Entrevista exclusiva para PuntodeCorte.com

El padre José  Virtuoso hizo historia en el Centro Gumilla y en la revista SIC. Este jesuita de cabello cano, risa contagiosa y mostacho corto, es rector de la UCAB desde hace varios años. Se ha sumado al Frente Amplio Venezuela Libre a título personal, “como sacerdote, como intelectual, como un ciudadano más”. Dice que las elecciones presidenciales del 20 de mayo son apenas una tramoya, carga en contra del candidato  Henri Falcón (AP), quien a su juicio “divide a la oposición y le hace el juego al Gobierno”. Pero tiene una cosa muy clara: saldremos vivos de esta. El rescate de la democracia, para José Virtuoso, es cosa segura, pero tomará –claro- una buena dosis de sangre, sudor y lágrimas.

Por Alejandro Ramírez Morón

@aleramirezve

Su despacho en el rectorado de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) –una de las más prestigiosas casas de estudios, de una red de más de 230 universidades jesuitas- es amplio y confortable. Junto a su escritorio, un busto del General Bolívar extiende la mirada hacia una miríada de papeles y libros. Hay una tablilla con la figura del doctor José Gregorio Hernández hacia la pared al fondo, y frente a la mesa circular de trabajo que descansa en el centro del recinto hay un cuadro con la imagen del maestro Andrés Bello.

José Virtuoso SJ, es egresado de la Universidad Rafael Urdaneta (Maracaibo / Zulia) en Ciencias Políticas (1986), y tiene una maestría en Historia de las Ideas Políticas por la UCAB (2003). También allí cursó un doctorado en Historia. Hizo parte larga de su connotada carrera como intelectual (que se mantiene viva como el primer día, sigue dando clases en Comunicación Social de Sociología Política), en la revista SIC y en el Centro Gumilla.

No se ha quitado la sotana. Ojo. Oficia misa todas las semanas en Catuche (La Pastora), donde despliega una intensa labor pastoral que, confiesa, es nutriente esencial de su trabajo como pensador. En el Centro Gumilla dirigió en 2011 un estudio que identificó 4 polos de pensamiento en la población, más allá de chavismo u oposición, y que concluía en ese momento que el cuello de botella era este: élites politizadas. O sea, según el documento había ya en ese momento suficientes puntos de consonancia entre esos 4 polos de la ciudadanía, como para generar un entendimiento nacional.

Por otro lado, comandó con Fe y Alegría en La Pastora también (barrios Portillo y La Quinta) un proceso de pacificación ejemplar y ejemplarizante. Allí los muchachos se mataban todos los días entre sí. Es lo que en la jerga de los malandros se conoce como “culebras”. Bueno, se instalaron mesas de diálogo, con señoras que mediaban en los entuertos (este me quitó la novia, este otro me debe plata de droga, verbigracia), y se logró detener el fuego cruzado que reinaba allí. Es posible que si los muchachos se veían en Sabana Grande se entraran a tiros, pero al menos en Portillo y La Quinta comenzó a reinar la paz definitivamente.

Las presidenciales como tramoya

El rector de la UCAB fija posición en torno a las venideras presidenciales del 20 de mayo, que irán eslabonadas a la elección de consejos legislativos estadales y municipales, si bien la intención inicial del Gobierno era agenciar –por la libre y de manera express- una gran mega elección: “Esas elecciones son una tramoya, porque no hay las mínimas garantías electorales”, fustiga el jesuita.

¿Cuáles garantías electorales? En primer término, el asunto de los lapsos. Cree que el proceso ameritaba al menos un año de antelación, para ser convocado. La premura impide una cantidad de cosas que van desde la igualdad de condiciones en la campaña, hasta la depuración de data del Consejo Nacional Electoral (CNE). Ese es un primer aspecto. Asimismo cree que el ente rector está claramente parcializado. Luego, sea que la oposición gane o pierda la contienda, ¿ante quién puede apelar una cosa u otra? O sea, no hay condiciones electorales ni institucionales, piensa este devoto de la música de Mozart y Beethoven.

Y entonces lleva su partitura a República Dominicana, si bien la cosa no es tan alegre como un merengue de Juan Luis Guerra: en la mesa de diálogo que se instaló en el hermano país caribeño ya se había hablado de las garantías electorales vastamente, y fueron a la vez piedra de toque y manzana de la discordia. Dice que los distintos actores (Gobierno, oposición, cancilleres, mediadores, etcétera) pusieron sus argumentos sobre el escritorio. La cosa estaba a la vista. Estaba puesta en blanco y negro, ya desde el fallido ensayo de diálogo, que se echó a andar bajo los auspicios del ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero.

