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Reportaje exclusivo. La ONU y su morboso indigenismo / Heiber Barreto Sánchez

Reportaje exclusivo. La ONU y su morboso indigenismo / Heiber Barreto Sánchez

Heiber Barreto Sánchez / Reportaje especial

Este miércoles 09 de agosto, se celebró el Día Internacional de los pueblos Indígenas, instituido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) hace 10 años, el 13 de septiembre de 2007, cuando su Asamblea General adoptó la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Si los Pumé del Bajo Apure en Venezuela leyeran esa declaración, ya les habría cambiado la vida. Pero la declaración no es multilingüe.

Los eufemismos a los que nos tiene acostumbrados la ONU para justificar y hasta legitimar la inutilidad de muchos de sus programas y acciones en el planeta, no podían faltar en su comunicado sobre un Día Internacional que ni los mismos pueblos indígenas saben de su existencia. Los pumé son muy flojos para meterse en internet.

La fórmula retórica para enmascarar el fracaso suele auxiliarse de palabras como “retos”, “desafíos”, “metas”, “combate”, “tareas aún pendientes”. Otras frases y expresiones son de obligatoria inclusión en los discursos de la diplomacia multilateral: “deudas postergadas”, “lucha indeclinable”, “hemos logrado grandes avances, pero aún falta mucho más”, “El éxito obtenido aún es insuficiente”. El pueblo pumé debería felicitar a la ONU.

Son giros lingüísticos que invitan a una celebración culposa de un festejo que termina siendo morboso, en medio de los prolíficos agasajos que se dispensan los concurrentes a las reuniones o comisiones de alto nivel y a las acostumbradas recepciones con motivo del Día de…Y no precisamente por los resultados alcanzados sino que, a falta de ellos, por los encomiables esfuerzos del que todos dan testimonio en nombre de sus países o de los llamados Fondos, Programas o Agencias de la ONU. Sólo una muestra:

07 de agosto, 2017 — A pesar de la adopción hace 10 años de la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, estas comunidades aún enfrentan enormes desafíos, advirtió un grupo de expertos de Naciones Unidas.

¿De quiénes serán esos desafíos? ¿de las poblaciones indígenas del planeta a las que la ONU reconoce en minusvalía étnica, cultural, social y económica? ¿de los indígenas que se reconocen como sometidos a prácticas racistas, discriminatorias y en condiciones de completa subyugación y subalternidad frente a las sociedades mestizas o criollas? La verdad es que el pueblo Pumé debería asumir esos desafíos y su irresponsabilidad.

Para celebrar sus días, ONU y organismos especializados, precisan de modos retóricos que les permita festejar el éxito de sus esfuerzos con el fracaso de sus resultados. Discursos, intervenciones o conversaciones oficiosas de equilibristas que tambalean en la punta de un escalón. Gracias que los pumé siempre oran por el bien de los criollos. Lo necesitan.

La ONU encarga a los propios indígenas de los grandes desafíos a los que abdica con su pusilánime resignación consuetudinaria, frente a la inocuidad de todas sus disposiciones, reglamentaciones, resoluciones, declaraciones y acuerdos, suscritos, refrendados y proclamados por sus Estados partes. Vuelve a tambalearse en el borde del mismo peldaño y exhorta a los Estados a que conviertan “sus palabras en acción y poner fin a la discriminación, la exclusión y la falta de protección que sufren” las comunidades indígenas en el planeta”. Los Pumé seguro estarían muy contentos.

Sube de nuevo el telón y la ONU insta “a ponerle fin al asesinato de defensores de los derechos indígenas”. Siguiendo su retorcida lógica discursiva se colige que los asesinados son los responsables de encarar el desafío de que los fallezcan. “No es culpable el asesino sino el asesinado”, dice un proverbio chino.

Habiendo celebrado sus esfuerzos, no puede la ONU renunciar a un gesto de decencia, halado por el prestigio de sus expertos siempre muy calificados sin duda alguna, que se convierten en furibundos denunciadores para decir con aquel poeta: “se hace hasta donde se puede”.

Continúa la reunión de alto nivel, el encuentro de las comisiones mixtas o multilaterales, y pasan a la merecida recepción, siempre modesta entre los técnicos en comisión diplomática, junto a funcionarios de las agencias, fondos o programas de la ONU que, por cierto, suelen ser captados entre los integrantes de las misiones diplomáticas representantes ante los organismos multilaterales, una vez que se cumple su periodo en el servicio exterior de su país.  

En la mayoría de los casos, los pueblos indígenas se enfrentan a violaciones de derechos aún mayores que hace 10 años. Estas personas siguen enfrentando el racismo, la discriminación y el acceso desigual a los servicios básicos, incluida la atención sanitaria y la educación”, aseguraron los expertos. 

Añadieron que las mujeres indígenas sufren de doble discriminación, por su etnia y género, que son excluidas de los procesos de toma de decisiones y que generalmente son víctimas de la violencia”. 

Muchos Estados no reconocen ni fortalecen a los pueblos indígenas, y en particular las mujeres y los jóvenes carecen de participación política. La Declaración no está siendo completamente implementada”, expresaron.

Los modos y maneras de todo comunicado de la ONU, sus agencias, o programas, exigen un corolario:

La relatora especial y el Mecanismo de Expertos para los derechos de los pueblos indígenas, así como el Foro Permanente para estas cuestiones, pidieron a las naciones acción inmediata para proveer igualdad y justicia para todas estas personas.

¡Qué buen relato, ¿no?!

Y los pumé de relatos saben. Relatan, se cuidan de los relatores.

 

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Fotografías: Heiber Barreto Sánchez, 2009 y 2010. Poblaciones Pumé del Capanaparo Riecito, al sur del Bajo Apure en Venezuela.

Nuestro agradecimiento a la antropóloga Daisy Barreto, por su invitación y estímulo para trabajar con los pueblos indígenas de la nación.

Fuente: (ONU, 07/08/17). A pesar de la Declaración sobre sus derechos, los pueblos indígenas enfrentan enormes desafíos.

 

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