Caracas, 23 de enero de 2018/Bloomberg.- Traducción propia.- Las fábricas ubicadas en Guarenas y Guatire, a las afueras de Caracas, dieron vacaciones a sus empleados en octubre ante la falta de materiales y el alza de los precios. Pocas volvieron a abrir y las que lo hicieron tienen menos trabajadores y persiste la escasez de materia prima.

 “No hemos dejado de trabajar”, dijo Ángel Requena, un vigilante de 45 años en un almacén de refrescos. “Pero de los 20 camiones de reparto que hacían cinco viajes diarios a Caracas el año pasado, ahora tenemos 14 que hacen un viaje al día”, dijo señalando un garaje vacío.

La situación es similar en otras partes del país. En Carabobo, polo industrial del país, 300 compañías de plásticos no han recibido materia prima de una subsidiaria de la petrolera estatal PDVSA y están extendiendo las vacaciones de Navidad hasta el 15 de febrero. También allí, Nestlé dijo la semana pasada que su planta se paralizaba por una cosecha insuficiente de frutas para sus productos.

Empresas podrían adelantar vacaciones por falta de materia prima

Tres trabajadores ingresaron a la puerta principal de una empresa procesadora de alimentos, con papeles en la mano, no para buscar trabajo sino para renunciar. El grupo probaría suerte en Perú, dijeron los hombres.

José Gregorio Palacios, de 41 años, gerente de seguridad de la compañía, dijo que “ni siquiera son las 12 y ya he recibido cuatro renuncias”. Desde noviembre, 25 de los 240 empleados de la compañía se han ido.

Resalta Bloomberg, que cinco hombres se sentaron en la acera frente a una compañía de baterías de vehículos, el único lugar en el área donde se podían escuchar los sonidos del trabajo.

“Nuestro salario no es suficiente. La gente se va a Colombia u otros países “, dijo Ovidio Palomo, de 34 años. Los venezolanos con los medios para hacerlo se han apresurado a cruzar las fronteras.

Porfirio Tamayo, presidente de la cámara industrial en el estado de Miranda, dijo que la migración de trabajadores calificados es la mayor amenaza de todos. “Sin ellos, no podemos operar”, dijo.

Victor Ciao, gerente de piso de 59 años de una planta que fabrica marcos de acero para emplazamientos industriales, dijo que su compañía reinició sus operaciones esta semana, pero que carecía de proveedores, materias primas y productos.               

«Ahora tenemos que pedirles a los clientes materiales, como acero, algo que nunca antes habíamos hecho», dijo. La velocidad a la que suben los precios también es un problema. «Nuestras tarifas duran solo 24 horas».