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[Especial de Vanessa Davies] Venezuela se acerca al 10-E de 2019 sin una respuesta clara de la oposición a la continuidad de Nicolás Maduro

[Especial de Vanessa Davies] Venezuela se acerca al 10-E de 2019 sin una respuesta clara de la oposición a la continuidad de Nicolás Maduro

Todos coinciden en que ningún acto de magia sacará al mandatario.

Si se parte de que las elecciones del pasado 20 de mayo son nulas, entonces la Presidencia debe ser asumida por el presidente de la AN, defiende el abogado Gustavo Linares Benzo. Más de 40 países podrían cortar relaciones con el Gobierno venezolano, o reducirlas al mínimo. El Frente Amplio debatirá la próxima semana la ruta a seguir

Por: Vanessa Davies


El mejor retrato de lo que puede ocurrir del 10 de enero en adelante con el Gobierno venezolano se vio este sábado 1 de diciembre en el Congreso mexicano: cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) nombró al mandatario de Venezuela, Nicolás Maduro, un grupo de legisladores gritó “dictador, dictador… pero por encima de las críticas, la realidad es que Maduro estaba invitado a la “toma de protesta” de AMLO.

En otras palabras, unos lo reconocen, otros no, y en el debate entre los principios y la vida real, lo más probable es que la vida real tome la delantera. Eso implica que a partir del 10 de enero, unos gobernantes le darán la mano y lo recibirán (es el caso de China, Rusia y Turquía, entre otros); otros no querrán tomarse la foto en grupo con él pero lo aceptarán como el jefe del Estado por la vía de los hechos, legítimo de origen o no. El otro escenario, el de que un gobierno le niegue la entrada, parece poco probable.

Desde la convocatoria

La asamblea constituyente sigue siendo la manzana de la discordia, porque al no haber sido activada por el pueblo mediante referéndum, lo que ella convoca carece de validez para la mayor parte de la dirigencia política nacional e internacional. “Todo lo que toca, lo pudre”, dijo el abogado y profesor universitario Gustavo Linares Benzo.

Pero la constituyente es un hecho político, y con base en ese razonamiento hay factores y partidos que decidieron estar presentes en todas las elecciones aunque admiten que el convocante carece de legitimidad. Es por eso que en las elecciones presidenciales del 20 de mayo se lanzaron otras candidaturas, como las de Henri Falcón y Javier Bertucci.

Aunque los comicios presidenciales no contaron con la participación de todos los partidos, ni con el aval de toda la dirigencia política, para el madurismo son lo suficientemente válidos como para gobernar seis años más. No piensa lo mismo la oposición agrupada en el Frente Amplio Venezuela Libre, que no duda en calificar a Maduro como presidente autoritario y de legitimidad cuestionada que se convertirá en mandatario de facto a partir del 10 de enero.

Pese a ello, la dirigencia del Frente manifiesta estar consciente de que el 10-E los problemas no desaparecen con solo chasquear los dedos. “No es una fecha mágica, y un liderazgo responsable no puede crear falsas expectativas ni confundir a la sociedad; nadie puede incurrir en el error de autoimponerse fechas límites”, expresó el pasado lunes 26 de noviembre el diputado Juan Miguel Matheus, dirigente de Primero Justicia, durante el Congreso Venezuela Libre celebrado en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

¿Ante la constituyente o ante la AN?

Para Gustavo Linares Benzo, las elecciones del 20 de mayo son nulas –aunque las hubiese ganado la oposición- porque las convocó la asamblea constituyente y porque no se hicieron a finales de año. Por lo tanto, el 10 de enero de 2019, ante la falta absoluta, la Primera Magistratura debe ser asumida por el presidente de la Asamblea Nacional (AN), quien tiene la obligación de convocar nuevas elecciones en 30 días. Así lo establece la Constitución.

Sin embargo, el jurista advirtió que la Sala Constitucional del TSJ se encargará de crear el piso legal para permitir que Maduro continúe en Miraflores después del 10 de enero, y para dejar a un lado la Carta Magna.

