Inicio NoticiasInternacionales Amnistía Internacional: Comisión de Investigación Internacional en Venezuela es “la única posibilidad de conseguir justicia”

Amnistía Internacional: Comisión de Investigación Internacional en Venezuela es “la única posibilidad de conseguir justicia”

Por Nurelyin Contreras
Amnistía Internacional Comisión de Investigación

Caracas, 5 de julio de 2019. La ONG Amnistía Internacional aseguró este jueves que la creación de una Comisión de Investigación Internacional en Venezuela, “es la única posibilidad de conseguir justicia para las víctimas” del régimen de Nicolás Maduro.

“Amnistía Internacional condena la muerte del capitán Rafael Acosta Arévalo y expresa preocupación por otras personas detenidas que se encuentran en situación de aislamiento, incomunicación y desaparición forzada, como parte de una ininterrumpida política de represión del gobierno de Nicolás Maduro. La creación de una Comisión de Investigación internacional, en el seno del Consejo de Derechos Humanos, es necesaria para investigar imparcialmente estas y otras graves violaciones a los derechos humanos”, enfatizó la ONG.

Dato

El capitán de corbeta Acosta Arévalo – ascendido postmortem por la Asamblea Nacional a capitán de fragata -, solo duró siete días bajo la custodia de la Dirección General de Contrainteligencia Militar – DGCIM -, luego de que se los llevaran arbitrariamente “funcionarios encapuchados y sin identificarse”.

Según explicó la abogada de derechos humanos, Rocío San Miguel, la autopsia realizada al cadáver del militar venezolano reveló que la causa de su muerte fue «un edema cerebral severo debido a la insuficiencia respiratoria aguda producida por la rabdomiólisis por politraumatismo generalizado» (la rabdomiólisis es un síntoma que presentan las víctimas de terremotos, bombardeos y derrumbes de edificio), y «tiene entre sus causas el aplastamiento».

Todo apunta a que Acosta Arévalo recibió una brutal paliza que le provocó la muerte. Los hallazgos médicos filtrados por el director de actuación procesal del Ministerio Público en el exilio, Zair Mundaray, evidencian que el capitán de corbeta tenía fracturadas «dieciséis costillas, el tabique nasal y un pie; excoriaciones en hombros, codos y rodillas; hematomas en los abductores, lesiones similares a latigazos en la espalda y signos de pequeñas quemaduras en ambos pies, que se presumen de electrocución». Todos estos tratos crueles e inhumanos le fueron aplicados mientras estaba bajo custodia de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim).

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