Dicho esto, y siendo que esas presidenciales van de cualquier modo (el presidente Nicolás Maduro se ha sacado de la chistera un puñado de contendores de cartón piedra), Virtuoso carga en contra de Henri Falcón (AP), el único candidato que –más o menos- tiene vida propia: “Divide a la oposición y le hace el juego al Gobierno. Hace suyos una cantidad de alegatos de la oposición, se trae a algunos actores emblemáticos de la oposición, y lanza su candidatura”, coloca sus ideas este caraqueño, nacido el 17 de septiembre de 1959.

El Frente Amplio: rescatar la democracia

Especializado en el manejo hablado y escrito del idioma inglés, en la Universidad Católica de Seattle (Washington – Estados Unidos) durante los años 1993-1994, dice lo que sigue –no obstante- en un perfecto castellano: el Frente Amplio Venezuela Libre nace como una instancia superior, llamada a aglutinar a todos los sectores, con el propósito de rescatar la institucionalidad y la democracia en Venezuela.

Acá algunas de las obras colectivas en las cuales ha tomado parte: Venezuela análisis y proyecto, Venezuela desafíos y propuestas (1998), Una mirada sobre Venezuela: reflexiones para construir una visión compartida (2006), Buenos gobiernos locales (2011), Pobreza y desigualdad, Nueva izquierda en América Latina, Valoraciones de la democracia en Venezuela y América Latina (2012), la política y sus tramas (2013). Y acá las que ha firmado únicamente José Virtuoso: La crisis de la catolicidad en los inicios republicanos de Venezuela 1810-1813 (2001); La justicia social en Venezuela (2004). Dice que la UCAB está muy bien, pese a los embates de la crisis. Han logrado salir adelante con el concurso de los estudiantes y sus padres, de los profesores, del personal administrativo. De esa casa de estudios proviene un valioso movimiento estudiantil, en el cual emergieron nombres como el de Freddy Guevara o el de Yon Goicoechea.

-¿Cómo encuentra a este nuevo movimiento estudiantil que hoy se suma al Frente Amplio Venezuela Libre?

-Muy bien. Son muchachos muy responsables y pensantes.

La Compañía de Jesús ha tenido siempre dos rasgos esenciales: la actividad intelectual, y, sobre todo, el trabajo duro por los más pobres. Lo ve uno en organizaciones como Cáritas, o la propia Fe y Alegría, que trabajan con las uñas, echando mano de muy pocos recursos, pero aportando un valor realmente esencial a la sociedad mundial. Como dijimos unas líneas más arriba, Virtuoso no se ha desprendido de su actividad pastoral.

-¿Qué recoge entre su feligresía, o sea, qué piensa la gente del barrio?

-La gente está desesperada, y deseosa de un cambio. La gente quiere comer, salir los fines de semana, llevar una vida normal. No hay en el pueblo una actitud reactiva, ni destructiva. Acá nadie quiere guerra, sino vivir en paz.

Consultamos a José Virtuoso sobre sus puntos de vista en torno a la designación de Mike Pompeo al frente del Departamento de Estado, toda vez que el mismo viene de dirigir la CIA, y ha confesado que estuvo detrás de una las tandas más recientes de sanciones impuestas a Venezuela por la gestión del republicano Donald Trump. “Es un claro endurecimiento de las políticas norteamericanas hacia Venezuela. Pero una intervención militar sería fatal para nuestro país”, espeta sin medias tintas, ni pelos en la lengua.

“De 1996 a 2002 se desempeñó como Director del Centro Gumilla, cargo que retomó entre 2007 y 2010. En 2010 fue director de la revista SIC. Miembro Fundador de la Asociación Civil Ojo Electoral. Ha participado en diversas iniciativas orientadas al fortalecimiento de organizaciones y liderazgos comunitarios y en proyectos cogestionados de desarrollo local. Desde 2010 es Rector de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab)”, se lee en portal del Centro Gumilla.

Enciende un cigarrillo marca Belmont en medio de la entrevista, mientras da cuenta de un café negro que toma sin azúcar. Enfatiza que acá lo crucial con el Frente Amplio es rescatar la democracia y la institucionalidad, el tejido social. Remarca que las presidenciales no serán reconocidas por el Frente, porque lo que se persigue –justamente- es que haya elecciones limpias y libres de toda mancha.

