Caracas, 22 de febrero de 2019.

Por: Ebert Cardoza Saéz

Es significativo el itinerario de las expediciones, invasiones e incursiones que se han gestado desde territorio hoy colombiano -otrora neogranadino- hacia el territorio venezolano desde tiempos primigenios de la dominación colonial española hasta nuestros días. Desde 1558 cuando se organizó, desde Pamplona,  la expedición del capitán de la “capa roja” Juan Rodríguez Suárez, la cual dio lugar a la fallida fundación de Mérida, hasta la Revolución Liberal Restauradora de Cipriano Castro y sus andinos en 1899, pasando por la Campaña Admirable y otras expediciones militares durante la segunda mitad del siglo XIX,  la frontera colombo-venezolano ha sido escenario de hechos de suma importancia en la historia de ambos países.

Por la mencionada ruta cruzaron la frontera, desde la Villa del Socorro – entonces Virreinato de la Nueva Granada- la sublevación de los Comuneros de 1781, la cual, pasando por Cúcuta,  llegó a expandirse hasta la ciudad de Mérida. Según documentos de la época[1], la insurrección se planteaba llegar hasta Caracas, la entonces capital de la Capitanía General de Venezuela. Posteriormente,  Bolívar organizó su Campaña Admirable en 1813 desde la Nueva Granada- con la autorización del Congreso neogranadino-  y atravesó  la frontera por Cúcuta y la región andina con un pequeño ejército que instauró la llamada segunda República. 

Entre 1859 y 1901 se observaron, según cifras publicadas, alrededor de 23 movimientos invasores planeados al otro lado de la frontera[2].  Cuando en 1875 ocurrió el terremoto de Cúcuta, el general Juan Bautista Araujo, conocido como el “León de la Cordillera”, se encontraba en territorio colombiano participando en las labores de rescate. En esa oportunidad, Guzmán Blanco temía una invasión desde Colombia encabezada por el caudillo trujillano. En 1899, Cipriano Castro organizó su “invasión de los sesenta” desde Cúcuta y cruzó la frontera en mayo de ese año. Según escribe Eleazar López Contreras en su libro El Presidente Cipriano Castro el Plan de los “Restauradores” consistía en una serie de movimientos simultáneos en los campos, con golpes sorpresivos en las poblaciones, para batir y apresar sus respectivas autoridades y guarniciones militares.

Es decir, sin pretender caer en generalizaciones ni determinismos sin fundamentos, podríamos afirmar que se trata de una constante histórica digna de analizar como elemento dinamizador de las relaciones colombo-venezolanas y, particularmente, del curso de la historia de Venezuela y Colombia. En diversos períodos históricos, la tensión y conflicto a lo interno de ambas repúblicas ha generado un flujo migratorio y movimientos socio-políticos  a uno y otro lado de la frontera más viva de América. Pero, además, Cúcuta no sólo ha sido una promisoria ciudad comercial, sino la ruta obligada de la mayoría de invasiones orquestadas hacia Venezuela desde la vecina República de Colombia.

Ahora bien, tomando en cuenta tales elementos,  nos preguntamos:

 ¿Ante cuál Plan invasor desde Colombia nos enfrentamos en la actualidad, sabiendo que existe una decena de bases militares estadounidenses como eventual apoyo logístico y unas centenas de grupos paramilitares dispuestos a sembrar el terror como mercenarios al servicio de las grandes corporaciones trasnacionales?.

¿ Cuáles son las piezas en el tablero del ajedrez mundial, desde Washington o Moscú que se están moviendo para alcanzar ciertos objetivos de carácter geo-político, a través de la guerra?

¿Cuánto contribuye o colabora el gobierno venezolano –consciente o inconscientemente- para generar un escenario de guerra propicio para actuar como pote de humo para desviar la atención de los graves problemas del país o “Estado de excepción” para eliminar a los “enemigos de la patria” o evitar la rebelión popular?

¿Cuál es el papel de Maduro y Guaidó como instrumentos del capital financiero e industrial mundial  para generar escenarios propicios para los mercaderes y perros de la guerra, en nombre de la “revolución”, la “democracia” y la “libertad”?

¿Cuál es el rol de las fuerzas armadas de “derecha” y de “izquierda” colombo-venezolanas como garantes del capital trasnacional en la era de la Globalización?

La Historia, en base a los hechos, nos dirá la respuesta en el tiempo.

El próximo sábado 23 de febrero se celebrarán un duelo de conciertos a lado y lado de la frontera.  Para el gobierno se trata de un “show de la ayuda humanitaria”, para otros una excusa para la  intervención militar extranjera, para los más optimistas un acto de solidaridad con los hambrientos y enfermos venezolanos. Sea cual sea el calificativo, nuevamente la ciudad de Cúcuta y Norte de Santander se convierte en el centro de los acontecimientos. No sabemos si el acontecimiento dará lugar a un proceso, no sabemos si será como la rebelión de los Comuneros de 1781 o como la campaña admirable de 1813, no sabemos si será como la “invasión de los sesenta” de Cipriano Castro o el Plan de Barranquilla de Betancourt. Sólo sabemos que la historia la hacen los pueblos, quienes están llamados a superar sus mitos y héroes, a vencer sus falsas revoluciones e ilusas democracias. Solo la organización y lucha del pueblo trabajador podrá construir un movimiento capaz de frenar los planes de exterminio y genocidio que se ciernen sobre  el planeta y la humanidad. 


[1]Véase: Ebert Cardoza Sáez. “Los Comuneros de Mérida: las Milicias entre la lealtad y la insurgencia”. En Historia Caribe, vol. X, n. 27, julio-diciembre, 2015, pp. 103-140. Disponible en:  http://investigaciones.uniatlantico.edu.co/revistas/index.php/Historia_Caribe/search/authors/view?firstName=Ebert&middleName=Roberto&lastName=Cardoza%20S%C3%A1ez&affiliation=Profesor%20Titular%20de%20la%20Escuela%20de%20Historia%20de%20la%20Universidad%20de%20Los%20Andes%20%28Venezuela%29.&country=VE (Consulta: 21/02/2019)

[2] Biblioteca Nacional Biblioteca Febres Cordero (BNBFC). La Cordillera. Mérida, 07. 04 1945.

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