Caracas 28 de julio de 2019. Los representantes de Juan Guaidó y Nicolás Maduro entran en el terreno más complicado. En la materia más difícil. Por eso extienden las consultas en Caracas. Por eso no viajaron a Barbados esta semana. Se acerca la hora de las decisiones y de los anuncios.

Así lo reseña el medio Alnavío.

No viajaron a Barbados por una razón lógica. Es el momento de las consultas más complicadas. Ahora se explica por qué el último comunicado del gobierno de Noruega deslizó la palabra “esperanza”. Esperanza de que se alcance un acuerdo. Los equipos que negocian por Juan Guaidó y Nicolás Maduro se enfrentan a horas complejas.

Hace tres semanas el diario ALnavío informó que la negociación entraba en el terreno de lo concreto. Y así fue. Las mismas fuentes, de ambas partes, indican otra vez al diario ALnavío: los negociadores extendieron las consultas. Los equipos se quedaron en Caracas. Están enfocados. A la mediación noruega también esto le importa. Porque van tejiendo el acuerdo de menos a más. Van atando los cabos. Y no se avanza hasta que sobre las materias discutidas y aprobadas no hay un compromiso cierto y firmado.

Seis, siete, ocho, y hasta 10 puntos. Todo importa en esta carpintería. Pero la expectativa se centra en las elecciones presidenciales. Maduro instó a la dirigencia y militancia del chavismo a prepararse para las elecciones. Diosdado Cabello, el número 2, sigue hablando de elecciones parlamentarias y no presidenciales. Pero ambos saben que el punto son las elecciones presidenciales y sin Maduro en el poder. Así que este fin de semana pareciera que entre Maduro y Cabello, y Mike Pompeo y Elliott Abrams hubo como mensajes a distancia. Todos declararon sobre elecciones desde distintos lugares, desde Caracas, o Quito, o Washington. Pero todos se refirieron al tema de las elecciones. Por supuesto, en los casos del secretario de Estado, de gira por América del Sur, y del Enviado Especial de Donald Trump para Venezuela, elecciones sin Maduro en la presidencia. Elliot Abrams le declaró al ABC de Madrid que “para nosotros aceptar elecciones y permitir que Maduro se mantenga hasta ellas equivale a renunciar al cambio”.

Porque no basta la carpintería en torno al nuevo Consejo Nacional Electoral, o que cese la Asamblea Nacional Constituyente, o que haya un nuevo Tribunal Supremo de Justicia, o que los chavistas, con Cabello a la cabeza, vuelvan a la Asamblea Nacional. Importa que Maduro no esté en el poder. Pues las garantías de unas elecciones libres y transparentes van más allá de eso: es evitar el ventajismo del Estado, anular a los colectivos paramilitares de Maduro y Cabello, es garantizar la independencia de los cuerpos de seguridad y que la Fuerza Armada haga su papel, es que haya, inclusive, electricidad.

La vocería del chavismo ha rechazado la presión –extorsión, chantaje- que proviene del Parlamento Europeo, de la Comunidad Europea, de los Estados Unidos, y que vendrá de la cumbre del Grupo de Lima. La presión internacional, incluyendo el Vaticano, abraza una sola causa, elecciones libres, y esto ya deriva hacia un punto de honor: elecciones libres sin Maduro en el poder. Rusia también quiere acuerdo, y aboga para que la negociación se desarrolle sin perturbaciones.

En estas horas de consultas está por verse si al fin el camino que escoja Maduro como salida de la crisis sea el de Oslo, o la mediación noruega.

La presión en estos momentos se centra en Maduro. Se centra en Guaidó. Se centra en los equipos que, dice la fuente, están muy enfocados en su tarea.

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Con información de Alnavío

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