado, y entre más alto el cargo, mayor el poder y concentración que puedan tener estas tribus, así también nos explicaba que estas agrupaciones tejen redes asociativas para protegerse, maximizar las ganancias o acrecentar el poder que puedan ejercer.

En pocas palabras, en Venezuela el Estado es apenas una cascara vacía, un caparazón, una máscara, comúnmente utilizadas por los diversos grupos particulares, para el ejercicio del poder de formas no convencionales (o realmente convencionales, pero no admitidas).

Ahora, este fenómeno se ha incrementado en los últimos años de una forma exponencial. Los enormes ingresos petroleros durante el período chavista, además de los pocos controles reales a la conformación de estos grupos, el incremento de las actividades económicas subterráneas (contrabando, narcotráfico, minería ilegal) que fortalecen a estos grupos. El chavismo permitió, y también contribuyó a la proliferación de este fenómeno que incluso alcanzó a tener control territorial y formar jurisdicciones de poder paralelas y excluyentes del Estado formal, como sucede hoy en Bolívar principalmente, pero también en muchos territorios del país, rurales y urbanos, algunos conocidos con el eufemismo “zonas de paz”.

En este aspecto tenemos que entender entonces que la violencia en Venezuela no se encuentra monopolizada por el Estado, a través de la FAN y las policías, sino también se encuentra distribuido en una compleja red de bandas criminales fuertemente armadas y grupos paramilitares, vinculadas en muchos casos a centros de poder estatales. Por lo cual, no desde ahorita, sino desde hace tiempo, el poder realmente yace en quien pueda mantener la mayor concentración de fuerza y el más estable equilibrio de los grupos de poder.

En este sentido y para la reflexión sobre lo que pueda pasar, Maduro que amparado al abrigo del partido gobernante, que posee control de la violencia estatal, y además a través de este posee también gran conocimiento y control de las redes criminales y de poder en el país, ¿podrá sostener la concentración de fuerza, o el equilibrio a su favor?

Pero más importante es preguntarse sobre la capacidad de la oposición para generar un desequilibrio o una ruptura a esa concentración de fuerzas. También debemos reflexionar sobre, que sucederá con todo este aparataje en caso de una salida o caída de Maduro del poder.

* Dirigente del Movimiento Alternativa 1.

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