En cuanto a la juramentación, Linares Benzo apunta que podría ser ante la constituyente, a menos que el Gobierno presione –y recurra a mecanismos de extorsión- para que el Poder Legislativo se vea obligado a hacerlo.

La posibilidad de que la AN sea la que ratifique al mandatario no es descabellada para el dirigente y ex-preso político Carlos Melo, quien evalúa que puede ser el resultado de una negociación. El toma y dame llevaría a que Maduro se juramente en el Parlamento a cambio de llamar a elecciones generales, de discutir la política económica y liberar a los presos políticos. Para llegar a esto, se necesitaría un acuerdo con apoyo internacional, con garantes europeos (como Alemania) y la participación de la Iglesia, propone Melo.

El dirigente advierte que, no por la oposición decir que no lo reconoce, Maduro dejará de estar en el Palacio de Miraflores. “Creo que no va a ser así”, alerta a quienes piensan que algo ocurrirá ese día. El 10 de enero, en su criterio, el mandatario instalará su nuevo periodo, porque no hay nada que lo frene.

Otras voces analizan que la AN debe cumplir un rol fundamental en este conflicto. La reinstitucionalización del país pasa por el reconocimiento mutuo, como lo remarca el diputado José Antonio España, de la organización Cambiemos. Eso implica que el Parlamento recupere sus plenas facultades, que el PSUV se incorpore de nuevo y que –en el contexto del diálogo político entre Gobierno y oposición- se realicen elecciones generales.

Por los acuerdos políticos, la presidencia del Legislativo en 2019 le corresponde al partido Voluntad Popular (VP), organización creada por el preso político Leopoldo López.

Frente Amplio: “Un hito histórico”, pero…

En el plan de acción difundido el lunes 26 de noviembre en el Aula Magna de la UCV, se describe el 10 de enero de 2019 como “un hito histórico”.

“Definimos el 10 de enero de 2019 como una fecha que representa un hito histórico en esta etapa oscura. Ese día vence el periodo presidencial vigente y con ello desaparece cualquier vestigio de legitimidad de un dictador totalitario por lo que ocurrirá una usurpación continuada del poder presidencial”, concluye el documento.

Durante la asamblea en el Aula Magnal, el diputado Juan Miguel Matheus confirmó que en el corto plazo la agenda política venezolana está marcada por el 10 de enero de 2019. “En Venezuela no hay nuevo presidente, y no hay nuevo presidente porque no ha habido elecciones presidenciales libres. La mayoría del pueblo de Venezuela, la Asamblea Nacional y la comunidad internacional desconocemos la farsa del 20 de mayo”, reiteró Matheus.

El Frente “asume el 10 de enero como una oportunidad para organizar y unificar a las fuerzas del cambio, para impulsar la protesta nacional, colocar más y más presión a la dictadura y presentar una alternativa de poder seria y responsable ante los venezolanos y ante la comunidad internacional”, resaltó.

Por lo pronto, el Frente tiene previsto reunirse el 12 de diciembre “para construir una política unitaria” en torno al 10 de enero, precisó Ángel Oropeza, profesor universitario y dirigente de la coalición opositora.

¿Para peor?

Si en algo coinciden todos los sectores es en que, después del 10 de enero y con Maduro en Miraflores, la crisis empeorará. En síntesis: más conflictividad y más aislamiento internacional. Posiblemente, más sanciones contra funcionarios o contra actividades económicas de la República.

“Si esta situación política continúa” es obvio “que los problemas socioeconómicos van a crecer terriblemente”, y que eso tendrá un impacto en la salud, anticipó Jaime Lorenzo, director de Médicos Unidos de Venezuela.

Hasta la fecha, más de 40 países –al menos los 28 miembros de la Unión Europea y los que integran el Grupo de Lima- podrían cortar o reducir al mínimo sus relaciones diplomáticas con el Gobierno de Venezuela si Maduro sigue en la Presidencia después del 10 de enero. Ese “reducir al mínimo” puede tener varias implicaciones prácticas que están por verse; una de las más graves –por la migración de venezolanas y venezolanos- es la respuesta que finalmente dará el Gobierno de Colombia.

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