Select Page

[Entrevista exclusiva PdC] Víctor Álvarez: “Es muy difícil que inversionistas compren el Petro Venezolano”

[Entrevista exclusiva PdC] Víctor Álvarez: “Es muy difícil que inversionistas compren el Petro Venezolano”

Víctor Álvarez: Es muy difícil que inversionistas compren el Petro Venezolano

Por Pavel Mudarra.

Víctor Álvarez, economistas, coordinador del observatorio de economía del Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales (ILDIS) y premio nacional de ciencias, nos explica desde su perspectiva las posibilidades de éxito del Petro, criptomoneda creada por el gobierno venezolano y su posible efecto en la economía venezolana, así como una interpretación de la crisis económica que estamos viviendo en la actualidad, sus posibles efectos y la aplicación de un programa de reformas económicas orientado a superar la escasez y sofocar la hiperinflación.

Hace unas semanas el gobierno anunció la creación de una criptomoneda. El Petro, que a diferencia de todas las demás criptomonedas no se sustenta en un valor de cambio subjetivo, sino en la reservas de oro, diamante, petróleo, etc.  Ahora bien porqué si se soporta sobre riquezas materiales reales, no ha causado el impacto que el gobierno esperaba y los inversionistas no han expresado mucho interés en esta moneda virtual.

El verdadero interés de los inversionistas se sabrá en la preventa prevista para el 1 de marzo. Ese día se colocarán -con un descuento- 38 millones 400 mil petros con respaldo de un barril de petróleo cada Petro. Los inversionistas podrán utilizar el Petro para pagar impuestos, tarifas y aranceles y ese es un incentivo importante. El problema es que el Petro se lanza con mucho viento en contra:

  • El gobierno está en la mira de la opinión pública internacional. Altos funcionarios venezolanos han sido castigados por el gobierno de los EE.UU y la Unión Europea, quienes evalúan el endurecimiento de las sanciones contra el gobierno de Venezuela.
  • En los últimos cuatro años la economía se ha contraído 34% y el país sufre una crisis humanitaria debido a la severa escasez de alimentos y medicinas, las familias están azotadas por una hiperinflación de 2.600% en 2017, y 50% mensual en 2018.
  • La República y Pdvsa están a las puertas de caer en un default de su deuda externa.
  • Las pasadas elecciones de gobernadores y alcaldes fueron muy cuestionadas debido a los cambios en las fechas de los comicios, las maniobras que afectaron la inscripción de los candidatos de la oposición y el marcado ventajismo en el uso de los recursos públicos que favoreció a los candidatos del oficialismo.
  • Por si fuera poco, se prolonga la incertidumbre en torno a las elecciones presidenciales previstas para este año 2018 que, en caso de no ser reconocidas por la comunidad internacional, pudieran ser el detonante de una crisis de gobernabilidad interna.

En tales circunstancias, es muy difícil que los inversionistas arriesguen sus recursos comprando el Petro venezolano.

Otra de las características más importantes del Petro es que sería la única criptomoneda cuyo valor estaría regido por un gobierno. Pero las criptomonedas se basan en la confianza y en la libertad de transacción. El gobierno de Maduro no ha generado confianza internamente, mucho menos para el inversor extranjero, desde esa perspectiva ¿qué tendría que hacer Maduro para que el Petro pudiese ser exitoso?

A diferencia del valor de las criptomonedas -tipo Bitcoin- que no lo fija ningún Banco Central o gobierno, sino que lo define la oferta y demanda en el mercado, en el caso del Petro su valor está atado a la cotización del recurso natural que lo respalda, en este caso el petróleo. Para que el lanzamiento del Petro sea exitoso la colocación de la primera emisión de petros tiene que ser un proceso transparente y abierto a todo público. Un Petro mal administrado reeditará la oscura historia de Cadivi, Cencoex, Sitme, Simadi, Dipro y Dicom, en la que solo unos cuantos privilegiados fueron los que tuvieron acceso a la divisa preferencial, mientras que la mayoría de las personas naturales y jurídicas quedaron excluidas.

