Más de 600 científicos de 17 países partirán el 20 de septiembre a una expedición del Observatorio Multidisciplinario para el Estudio del Clima Ártico (MOSAic) que durará un año, con la finalidad de instalar una base científica para estudiar las consecuencias del cambio climático en el Polo Norte y mejorar las predicciones climáticas a nivel mundial.

Para esta investigación, los científicos estarán a bordo del buque alemán RV Polastern, conocido como un rompehielos, donde cruzarán el casquete polar ártico. Partiendo desde Tromso, Noruega, esperan analizar las condiciones de la pérdida de hielo en el Polo Norte y el estrecho de Fram.

Los investigadores esperan anclar el barco y dejar que se congele alrededor del caso. Esta expedición tiene un costo de 158 millones de dólares para poder abastecer la embarcación cada 3 meses y la tripulación pueda ser alternada, la cual será financiada por un conjunto de países como Europa, Rusia, China, Japón, Estados Unidos y Canadá.

El jefe del proyecto MOSAic, Markys Rex afirmó que «hasta ahora siempre hemos estado excluidos de esa región y carecemos incluso de las observaciones básicas de los procesos climáticos en el Ártico central desde el invierno. Vamos a cambiarlo por primera vez”.

Los científicos aseguran estar preparados para todas las condiciones, debido a que cuando acaben las horas de luz, el Polarstern será “uno de los puntos más inaccesibles del planeta” y la comunicación con los investigadores se reducirá para lo que han preparado suministros con combustible de aviación que se encontrarán en las islas rusas de fácil acceso.

«Podemos hacer mucho con la robótica y otras cosas, pero al final, la observación visual, manual y también la medición, eso es lo que necesitamos. Tenemos que salir, instalar ese campamento en el hielo”, explicó otro integrante de la expedición, Marcel Nicolaus.

Instalarán globos, aviones y sensores para monitorear la atmósfera del Ártico y a pesar de los riesgos que implican los ojos polares, la tripulación estará preparada con cámaras térmicas para escanear constantemente el territorio.

“Estaremos más lejos de la civilización que la Estación Espacial Internacional, porque está en una órbita de solo entre 400 y 500 kilómetros de altura«, aseguró Rex.

La razón de escoger el Ártico para estudio, es que esta es una de las zonas fundamentales para el cambio climático, pues las temperaturas son cada vez más altas cuando llega el verano en distintas partes del planeta, acompañadas de incendios forestales y descongelamiento de glaciales.

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