Caracas, 8 de mayo de 2018.

Por: Ricardo Ríos*

@riosdefrente 

Al momento de escribir estas líneas, un kilo de carne de res tiene un precio que sobre pasa los tres millones de BsF. Es decir, con un sueldo mínimo integral Ud. no puede comprar 1 (uno) kilo de carne. Y el precio aumenta día a día, y en algunos casos, varias veces durante el día. Vivimos la hiperinflación en la era digital, es como decir nano tecnología paleolítica, así de absurdo, pero lo padecemos. La hiperinflación encabeza la brutal destrucción del poder adquisitivo del trabajador y de la calidad de vida, y digo encabeza por que ella no viene sola, es un combo acompañado por escasez (de medicinas, efectivo, etc.) y colapso de los servicios públicos (transporte, agua, gas, internet, electricidad, recolección de basura, etc.)

El Gobierno (responsable de la economía y de la política social del país) culpa de todos sus males a una etérea “guerra económica”, que viene a ser algo así como una especie de un malvado archi enemigo invencible, que las fuerzas del bien no han logrado vencer ¿Le suena a guión de película de súper héroes?, ¿sí?, pues al Presidente Maduro también, y por eso ha pedido un “voto de venganza” (si, literalmente son las palabras que ha usado, letra a letra) para vencer a su archi enemigo de las mil caras. Lo cierto del caso, es que al trabajador que el sueldo no le alcanza para un día de alimento, cada vez le importa menos toda esa discusión técnica de la economía, y también está cansado que “las fuerzas del bien” sean verdaderamente ineptas e incapaces de vencer  al súper villano. Simplemente quiere una solución a su asfixiante situación. En ese contexto, el gobierno sólo puede echar mano de dos recursos.

El primero es la propaganda, (la narrativa épica de los buenos contra los súper villanos) aunque impactante, viene perdiendo efectividad, en vista que el gobierno se ha convertido en una especie de guionista que te cuenta quien te jodió, (el imperio, Lorenzo Mendoza, el portugués de la panadería, etc.)  pero no evita que lo siga haciendo. De modo que recurre con más fuerza e intensidad al segundo recurso: el aparato de control social y político. 

Los mecanismos de control juegan un rol estelar en la estrategia del gobierno para mantener el poder, es a partir de estos con los que gana elecciones (y no con un hacker ruso, argumento que está al nivel discursivo de las historietas de caricatura de la guerra económica, pero usada por el guionista antagónico). Dichos controles están montados sobre la base de dos conceptos tan antiguos como efectivos: La zanahoria (el incentivo) y el garrote (la represión).

Línea nro. 1, el Incentivo: Maduro divulgó con una sinceridad sorprendente la estrategia clientelar de esta campaña: “la cosa es dando y dando” (una frase de estadista sólo comparable con el “voto vengador”). De esta manera, Maduro convierte el voto en una mercancía transable y eso lo pone en una situación dramática para el mismo: cada vez tiene menos votos, y mientras más escaza es una mercancía, ¡mucho más costosa se pone! El gobierno cada vez tiene menos dinero para comprar cualquier mercancía (incluyendo el voto) Lo que genera un círculo vicioso muy poco eficaz para sumar votos, de modo que tiene que enfatizar la otra línea: el garrote.

Línea nro. 2, la represión: No toda represión se traduce en bombas lacrimógenas. Hay otros métodos un poco más sutiles y efectivos, tales como el miedo: ¡si votas en contra te quito! (el trabajo, el CLAP, el Bono, etc.) que ciertamente es muy poco, pero es tangible al día de hoy, y la realidad de la Venezuela de hoy, es que la gente vive al día. Esta estrategia también tiene otros matices de mayor manipulación basados en la esperanza: ¡Si votas en contra no te doy! (por ejemplo vivienda o algún otro derecho relevante).

Este mecanismo coactivo es una estructura robusta y bien pensada que combina la estrategia militar de control de zonas (UBCH, puntos rojos, patriotas cooperantes, colectivos, fundidos con instituciones policiales, todo apalancado con recursos del Estado) con la tecnología de control de la Big Data (el código QR del carnet de la Patria o del PSUV). Con esta “tenaza” el votante siente que van a saber por quien votó; ALGO QUE ES ABSOLUTAMENTE FALSO, pero que el gobierno permanentemente insiste en sugerir.

No obstante, ese aparataje tiene los pies de barro, por que desprecia algo elemental: EL FACTOR HUMANO. Tal como señaló el Gral. Vietnamita Nguyen Giap al derrotar a sus enemigos: “tenían muchos recursos y tecnología, pero se olvidaron del elemento humano”

El aparataje de control social está compuesto por gente, que en su mayoría, no tienen para comprar el kilo de carne mencionado al inicio y que padecen los mismos problemas que el resto del país. ¿Cuál de los dos colosos ganará el 20 de Mayo?, ¿el aparato coactivo o la hiperinflación?

* Presidente de Poder & Estrategia

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