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[Prodavinci] Salario mínimo: tropezar tantas veces con la misma piedra

Por Javier Leal
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Caracas, 03 de marzo de 2018/.- Giorgio Cunto analiza para el portal Prodavinciel último incremento salarial y de cesta tique, anuncio que realizó el presidente Nicolás Maduro en una alocución realizada el pasado jueves 01 de marzo.

Para el experto, en una economía inflacionaria como la venezolana, los decretos de aumentos salariales son predeciblemente inservibles para mantener el poder adquisitivo de los ciudadanos.

Detalla que para los economistas, hacer este análisis se ha vuelto un caso de déjá vu, pero vale la pena reiterar que los incrementos nominales elevarán la cantidad de bolívares que se reciben por concepto de remuneraciones, más no garantizarán aumentos reales en la capacidad de compra mientras que estos aumentos sigan por debajo del alza de precios.

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Precisa Cunto que tomando como base los ingresos percibidos en enero de 1998, al realizar un ajuste por inflación se constata que el salario mínimo real ha caído 92,04%, mientras que el bono de alimentación real ha decrecido en un 82,90%. Es prudente destacar que estos cálculos se realizan sin las estimaciones de inflación de febrero de 2018, las cuales agravarían estas caídas.

Más adelante explica que la intuición detrás de estos resultados reside en la relación entre los salarios y el nivel de precios. Si los ingresos y los precios crecen en la misma proporción, el poder adquisitivo se mantiene. Si los ingresos aumentan más que la inflación, el poder de compra sube. Si los ingresos se elevan menos que los precios, el poder adquisitivo cae.

A efectos ilustrativos -dice-, el último aumento salarial corresponde a un 58% desde el decreto anterior. La inflación acumulada de enero solamente fue del 90,6%, según la firma Ecoanalítica. El rezago entre el salario mínimo y la inflación es evidente y ya es crónico. 43 aumentos salariales en las últimas dos décadas (21 durante el Gobierno de Maduro) han hecho poco para cambiar esa dinámica.

La composición del ingreso mínimo mensual se ha alterado cualitativamente durante las últimas dos décadas. En enero de 1998, el bono de alimentación representaba el 52,07% del ingreso mensual. Para enero de 2013, esta proporción había bajado en un 32,59%. Con el aumento decretado el 1 de marzo de 2018, el ticket de alimentación representa el 69,97% del ingreso mínimo mensual. Esto significa que más de las dos terceras partes del ingreso mínimo de los trabajadores están concebidas para cubrir sólo gastos de alimentación.

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