Un gobierno de transición

“Lógicamente, no se trata de ganar una elección y ya. Acá tiene que haber un gobierno de transición. Tienes el barco zozobrando. Luego, toca primero hacer unas elecciones verdaderas, donde haya observación internacional, y, luego de eso, un gobierno de transición que siente las bases de un nuevo proyecto”, despacha por la calle del medio.

El jesuita ha estado muy activo en los medios de comunicación, donde se le entrevista con bastante frecuencia. Hace no mucho, por ejemplo, se ha referido a la extrema gravedad de nuestra espiral de violencia. Virtuoso cree que –si bien es uno de los peores problemas que tenemos, de cara al rescate de la civilidad- la violencia sigue siendo una cosa de focos, muy localizada. Es posible desmontar la endiablada espiral de violencia, a la cual hace alusión.

El portal del Centro Gumilla agrega sobre José Virtuoso: “Profesor de estudios de postgrado de Historia de la Ucab. Desde 1994 ha dictado la cátedra de Historia de la Iglesia en Venezuela en el Instituto de Teología para Religiosos (ITER) en la Pontificia Universidad Salesiana-Universidad Católica Andrés Bello. Impartió la Cátedra de Filosofía Política, en la Escuela de Filosofía de la Universidad Católica Andrés Bello (2004) y la Cátedra de Historia de los Inicios Republicanos en Venezuela, en el Postgrado de Historia de la Ucab. Seminario de lectura de autores e el Postgrado de Ciencias Políticas de la Universidad Central de Venezuela (2007)”.

-¿Cómo se puede volver a meter a Venezuela en el carril?

-Hace falta un gobierno de transición. No podemos pensar que un día conquistamos condiciones políticas y electorales adecuadas, vamos a las urnas, elegimos un nuevo presidente, y tenemos unos nuevos representantes, y pa’ lante. No. Aquí va a hacer falta la constitución de un gobierno que tenga clarísimo que tiene un tiempo limitado para reflotar el barco, atender la emergencia, atender los problemas prioritarios, y dar paso para recuperar la institucionalidad. Hablo de un gobierno provisional, transitorio, con una tarea muy limitada.

-¿Eso puede pasar realmente? Eso es lo que se necesita, pero…

-Eso es lo que se necesita…

-¿Pero puede pasar realmente?

-Bueno, claro que puede pasar.

-Hay que trabajarlo…

-Claro, eso hay que trabajarlo. Tú tienes en este momento el barco zozobrando. Se necesita casi que una grúa para reflotar ese barco, y unas medidas de emergencia que por lo menos pongan a la gente a salvo, y ver cómo compones las máquinas para que el barco pueda seguir adelante. Entonces, eso es un gobierno de transición, un gobierno de emergencia, con unas tareas muy definidas, y que tenga unos poderes que le posibiliten hacer eso que digo.

-¿Qué está leyendo en este momento?

-El Fin del Poder, de Moisés Naim.

-¿Qué tal?

-Es una lectura interesantísima, que habla –precisamente- de cómo hemos pasado a una nueva cultura política en el mundo, que se traduce no solamente en las relaciones entre los grandes estados, etcétera, sino hasta los niveles más pequeños que tienen que ver con relaciones de poder.

-Ok…

-También estoy leyendo el libro “Desarmando el modelo”, coordinado por Diego Bautista Urbaneja, editado por nosotros en la UCAB, es un estudio que oscila entre lo histórico y lo politológico.

-¿Lee algo más?

-Sí. Un libro de Carlos Dorado, quien es un amigo, yo lo prologué. Habla de todo el tema migratorio, pero tiene que hacer la presentación todavía. Todo lo que significa el drama de la migración en el mundo. Lamento no estar leyendo una buena novela.

-El Cardenal Ratzinger sugirió –siendo Papa todavía- una cosa a los católicos: “la mente en la cruz”. Si le pido que ponga la mente en la cruz, y me diga –a la luz de lo que hemos conversado-, ¿qué viene en Venezuela o qué debemos tratar de que venga?

-Reconstruir la esperanza

-¿Sanar a Venezuela?

-Sí. Sanar a Venezuela y reconstruir la esperanza. No podemos aceptar que nos hundimos con el barco. Tenemos que luchar, sabiendo que esta situación es posible cambiarla con el aporte de todos y cada uno de nosotros.

-¿Usted cree que así va a ser?

-Sí

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