Ginebra, 1 de mayo de 2018/-. En  un nuevo informe de la OIT  «Mujeres y hombres en la economía informal, un cuadro estadístico», se señala que más de 2.000 millones de personas, equivalente al 61% de la población económicamente activa, se ganan la vida en la economía informal. Más allá de ser una realidad para millones de personas en el mundo, esto supone grandes desafíos para los países y la implementación de políticas públicas que busquen superar la pobreza.

La Organización Internacional del Trabajo en el citado informe, pone de manifiesto que la transición hacia la economía formal es una condición para hacer realidad el trabajo decente para todos.

Si se excluye la agricultura, la mitad de la población activa tiene un empleo informal, según el informe.

En África, 85,8 por ciento de los empleos son informales. La proporción es de 68,2 por ciento en Asia y el Pacífico, 68,6 en los Estados Árabes, 40,0 por ciento en las Américas y 25,1 por ciento en Europa y Asia Central.

El informe muestra que 93 por ciento del empleo informal en el mundo se encuentra en los países emergentes y en desarrollo.

El trabajo informal es una mayor fuente de empleo para los hombres (63,0 por ciento) que para las mujeres (58,1). De los dos mil millones de trabajadores que ocupan un empleo informal en el mundo, poco más de 740 millones son mujeres. Las mujeres están más expuestas al empleo informal en la mayoría de países de ingresos bajos e ingresos medios bajos y con mayor frecuencia se encuentran en las situaciones más precarias.

Dos de los autores del informe, Florence Bonnet y Vicky Leung, señalan que si bien no todos los trabajadores informales son pobres, la pobreza es tanto una causa como una consecuencia de la informalidad. “El informe muestra que las personas pobres enfrentan tasas de empleo informal más altas, y que las tasas de pobreza son más altas entre los trabajadores en la economía informal”, explicó Vicky Leung.

Por su parte, Florence Bonnet, señaló: “Existe la necesidad urgente de combatir la informalidad. Para cientos de millones de trabajadores, la informalidad implica una falta de protección social, de derechos en el trabajo y de condiciones de trabajo decente, y para las empresas significa baja productividad y falta de acceso al crédito. Los datos sobre estas cuestiones son esenciales para elaborar políticas apropiadas e integradas que se ajusten a la diversidad de situaciones y necesidades”.

Con información de: www.ilo.org

Foto tomada de: AmericaEconomía


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