Caracas 04 de julio de 2019. La muerte del capitán de corbeta de la Armada venezolana, Rafael Acosta Arévalos, a manos del régimen de Nicolás Maduro, a causado rechazo e indignación no solo en Venezuela, sino en la comunidad internacional. Organismos de DDHH han solicitado una investigación independiente sobre este caso.

ABC Internacional

El capitán de corbeta venezolano Rafael Acosta Arévalo murió mientras era torturado por miembros de la Inteligencia chavista que actuaban con pleno conocimiento de Nicolás Maduro.

La autopsia realizada al cadáver del militar reveló que la causa de su muerte fue «un edema cerebral severo debido a la insuficiencia respiratoria aguda producida por la rabdomiólisis por politraumatismo generalizado» (la rabdomiólisis es un síntoma que presentan las víctimas de terremotos, bombardeos y derrumbes de edificio), y «tiene entre sus causas el aplastamiento», según explicó la abogada de derechos humanos, Rocío San Miguel.

Todo apunta a que Acosta Arévalo recibió una brutal paliza que le provocó la muerte. Los hallazgos médicos filtrados por el director de actuación procesal del Ministerio Público en el exilio, Zair Mundaray, evidencian que el capitán de corbeta tenía fracturadas «dieciséis costillas, el tabique nasal y un pie; excoriaciones en hombros, codos y rodillas; hematomas en los abductores, lesiones similares a latigazos en la espalda y signos de pequeñas quemaduras en ambos pies, que se presumen de electrocución». Todos estos tratos crueles e inhumanos le fueron aplicados mientras estaba bajo custodia de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim).

Evidencias de torturas a Arévalo
Evidencias de torturas a Arévalo

Fuentes militares conocedoras del caso revelaron a ABC que el mayor Alexander Gramko Arteaga, director de Asuntos Especiales del Dgcim, «es el ejecutor de las operaciones de tortura y procedimientos especiales» y que bajo su mando se realizan las «desapariciones forzadas y ejecuciones contra los militares enemigos del régimen». Según esta fuente, en Gramko recayó la orden de torturar que acabó con la vida del capitán el pasado sábado por orden de Maduro. «La dirección de asuntos especiales no hace nada sin que Nicolás Maduro lo autorice, fue creada para hacer trabajos única y específicamente para el presidente». Codo con codo con Gramko, el jefe de contrainteligencia de la Guardia de Honor, Asdrúbal Brito Hernández (ascendido recientemente a número uno por Maduro), también participó en las torturas.

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