Caracas, 30 de abril de 2019.

Por: Enrique Ochoa Antich *

@eochoa_antich

El extremista confunde negociación con capitulación .. del otro, claro. Su primer gesto es golpear la mesa, mirar amenazante a sus interlocutores y plantear sus condiciones máximas como puntos de honor. El extremista es, por definición, maximalista. Todo o nada. ¿Se puede negociar así?

En 2002 decía el extremista: ¿Esperar al revocatorio de 2004? ¡Imposible! El país no aguanta. Así tuvimos golpe, paro y luego abstención… y aquí estamos ¡en 2019!

En 2013 dijo: ¡La Salida Ya! Y en 2016: ¿Elecciones regionales en diciembre? ¿Para qué? De nada sirve un gobernador si Maduro sigue en la presidencia. Y en 2018: ¿Votar? ¡Jamás! Eso es legitimar la dictadura. Y aquí seguimos, con Maduro en Miraflores y con el país cada vez más devastado.

El extremista se cree valiente aunque la verdad es que no hay mayor valentía que la moderación y la prudencia. El extremista alza la voz: iCon truhanes no se negocia!, y entonces plaga (literalmente) de falsos moralismos el debate. ¿Podrá su estrecha mollera entender la diferencia entre moral y ética política?

No cometeré ninguna infidencia, pero todos sabemos que entre la oposición extremista que pulula en la AN y el gobierno madurista hay diálogo, conversas, contactos, negociaciones, miradas, saludos, reuniones, convites. Y sabemos que hay acuerdo en el 97 % de los puntos exigidos por la oposición-AN/EEUU. El 3 % restante es: elecciones presidenciales ya. Subrayo que las cifras que uso son exactas, y no digo más.

-Si no es sin Maduro, no, exclama el extremista.

Entre tanto, el mantra hace aguas, poco a poco. Ocurrirá como siempre: negociaremos derrotados. ¡Qué diferente hubiese sido si se hubiese negociado el 24 de enero!, a rostro descubierto, por la calle del medio y a la luz del sol, no a escondidas ni por trastienda.

A diferencia del extremista, los moderados sabemos que es preferible el 50 % de algo y no el 100 % de nada. Los moderados sabemos que es mucho mejor antes que después pero que aún es mejor después que nunca.

Así que pregunto: ¿No podría negociarse manque fuera un nuevo CNE de modo que éste vaya reconstruyendo el proceso electoral para cuando toque? ¿No hay temas, como la libertad de los presos políticos, la reconstitución del TSJ, el des-desacato de la AN, los consensos mínimos en política económica, la supresión de las sanciones, el Esequibo, y muchos otros, que pueden acordarse aunque Maduro siga en Miraflores? ¿Imposible considerar unas nuevas elecciones parlamentarias (que por cierto, comienzan a estar a la vuelta de la esquina), con un nuevo CNE, a sabiendas que si el madurismo las pierde de nuevo, ya no por las 2/3 sino por las 4/5 partes, podrá negociarse en mejores condiciones la salida de Maduro del gobierno vía referendo consultivo o revocatorio? Y otra pregunta: ¿no es acaso mejor una negociación aunque sea parcial a una guerra total?

El extremista prefiere su sonora y entretenida nada, épica, exaltada… y todo sigue igual. El moderado, aburrido, pragmático, logra lo posible, cuando es posible, y avanza. Que los venezolanos escojan.

(*)  Político y escritor. Miembro fundador del Movimiento al Socialismo (MAS). Miembro de la Concertación por el Cambio.

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