Caracas 25 de abril de 2019. Este miércoles 24, los últimos diplomáticos del régimen madurista abandonaron la embajada de Venezuela en Washintong. Pero, aún queda un «colectivo rojo», que defiende el recinto de los representantes enviados por la Asamblea Nacional.

Durante la ocupación madurista en la embajada de Washintong, su fachada parece más una casa okupa que un edificio diplomático. Enormes pancartas hechas a mano, cuelgan del tejado, en ellas se lee “no a la guerra por petróleo”, “stop al golpe”, “paz” y “no a las sanciones letales”.

Otra pancarta, de «los ojos» de Chávez observan a los agentes del Servicio Secreto de Estados Unidos. Quienes hacen guardia en el exterior del edificio, ubicado en el acomodado barrio de Georgetown, y que se negaron a comentar el propósito de su misión en el sitio.

La administración estadounidense dio plazo hasta hoy, a los diplomáticos del régimen para que se fueran. Antes de hacerlo, entregaron las llaves del edificio a un grupo de chavistas locales, denominado «Colectivo de protección de la embajada», desde hace unas semanas duerme en la legación. Estos invitaron a quienes comparten «su causa» hacer vigilia este miercoles y jueves en el edificio «para defenderlo» de una posible toma o desalojo.

Una de las asistentes, Linda Helland, comenta a EFE que se tomó una semana de vacaciones y viajó desde San Francisco, California (de costa a costa, 2800 millas 4.506 kilómetros) hasta Washintong, para prevenir «una toma ilegal de la embajada» así como «un golpe ilegal contra el gobierno electro de Venezuela».

“Esto se parece al inicio de septiembre de 1973, justo antes del golpe patrocinado por Estados Unidos en Chile (contra Salvador Allende) que llevó a una masacre, solo que entonces tenía cinco años y no pude hacer nada”, asimiló Helland.

Los manifestantes «defensores» fueron recibidos por el viceministro de Venezuela para América del Norte, Carlos Ron, mediante un vídeo pregrabado. En el audiovisual lamenta no poder acompañarlos en la ocasión, pero los alentó a permanecer y resistir, en la embajada por muchos días.

Una de las abogadas del “colectivo de protección”, Mara Verheyden-Hilliard, si estuvo en la actividad y trato de tranquiliar a los asistentes, ante los rumores que circulan de que las autoridades estadounidenses desalojarán el edificio y arrestarán a quien se resista.

“Todo el mundo que está aquí, está aquí legalmente invitado por las personas legalmente a cargo de este edificio, propiedad del Gobierno de Venezuela”, dijo Verheyden-Hilliard, que también amenazó con interponer demandas contra cualquier agente que “ordene o ejecute desalojos o arrestos ilegales”, dijo Verheyden-Hilliard.

Los activistas pro-maduro recibieron obsequios (discos de música venezolana, libros, carteles de Chávez, pines conmemorativos del bicentenario de la independencia o figurillas del Libertador Simón Bolívar) que el cuerpo diplomático de maduro había dejado antes de irse.

Los chavistas del “colectivo de protección” no saben si realmente las autoridades los desalojarán o si Vecchio tratará de tomar el control del edificio en las próximas horas, pero sí son conscientes que cualquier escenario es posible a partir de la medianoche.

Con información de Efe

Foto referencial

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