Artículo escrito en exclusiva para PuntodeCorte.com

Por: Javier Vivas Santana

@jvivassantana

Concluye lo que sin dudas ha sido el peor año de la historia contemporánea de Venezuela, como parte del último año del sexenio más nefasto que se haya conocido en materia económica desde el siglo XX, en este caso bajo la presidencia de Nicolás Maduro.

Describir por separado lo que han sido los problemas en el suministro de agua, electricidad, telecomunicaciones, gas y gasolina – todos en control del madurismo – en toda la geografía nacional, aunado con el colapso del transporte público en las diferentes ciudades y pueblos, con una depauperación de los servicios educativos y asistenciales, en los cuales se multiplica la deserción escolar y la destrucción de los ambulatorios y hospitales, observar el deterioro de la infraestructura vial y las instituciones públicas, sin obviar la pésima recolección de desechos sólidos, así como la liquidación del aparato productivo nacional en términos agrícolas e industriales, ver la sobreexplotación indiscriminada de una mal llamada “minería ecológica” que ni siquiera respeta el equilibrio y hábitat de especies y de nuestros grupos indígenas, y la quiebra de la industria petrolera, esa realidad es la que hipócritamente el madurismo denomina “país potencia”, mientras se multiplican la criminalidad y los escándalos de corrupción.

Lamentablemente, debido a las nefastas políticas económicas éstas han desembocado en una hiperinflación anual que supera el 1.000.000% con una contracción económica que se profundiza en cada año que transcurre con Maduro en el poder, y en donde hasta la red social Facebook por sus datos electrónicos estima que tenemos una población emigrante superior en los tres millones de venezolanos, razón por la cual, quien pretenda ocultar semejante realidad, es porque simplemente, lo menos que le importa es precisamente la patria.

Ante ello ¿qué podemos esperar para el 2019? Pues, hemos visto cómo durante este mes de diciembre de 2018 se incrementaron el número de protestas. El colapso de la energía eléctrica en estados como Zulia y Nueva Esparta – en donde éste último ahora está afectado por agua – fue el preámbulo de una época “navideña” que se inició con el reclamo de la gente en las calles de tales entidades federales por el desastre de la luz, concluye con protestas diarias, en especial de los sectores que supuestamente apoyan al gobierno, por la falta de entrega de perniles prometidos por el mismísimo Nicolás Maduro cuyo anuncio fue como en una especie de acto ritual, son hechos y acciones que no presagian nada bueno en términos de encontrar caminos que permitan mejorar la crisis económica y social, máxime si el madurismo continúa con el poder en Miraflores.

De hecho, el aislamiento internacional del madurismo que incluso se agrava con las declaraciones del canciller español al asegurar que la legitimidad de Maduro concluye el 10 de enero de 2019¹, son afirmaciones que están articuladas con lo que han manifestado otros importantes miembros de la Unión Europea, o los países integrantes del llamado Grupo de Lima, junto con las no menos trascendentes acciones de los presidentes de Colombia y Brasil, Iván Duque y Jair Bolsonaro, este último a partir del 1 de enero de 2019, que son nuestras naciones vecinas, pero ambos en la línea de no reconocer a Maduro para un nuevo mandato, vemos que en la región quienes controlan el poder político en Venezuela, apenas se quedan con el apoyo de Bolivia, apartado un poco por las propias aspiraciones de Evo Morales para un tercer mandato, Nicaragua con Daniel Ortega sumido en una profunda crisis política y con serias acusaciones en violaciones de derechos humanos, cuyo gobierno pudiera ser objeto en la aplicación de la Carta Interamericana Democrática por parte de la Organización de Estados Americanos (OEA) apenas comenzando el año, pues el madurismo en esencia le quedaría el respaldo de Cuba, y tal vez una ambigua posición del nuevo gobierno mexicano que apunta hacia lo neutral.

La crisis económica de Venezuela cuando menos con Maduro en el poder, no se reconduce hacía una mejora, sino por el contrario, pareciera que la hiperinflación va a acelerarse en bienes y servicios, con una producción petrolera en declive no sólo en términos de barriles sino en su valor en los mercados internacionales, y una situación de total colapso económico y de servicios públicos, todo esto envuelto por una crisis geopolítica de reconocimiento presidencial, sólo nos hace vislumbrar un complicado escenario interno y externo, donde la presión social por los problemas mencionados serán una matriz social y política prácticamente de todos los días.

Lo que nos espera en 2019 en una lucha de supervivencia política, económica y social. Aquellos que logren sortear el campo minado por una crisis de esta magnitud, podrán llegar a puerto seguro. A los perdedores les quedará el exilio o la desaparición política o social, sin olvidar que la fuerza armada tendrá que decidir entre una fidelidad partidista o constitucional.

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¹http://talcualdigital.com/index.php/2018/10/17/canciller-espanol-la-legitimidad-democratica-de-maduro-acaba-el-10-de-enero/

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