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[Infidelidad Política] 5 de enero de 2020: ¿Seguirá siendo Juan Guaidó el presidente de la Asamblea Nacional? Por Javier Vivas Santana

Por Punto de Corte
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Javier Vivas Santana - el país entra en cuenta regresiva
Artículo escrito en exclusiva para PuntodeCorte.com
Por: Javier Vivas Santana
@jvivassantana

Desde el momento en que el madurismo instaló su propia “mesa de diálogo” con otros factores minoritarios de la oposición, esta quedó claramente fragmentada en tres grupos: El denominado G-4, integrado por Voluntad Popular, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo y Acción Democrática en donde el principal representante es Juan Guaidó dirigente del inicial de los partidos políticos mencionados, y también presidente de la Asamblea Nacional, así como aspirante a la reelección para el año 2020, y reconocido en un rol de presidente interino de la República por Estados Unidos, la mayoría de países de la Unión Europea, y por supuesto de América Latina.

El segundo grupo, asociado precisamente por quienes se sentaron a “dialogar” con el madurismo, en donde aparecen Henri Falcón y su partido Avanzada Progresista, Claudio Fermín junto con sectores del Movimiento al Socialismo (MAS), los evangélicos que siguen al “pastor” Javier Bertucci, y el llamado sector de una organización autollamada “Cambiemos” que controla Timoteo Zambrano, y quien entendemos aspirará a la presidencia del parlamento, y un tercer grupo que se hace llamar 16-J que controla el área radical de la ultraderecha liderado por María Corina Machado.

Ante tal realidad, desde el momento en que el madurismo “sentó” en su mesa a una parte de la oposición luego del fracaso de mediación de Noruega con los representantes del G-4, se prometieron muchas cosas, entre ellas el retorno del Partido “Socialista” Unido de Venezuela (PSUV)  a la Asamblea Nacional, cuya mayoría de sus integrantes de unos 52 miembros convertida en una especie de barro político, volvieron a sus curules, a pesar de que ahora son “constituyentes”, “ministrillos”, o cualquier otra función pública, lo cual no sólo los deslegitima en tales funciones, sino que además “regresaron” después de haber vociferado durante cuatro años que tal poder legislativo se encontraba en “desacato”, o sea, una decisión fraudulenta para liquidar el accionar de la Asamblea Nacional en términos jurídicos y de control sobre el resto de los poderes establecidos en la malograda Constitución. En efecto, el PSUV regresó a lo que ellos jamás reconocieron en su existencia como órgano del Estado.

Otra de las “promesas” anunciada con parafernalia por los “opositores” de la Casa Amarilla, fue la liberación de los presos políticos la cual no sólo ha sido incumplida, sino que la lista ha ido en aumento, con la persecución y detención de diputados como Gilber Caro, o  sobre la diputada Yanet Fermín, acusada de querer “desestabilizar” al régimen con el “control” sobre dos policías del estado Sucre, quienes habrían “robado” tres fusiles de asalto, denuncias que no toleran el mínimo estadio psicológico ni argumentativo, pero que ha sido excusa perfecta para continuar desmembrando la Asamblea Nacional en la mayoría opositora que la controla. Es decir, que esa parte de la oposición que “dialoga” nunca logró la liberación de presos políticos, aunque aparezcan algunas seudo-liberaciones el 31-12-2019, porque la verdad es que el centro del objetivo político de dialogo está en el cómo llevar a Timoteo Zambrano al frente del parlamento.

En tal contexto, la mayoría opositora reformó el Reglamento de Interior y Debates para que aquellos diputados en condiciones de exilio pudieran emitir su voto a través de la vía de comunicación virtual, pero ésta curiosamente fue interpuesta con un recurso de nulidad que fue validado ante el Tribunal Supremo de “Justicia” (TSJ) por diputados que han sido acusados de recibir sobornos y ser acusados de hechos de corrupción, y sobre quienes no reciben ninguna investigación ante tales hechos.

Ante semejante realidad, es claro que si Juan Guaidó resulta electo para el período 2020 como presidente reelecto de la Asamblea Nacional, el madurismo ahora con propios diputados “opositores” y la “mesa” van a introducir un nuevo recurso al propio TSJ, y cuya decisión declarará ilegal la decisión de que Guaidó continúe al frente del parlamento, y ordenará que Henry Ramos Allup retorne a la presidencia, para que según tal “decisión”, la Asamblea Nacional salga del desacato, y con ello anular que Juan Guiado se mantenga al frente no sólo de la oposición en conjunto sino del órgano legislativo.

Es pleonástico decir que aquellos diputados que no acaten esa eventual “decisión” del TSJ también serán perseguidos, y con ello terminar de disolver de facto el parlamento, hasta que finalmente entre el PSUV y los diputados salta talanquera de la “oposición”, puedan elegir a Timoteo Zambrano como presidente de ese órgano, y a partir de allí, elegir de “mutuo acuerdo” un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), y convocar elecciones parlamentarias en el primer semestre de 2020.

Se torna complejo el inicio político de la oposición este 5 de enero ¿Seguirá siendo Juan Guaidó presidente de la Asamblea Nacional, o veremos su figura desde el exilio ante la arremetida política y seudo-jurídica del madurismo en pacto con la otra “oposición”? La infidelidad política es sin duda la gran protagonista. 

* Punto de Corte no se hace responsable de las opiniones expresadas en los artículos, quedando entendido que son de entera responsabilidad de sus autores.

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