En muchas publicaciones y afirmaciones de periodistas se ha dicho que el Petro pudiese ser un mecanismo para el lavado de dinero proveniente de la corrupción y el narcotráfico. ¿Realmente una criptomoneda como el Petro pudiese servir para eso?

Una de las diferencias del Petro con las demás criptomonedas es que sus transacciones no son anónimas, los datos de los oferentes y demandantes quedan registrados y el origen de los fondos tiene que ser demostrado. No obstante, el riesgo de operaciones criminales o ilícitas obliga a la Superintendencia de Criptomonedas a imponer altos estándares de control para impedir que el Petro sea utilizado para el lavado de dinero. Con este fin debe obligar a las casas de cambio autorizadas a registrar toda la información clave de los compradores y vendedores de Petros, así como el origen de los fondos. De hecho, en el “Whitepaper” o documento oficial que publicó el gobierno sobre el Petro, se resalta el papel fundamental que jugarán las casas de intercambio digital en el monitoreo para la prevención de actividades ilícitas y el combate al lavado de dinero.

Otros analistas han definido al Petro como un criptobono, una nueva emisión de deuda, como se traduce eso.

El gobierno ha dicho que “El Petro tendrá la capacidad de sortear bloqueos, retrasos y limitaciones del sistema financiero tradicional”. Esta afirmación deja claro que se trata de una operación para levantar el financiamiento urgente que necesita el gobierno. Vender un Petro es como vender un barril de petróleo a futuro. La base de cálculo será de 60 $/b. Esto quiere decir que por cada Petro el gobierno espera recibir 60 dólares. Como la emisión es de 100 millones de petros -con respaldo de un barril de petróleo cada petro-, cuya base de cálculo es 60 $/b, esto indica que la operación tiene un potencial para levantar 6 mil millones de dólares ($ 6.000.000.000).

Ahora bien, ¿Qué pasa si una potencia extranjera o compañía transnacional compra la emisión de petros respaldados con reservas certificadas y luego exige que se le entreguen los barriles de petróleo?

Un problema que surge es que el marco constitucional y legal vigente en Venezuela no permite que las reservas de petróleo puedan ser ofrecidas como garantía de una criptomoneda. Respaldarla con petróleo significa hipotecar la propiedad sobre los yacimientos, lo que eventualmente pudiera desembocar en una privatización de los mismos, en caso de una circunstancia que haga exigible el pago de la garantía que se ofrece por el Petro. Por eso, además de un criptobono, el Petro también se puede interpretar como una venta de petróleo a futuro.

En torno al Petro hay más desconfianza que confianza, esto prácticamente la condena a fracasar. Si fracasa el Petro que le queda al gobierno de Maduro para obtener dinero fresco. Prácticamente bloqueado en todos los ámbitos financieros.

A la luz de las dudas constitucionales y legales que expliqué en la respuesta anterior, no está claro si el Petro realmente se podrá canjear por petróleo, en caso de ser necesario. Ningún ciudadano de a pie o gran inversionista querrá comprar petros si luego no puede cambiarlos por otras criptomonedas, divisas o por su respaldo en petróleo. Venezuela tiene un aparato productivo deprimido y una industria petrolera al borde del colapso. ¿Con qué productos o petróleo se van a cancelar los petros en caso de que su respaldo se haga exigible?

Si el endurecimiento de las sanciones internacionales de los Estados Unidos y la Unión Europea asfixian al gobierno, la única opción que le están dejando a Nicolás Maduro es ofrecer a China e India nuevos bloques en la Faja Petrolífera del Orinoco, en el Arco Minero, así como las emisiones de Petro o de otras criptomonedas respaldadas con oro, diamante, coltán y demás  minerales. Estas nuevas potencias no perderán la oportunidad de lanzarle un salvavidas financiero al gobierno de Nicolás Maduro, si a cambio pueden convertir a Venezuela en un proveedor estable y seguro del petróleo, gas y minerales que necesita su pujante industria manufacturera.

