Caracas, 08 de octubre de 2018/.- Los tipos de crisis varían en cada país, en Japón por extraño que parezca, la producción de muñecas de tamaño real apenas logra cubrir las demandas afectivas de una población que cada vez siente un menor interés por las relaciones, siempre problemáticas, con seres de carne y hueso.

En los próximos 30 años, la población de Japón puede reducirse en un tercio. Entre las personas mayores de 50 años, una de cada cuatro nunca ha tenido una familia. Al mismo tiempo, la producción y comercialización masiva de juguetes sexuales de nueva generación marcó el inicio de una nueva era en las relaciones entre personas y muñecas.

En una entrevista para el canal RT, Senji Nakajima de 62 años, señala que a pesar de estar casado, vive separado de su esposa y se siente feliz con la muñeca Saori, con la que afirma vivir en armonía. «Los valores de los hombres han cambiado a peor en los últimos años. Las mujeres han perdido toda la confianza en que vivir con un hombre les garantice un futuro próspero», indica.

En cuanto a su pasión por las muñecas, opina que «si la sociedad reconoce que hay muchas personas así, desaparecerán los prejuicios». «La actitud hacia las muñecas cambiará a mejor, creo yo», agrega Nakajima.

«El mayor problema en Japón es el descenso de la tasa de natalidad y la disminución de la población», asevera Kanako Amano, del Instituto de Investigación NLI. «De hecho, ya lo califican de catástrofe nacional, […] Los japoneses nos hallamos en una encrucijada, enfrentados la amenaza de la extinción«, advierte. La experta explica que si «la gente que tiene treinta y tantos sigue con la misma tasa de natalidad que hoy, dentro de 30 años la población disminuirá en un tercio».

Con información de RT y DW.


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