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Reportajes del desolvido: Rómulo Betancourt vuelve contra la burguesía parasitaria de Venezuela (2da. parte)

Reportajes del desolvido: Rómulo Betancourt vuelve contra la burguesía parasitaria de Venezuela (2da. parte)

El desolvido es desocultar lo perdido en el pasado. Deliberado o conveniente cuando es el olvido. Desolvidar no es función de la memoria. No es desmemoria lo que no conocimos.

En esta segunda entrega, Reportajes del desolvido pone a disposición de nuestros lectores, la Parte II del artículo de Rómulo Betancourt: “Tendencias parasitarias del capital nacional”, publicado el 25 de julio de 1937 en el Diario Ahora, un día después de la primera parte a la que puede acceder aquí: Rómulo Betancourt contra la burguesía parasitaria de Venezuela.

Las dos partes de este artículo de Betancourt, fueron tomadas del Archivo Digital Rómulo Betancourt de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab). En ninguna de las webs consultadas, dedicadas a recoger sus publicaciones y biografía, aparece registrado o siquiera mencionado este artículo.                                 

                                                                         “No puede cruzarse de brazos el Estado venezolano a esperar que la iniciativa privada desarrolle y diversifique la producción, porque la tendencia a seguir la vía de menor resistencia en un sector apreciable de los capitalistas criollos, los impulsa a ser caseros y comerciantes antes que agricultores o industriales”.

      Rómulo Betancourt (1956)

 Venezuela, política y petróleo

 

Tendencias parasitarias del capital nacional. Parte II*

25 de julio de 1937

Diario Ahora

Ayer comenzamos a abordar el tema que sirve de título a este artículo. Hicimos la observación de que para fines de 1935 había en depósito en los Bancos más de 320 millones de bolívares de particulares. Suma igual, si no mayor, debe estar depositada por nuestros escasos millonarios en Bancos del exterior. Lo cual significa que su porcentaje considerable de las disponibilidades monetarias del país es riqueza muerta, inoperante.

Ahondando más en el tema nos encontramos con algo muy interesante. Y es el hecho de que cuando el capital criollo se arriesga a intervenir en el proceso económico no es para actuar como capital-industrial, sino como capital usurero. Las estadísticas del Registro Subalterno del Departamento Libertador nos van a servir de guía para demostrar cómo el volumen de negocios sobre propiedades raíces -ventas, hipotecas, cancelaciones crece violentamente de año en año.

No disponemos sino de los datos correspondientes a los años 1929, 1930 y 1931, los cuales fueron publicados en el Boletín de la Cámara de Comercio de Caracas de agosto de 1932.Quien lea diaria y atentamente en los periódicos el resumen en ellos publicados de las transacciones hechas sobre propiedades raíces, principalmente inmuebles urbanos, completará con su imaginación los datos que faltan; y concluirá en que en los años más recientes la curva de ese género de transacciones comerciales ha tendido a subir, más que a descender.

Los datos en cuestión son los siguientes:

Año Cancelaciones Hipotecas Ventas y varios Total
1929 39.525.245,00 63.858.118,00 47.155.335,70 150.540.627,70
1930 51.150.736,60 73.638.633,90 64.735.692,00 189.525.062,50
1931 72.710.395,00 73.191.013,00 62.763.416,00 208.664.824,00

 

Esa vocación del capital criollo a buscar de invertirse en lo que produce una renta segura y saneada -las casas de alquiler- repercute muy desfavorablemente sobre la economía nacional. No sólo le resta a las actividades económicas realmente productivas (agricultura, industria, cría), el dinero para nutrirse y desarrollarse. También, por la puja que se establece alrededor de la propiedad urbana, se aumenta artificialmente el valor de ésta. Y es el inquilino quien paga los platos rotos de esa competencia entre los devotos de las rentas fáciles. De su arrendatario aspira siempre a extraer el casero cualquier excedente pagado cuando adquirió la propiedad.

El carácter parasitario de los sectores plutocráticos tiene, en nuestro concepto, una explicación fácil. Se trata, en su mayor parte, de gente enriquecida al amparo del presupuesto; o de quienes recibieron jugosas parcelas de hidrocarburos, en los días de la rebatiña de concesiones. Y gente que no forjó sus capitales en la siempre arriesgada vida de los negocios, que no los “sudó” -para decirle que con expresión plebeya, pero muy expresiva en éste caso- carece de esa vocación aventurera de quienes hicieron sus fortunas en pugna con los competidores, sorteando las crisis, afrontando todas las contingencias que amenazan al productor urbano o rural, al empresario o al agricultor.

Esta es simplemente una explicación del fenómeno. Pero que no implica nada en el camino de la solución de los problemas derivados de él.

Esa solución es, por otra parte, sencilla. Está al alcance de la mano. No se necesita poseer conocimientos infusos ni alta técnica hacendística para ponerle freno a la tendencia usurera de quienes sólo invierten su capital en casas de alquiler; o de quienes, aún más cautelosos, repletan con sus monedas las cajas de los Bancos.

Ayer no más nos decía un cable de la U.P. que el Presidente Cárdenas, en México, había fijado por decreto el precio de los alquileres de casas, tomando en cuenta el valor de ellas y calculándose un racional porcentaje de interés sobre las inversiones que representan. El Ejecutivo puede tener la seguridad de que sólo unas pocas docenas de perjudicados criticarían una actitud suya semejante a la adoptada por el Gobierno Mexicano. No es posible que permanezca desamparado el inquilino nacional indefinidamente, porque a una mayoría parlamentaria al servicio de todo cuanto significa atraso y estancamiento en nuestra tierra acordó archivar el Proyecto de Ley de Arrendamientos Urbanos del Diputado Rojas Contreras.

No es tampoco difícil ni arriesgado obligar a quienes tienen estancados sus capitales en los Bancos a que los pongan a circular, invirtiéndolos en forma favorable a la economía nacional. Bastaría con que se establecieran impuestos fuertes sobre los depósitos bancarios, a partir de ciertas sumas; y que, al mismo tiempo, se evitara, tomándose medidas drásticas contra la fuga de capitales, que los depositantes replicaran a esa medida trasladando sus valores a bancos del exterior.

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(*) El 9 de marzo de 1937 Rómulo Betancourt (1908-1981) empieza a escribir su columna “Economía y Finanzas” en el Diario Ahora, en la que analizaba la situación social, económica y política de Venezuela. Pocos días después, el 13 de marzo de ese mismo año, por decreto del gobierno de Eleazar López Contreras son expulsados del territorio venezolano 47 de los más importantes líderes de la oposición de izquierda, entre los que se encontraba Betancourt, quien continuará desde la clandestinidad publicando su columna en el Diario Ahora hasta 1939. Entre sus escritos escogimos dos que reproducimos íntegramente. El primero ya lo presentamos en la pasada entrega, a la que puede acceder aquí: Rómulo Betancourt contra la burguesía parasitaria de Venezuela.

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