 

El país sufre un cóctel de crisis que incluye hiperinflación, escasez, devaluación, merma en el aparato productivo y un gobierno prácticamente quebrado. ¿Qué podemos esperar los venezolanos ante esta situación? ¿Normalmente qué pasa en estos casos?

Lo malo de la economía es que puede estar cada vez peor. Los problemas más importantes que agobian a la sociedad venezolana son la escasez y la hiperinflación. Ambos disuelven el poder adquisitivo de los hogares y empobrecen a la población. En lugar de atacar las causas que erosionan la capacidad de compra de los hogares, el gobierno se ha dedicado a decretar trimestralmente aumentos del salario mínimo. Pero al ser mayor el alza de los precios en comparación con el aumento salarial, el ingreso real se deteriora. Nada resuelve ganar nominalmente más bolívares si realmente se pueden comprar menos bienes. Hay que sincronizar y armonizar las medidas fiscales, monetarias y cambiarias con las medidas de política agrícola e industrial. Es así como se podrá restaurar el equilibrio macroeconómico y recuperar la producción de alimentos, medicinas, productos de higiene personal, aseo del hogar, etc., que son imprescindibles para recuperar el ingreso real de los hogares, satisfacer sus necesidades básicas y esenciales y desactivar la bomba de tiempo social en la que el país está montado.

¿Puede sostenerse un gobierno mucho tiempo con una crisis de este nivel?

Si el gobierno quiere prolongar su esperanza de vida está emplazado a reactivar la producción. Solo así podrá superar la grave crisis de escasez e hiperinflación que atormenta a la población. Para lograr esto tiene que comenzar por desmontar el cerco que le ha impuesto a la inversión y actividad productiva. La economía crece, se desarrolla y prospera a través de incentivos. No es con expropiaciones ni rígidos controles como se reactivará la inversión agrícola e industrial.

Los rígidos controles de precios obligan a vender por debajo del costo y por eso desestimulan las inversiones. Al amparo de los crecientes controles proliferan las más perversas prácticas de extorsión a los comercios e industrias. Las inspecciones, confiscaciones, remate de mercancías y encarcelamiento de gerentes y propietarios desestimula la inversión y contrae aún más la actividad económica. Al reducir la densidad empresarial se restringen la competencia en precios y calidad y se perjudican a las familias que, al no encontrar otras opciones en el mercado, quedan a merced de los especuladores y bachaqueros. Y este enorme malestar puede tener un impagable costo político para el gobierno en el próximo proceso electoral.

¿Qué ha pasado en otros países socialistas donde se han vivido crisis similares?

Los modelos socialistas basados en la propiedad estatal y los rígidos controles fracasaron. La contracción del aparato productivo como consecuencia de la ola de expropiaciones y controles, así como de las desviaciones y errores de la política económica, destruyó millares de puesto de trabajo en el sector privado, el cual al paso de los años tendió a desaparecer. El gobierno llenó ese vacío a través del rol empleador que le asignó a los ministerios, institutos autónomos, empresas del estado, gobernaciones, alcaldías, etc.

En esos entes públicos las nóminas se sobresaturaron con personas que ganaban un salario sin prestar ningún servicio o producir algún bien. Es lo que aquí se llaman empleados de pasillo, que ni siquiera tienen un escritorio y se limitan a cumplir un horario, pero que en rigor no trabajan, no producen. Sin embargo, al estar en la nómina pública reciben su racionamiento de comida, que en Venezuela es la caja Clap. Así se mantienen a la expectativa de recibir su casa bien equipada y demás asignaciones  que les da el gobierno, a cambio de su lealtad política y apoyo incondicional.

