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(Opinión) Antonio Garbi: “superando infortunios” II. Por José Luis Centeno

Por Punto de Corte
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José Luis Centeno - Reconversión punitiva

Caracas, 3 de agosto de 2019.

Por: José Luis Centeno S.*

@jolcesal

En Valencia, estado Carabobo, durante las llamadas guarimbas del 2014, un capitán de la Guardia Nacional (GN) resultó muerto, fue imposible determinar quién lo asesinó. Hay un efectivo militar herido en los hechos, quien declara extraoficialmente en la sala de audiencias del Tribunal de Control 3 del estado Carabobo: “ellos no fueron, ninguno de los 2 estaba en el lugar de los hechos, eran personas de baja estatura, morenas y encapuchadas”.

A partir de esta afirmación, continuamos con el relato del joven preso político Antonio José Garbi

Tal vez se generen dudas por la palabra “ellos”, pero es que junto a mí acusan a otro muchacho de la muerte de ese militar, un traidor que sin avisar hace una negociación, de la cual su madre excluyó a la mía, y logra obtener un beneficio de arresto domiciliario, bien no se lo reprocho, esta con su familia, allá él y el tribunal que faltando a la ley me sigue manteniendo en la cárcel.

La acusación, homicidio calificado en grado fútil por motivos innobles, también homicidio frustrado, instigación y asociación para delinquir, parece más bien un alto precio para obligarte a negociar, sin haber hecho nada de lo que se me acusa. ¡Tremendo! Sólo porque alguien dijo: “necesito un culpable”, agarran al hijo de Carmen, sin investigar, una simple maquinación.

“La orden vino de Caracas”, porque la teniente asimilada de la GN y viuda del capitán, Yendri Velázquez, estaba haciendo presión inducida por el gobierno mismo para justificar que llevaran a un inocente como yo a la guillotina judicial, recuerdo claramente la contradicción que ella dijo en audiencia del Tribunal Tercero de Control en manos del juez verdugo Alfredo Toredit: “yo sé que son inocentes, pero ¿quién les pagó?”, pues, ¡nadie me pagó!

El 2016, cuando se realiza la audiencia preliminar, el juez, como haciéndome un favor, propuso: “asumes complicidad no correspectiva y te vas en 3 años, eso es lo que ofrecen”, dije que no, lógicamente. Antes de pasarme a juicio, me advirtió, “si se pierde el juicio son de 25 a 30 añitos”. Confieso, hay días en los que me despierto arrepentido de no haber dicho ¡Sí! Sí vale, dame acá y te firmo, pero, ¡dije que No! 

No puedo asumir algo que no he hecho, donde ni participé, y el mismísimo expediente lo dice. Además, la oposición acababa de ganar la Asamblea Nacional, se estaba por decretar la amnistía a los presos políticos, pensaba que ya iba a salir. Sí, salí de la Delegación de Las Acacias a la Cárcel de Tocuyito, luego de pasar 10 meses en una misma posición, acostado en un chinchorro, a una cuarta de la placa dentro de un calabozo de 2.5 x 3, con un baño y 120 tipos más.

Ahí entendí el dicho “sarna con gusto no pica”, me salía sangre de tanto rascarme los pies con las cabuyeras, como el régimen de Maduro había empezado a desaparecer las medicinas mi madre tuvo que inyectarme Ivermectina veterinaria que le consiguió un tío que tenía para los perros, me alivió mucho gracias a Dios.

Vivía con la esperanza de que me dijeran como a mi abuelo cuando el General Gómez le dio la libertad, luego de haber sido un preso político en el Castillo Libertador de Puerto Cabello (Fortín Solano), “Garbi agarre sus corotos”. Ciertamente, la tarde del 01-04-16 me dijeron: “Garbi agarra tus cosas”, el corazón se me iba a salir, nervioso le preguntaba a los funcionarios, ¿a dónde vamos, me llegó la libertad? Y me respondían: “a Tocorón”, como tratando de asustarme.

Fui a parar a la Mínima del Complejo Carcelario Carabobo, Tocuyito. Llegamos, me aíslan un día y me extorsionan, esto lo hace la Sub Directora que estaba en ese momento, una maracucha de nombre Sandra, al hacerse efectiva la transferencia me suben a una letra o pabellón, a los meses me cambian a otra.

Presos comunes armados tomaron el penal, estaban también Raúl Emilio Baduel y Alexander Tirado, pero no nos tenían juntos, al poco tiempo me colocan aparte de la población penal, en una celda con Vasco Da Costa, lo vi irse en libertad en octubre del 2017, así como vi irse en libertad también a Alexander Tirado, “El Gato de Aragua”,  mientras tanto, sigo esperando la mía. ¿Cuándo llegará?

El tribunal emite las boletas de traslado, mi madre es el correo especial encargada de entregarlas para que se efectué el mismo, siempre hay una excusa, no hay transporte, guardias, gasolina (y los buses son a gasoil) o está lloviendo. Lo más descabellado, si se efectúa el traslado, es un paseo a un calabozo fétido e inmundo, que corres el alto riesgo de una infección pulmonar y luego de que atienden a los demás que fueren ese día conmigo, es regresar, porque no se presenta la Fiscalía, que a más señas una de ellas es de delitos ambientales, no sé si es hombre o mujer, si es joven o mayor, no comparece, 4 años de la misma historia.

¡Ah! Para la presentación y la privación de libertad habían 2 fiscales nacionales y 2 regionales, ahí si están como un clavel, pero para decir ciudadano váyase a su casa que usted es inocente y todo este expediente es un ridículo, es un absurdo que usted esté preso, para eso no. 

Hay días que me provoca dormirme y no despertar, así se terminaría el sufrimiento de mi familia y de mi madre que es vejada, corre peligros y está por llegar a su séptima década de vida. Tengo una hija que no conozco, un sobrino que ni se cómo es, siento el afecto de los verdaderos amigos que son pocos, mientras sigue la rutina de los mismos pasillos y paredes, el hábito de la lectura y la meditación.

En 4 años ya me apuntaron con una escopeta a quema ropa en la sien, con una 9 milímetros en el pecho, con una granada en el oído, con un AK-47, han habido 2 tomas armadas, una satisfactoria para los tomistas y otra fallida, varios motines, sumando preocupaciones, angustias, desesperos.
¡Ya basta! ¡Es suficiente! ¡Tengo una vida que quiero vivir! ¿Cuándo llegará la libertad que tanto anhelo? ¿Cuándo podré amar de nuevo? ¿Cuándo podré dar y recibir un abrazo, un beso, formar una familia y cumplir mis sueños?

Quiero mi libertad, ya basta de tanto sufrimiento y dolor, injusticia y decepción.

* Defensor de DDHH. Columnista en la web. Coautor del libro SECUESTRO Y ANIQUILACIÓN, editado por Libros El Nacional.

* Punto de Corte no se hace responsable de las las opiniones expresadas en los artículos, quedando entendido que son de entera responsabilidad de sus autores.

Correo Electrónico: jolcesal@hotmail.com

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