Las políticas compensatorias que temporalmente pueden ser necesarias para aliviar la pobreza, al prolongarse en el tiempo terminan erosionando la moral de trabajo y acostumbran a la gente a vivir de ingresos que no son fruto de su esfuerzo productivo. La política clientelar anula el valor del trabajo y crea una creciente dependencia de las dádivas materiales en dinero y comida que reparte el gobierno.

¿Permitirá la eliminación del Dipro evitar la quiebra del gobierno?

La eliminación del Dipro la impone la necesidad de evitar el naufragio fiscal del oficialismo en pleno año electoral. Para tapar el hueco fiscal, la opción que ha tomado el gobierno es la de vender los dólares más caros. Al sustituir la tasa Dipro por las subastas del Dicom, Pdvsa podrá generar una mayor cantidad de bolívares para honrar sus deudas y compromisos. De hecho, en la primera subasta el tipo de cambio promedio fue de 24.996 Bs/$. Así, en lugar de recibir 10 millones de bolívares por cada millón de dólares, recibió 24 mil 996 millones.

La derogación del Dipro será un paso de avance en la unificación cambiaria si y solo si esta medida se complementa con la corrección del déficit fiscal y se erradica la emisión de dinero sin respaldo para financiar el déficit de Pdvsa y otras empresas públicas.

¿Qué debería hacer el gobierno para salir de la crisis?

Este o el nuevo gobierno que resulte de las próximas elecciones presidenciales está emplazado a aplicar un Programa de Reformas Económicas para superar la escasez y sofocar la hiperinflación. Pero este Programa no se puede diseñar con base en medidas restrictivas, a la usanza de los programas de shock que contraen aún más la economía. Las clásicas medidas de ajuste estructural que recomienda el FMI y el BM son totalmente contraproducentes e inviables en una Venezuela empobrecida, a la que no se le puede llamar otra vez a apretarse el cinturón. Más que un programa clásico de ajuste, lo que Venezuela necesita es un Programa de Estabilización Económica con Bienestar Social.

Para restaurar el equilibrio fiscal, las medidas están al alcance de la mano: unificar el régimen de cambios, aumentar el precio de la gasolina, sincerar las tarifas de los servicios públicos de electricidad, agua y gas doméstico, reactivar el cobro de peajes, racionalizar el arancel de aduanas, mejorar la recaudación del ISR e IVA y aplicar el IDB por dos años. Sin renegociar los pagos de la deuda externa será muy difícil sofocar la hiperinflación y superar la escasez, esto es un imperativo para liberar los recursos que permitan levantar la producción de Pdvsa y reactivar la economía. Los programas clientelares y los ineficientes subsidios indirectos a la producción tendrán que ser sustituidos por subsidios directos a los hogares pobres.

Como puede observarse, hay margen de maniobra para financiar el déficit fiscal sin emitir dinero inflacionario, pero esto pasa por restaurar la autonomía del BCV en la emisión de dinero y el manejo de las reservas internacionales. Con disciplina fiscal y monetaria, y corregidas las distorsiones cambiarias, Venezuela puede construir la autoridad necesaria para refinanciar la deuda y gestionar recursos frescos en los organismos multilaterales y en las agencias de desarrollo.

 

Trackbacks/Pingbacks

  1. Venezuela espera inversiones de Qatar, Turquía y EEUU en preventa de criptomonedaS - […] Le puede interesar: http://puntodecorte.com/victor-alvarez-dificil-inversionistas-compren-petro-venezolano/ […]
  2. Esperan inversiones de Qatar, Turquía y EEUU en preventa del petro - […] Le puede interesar: http://puntodecorte.com/victor-alvarez-dificil-inversionistas-compren-petro-venezolano/ […]
  3. Se necesitará el carnet de la patria para el uso del petro - […] Le puede interesar: http://puntodecorte.com/victor-alvarez-dificil-inversionistas-compren-petro-venezolano/ […]

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete a nuestro canal de Youtube

Secciones

Vídeos Recientes

Cargando...