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(Opinión) Consejos noruegos. Por Enrique Ochoa Antich

Por Enrique Ochoa Antich
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Caracas, 22 de mayo de 2019.

Por: Enrique Ochoa Antich *

@eochoa_antich

Sigrid Jacobsen mira la ciudad desde la ventana de su habitación en el hotel Scandic Vulkan. Observa el leve brillo de un sol pálido sobre las aguas del río Akerselva y escucha a lo lejos el bullicio del mercado de alimentación de Oslo, _eran grandes voces, sal de mercaderías, aglomeraciones de pan palpitante_, como escribiera Neruda de su residencia en Argüelles, en la España republicana antes de los fuegos calcinantes de la guerra civil. 

Este vikingo, rubio como Harald I, asesor parlamentario en el _Storting_ noruego por años, oslense de pura cepa aunque nacido en la metropolitana localidad de Akershus junto al lago Mjøsa, cuenta de esta negociación de la que ha sido testigo en su rol de facilitador. Son hispanoamericanos los contrincantes, y él, hábil en la lengua castellana, lector recurrente de _el Quijote_, se trata con ellos con fluidez, como si fuera uno más.

Los ha escuchado con paciencia, yendo de una habitación a otra, pues los implicados no quieren estrecharse las manos ni mirarse a las caras. Bueno, es cierto, es un método de negociación no pocas veces exitoso. 

Dicen éstos, los gobernantes de aquella lejana comarca, que los oposicionistas no reconocen la constitucionalidad del régimen político imperante en su país, que desde principios de siglo intentan golpes de Estado, paros insurreccionales, pobladas violentas, y que nunca reconocen los resultados electorales. Hablan del imperio, de la patria, del pueblo. Se quejan de las sanciones y, aunque no sea cierto, atribuyen a ellas la catástrofe económica y social en la que se sumerge su país.

Jacobsen les pregunta si tiene sentido intentar gobernar así, sin consenso alguno, sometidos a sobresaltos todos los días, bloqueados aquí, restringidos allá, con las arcas vacías. Les recomienda un acto de contrición que los lleve a admitir que el dogmatismo, el autoritarismo, el centralismo, el militarismo, el estatismo, el populismo, la ineptitud y la corrupción de dos décadas, o mucho más, ha llevado a este estado de postración en que se encuentra su patria. 

Tal vez, se atreve a sugerir, mejor explorar opciones que incluyan la posibilidad de un gobierno de emergencia y unidad nacional del que ellos formen parte, e internalizar como componente de su proyecto la liberal idea de la alternabilidad republicana

-El III Reich era para mil años y ya ven dónde acabó, les sentencia.

Explora el noruego una idea que ha leído en informaciones de prensa: la de un referendo consultivo para mandatar la relegitimación de todos los Poderes Públicos nacionales mediante elecciones generales a realizarse dentro de los siguientes seis meses. Una tal Alianza compuesta por antiguos militantes del régimen y viejos opositores promueve esta opción. Les recuerda que Allende, en Chile, tentó un plebiscito para salir del gobierno por la vía electoral, pero antes que pudiera anunciarlo, _los chacales que el chacal rechazaría_, para volver a Neruda, anticiparon su ignominia, _Generales traidores, bandidos con aviones venían por el cielo a matar niños, y una mañana todo estaba ardiendo y una mañana las hogueras salían de la tierra devorando seres, y desde entonces fuego, pólvora desde entonces, y desde entonces sangre_.

-Que no les pase lo mismo, les esputa, invocando la amenaza de una fulminante invasión gringa.

Y, en la otra recámara, dicen aquéllos, activistas de la oposición, que estos regidores atropellan, encarcelan, reprimen, asesinan, roban, abusan de su poder espurio, y que son en puridad constitucional usurpadores que deben ser expulsados del poder y luego enjuciados por sus crímenes, perseguidos, exterminados. Hablan del hambre, que muerde las tripas de los más pobres, y del caos de los servicios públicos, de un país sin electricidad ni agua y ahora con escaso combustible. Piden _todo o nada_ y concluyen con un mantra de tres ensalmos que a Jacobsen se le parece a las estatuas para Thor, Odín y Freyr que se dice fueron construídas en Upssala y estos políticos unas _völvas_, antiguas sacerdotisas nórdicas. Pero igual los oye con paciencia. Exaltados, se focalizan en quien ejerce la presidencia de aquella república remota y dicen que si es con él, no hay espacio para negociación alguna. Que se vaya y luego vemos, dicen.

Jacobsen se atreve a sugerir aplacar las vísceras y pensar un poco más. Les habla como si fuese un sabio rey vikingo sentado en su trono. 

Censura el maximalismo y les recomienda: 

-Luchar por lo más no significa que se deje de luchar por lo menos.

Cuestiona el inmediatismo y les aconseja:

-Antes es mejor que después, pero después es mejor que nunca.

Conocedor de las instituciones de aquella tierra llamada de gracia alguna vez por los «descubridores», y de su fractura a dos, les pregunta a estos jacobinos voluntaristas si no será menester en vez de acordar todo todo en paquete, más bien ir finiquitando acuerdos parciales, aunque sea con el señor de aquellos dominios acomodado en su sillón presidencial, y les habla de la posibilidad de producir una designación paralela, por la AN y por el TSJ, de un nuevo CNE, de modo que mientras se vaya negociando todo lo demás: nuevos Poderes, elecciones presidenciales, levantamiento de sanciones, presos políticos, etc., etc., etc., los nuevos rectores vayan haciendo su trabajo: nuevo REP, reforma de la ley electoral para asegurar el regreso a una representación proporcional absoluta, y pare usted de contar, no vaya a ser que se cruce la esquina del 31 de diciembre de 2019 aún en este pantano irresoluto y comience a hablarse de elecciones parlamentarias y les agarre su hora sin misa ni confesión.

Les recuerda numerosas experiencias en este sentido: Solidaridad, por ejemplo, conviviendo desde el gobierno con la presidencia/jefatura de Estado en manos del general rojo Jaruzelsky, el mismo que en 1981, luego de las huelgas de Gdansk, impuso el estado de sitio. Y les recomienda pasearse por la necesidad de que los acuerdos impliquen una coexistencia de unos con otros en todos los Poderes Públicos y en la Fuerza Armada.

-Generalmente, les recuerda Jacobson, en todas las transiciones democráticas exitosas que en el mundo han sido, quienes dejan el gobierno conservan el poder, compartiéndolo.

Pinochet, los sandinistas, los blancos sudafricanos, los franquistas, los comunistas europeos devenidos en socialistas, en fin.

En Akershus, el pueblo natal de Sigrid Jacobsen, se encuentra el famoso sitio histórico de Eidsvoll, al norte de Oslo, donde la Asamblea Nacional votó la Constitución de Noruega en… ¡1814! Con esa tradición encima, al despedirse de sus interlocutores, unos y otros, les recomienda ponderación.

-A veces, la prudencia es más valiente que la audacia, les señala.

Desde su ventana, esta tarde de mayo, Jacobsen ve un alce de gran cornamenta pasearse por una solitaria avenida de Oslo, como una imagen de fantasía. En cierta forma, igual como se le presenta aquella ínsula Barataria de cuyo futuro incierto ha tertuliado todo este día. Entonces repite de memoria este consejo de don Quijote a Sancho, gobernador:

_Hallen en ti más compasión las lágrimas del pobre, pero no más justicia que las informaciones del rico. Procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico como por entre los sollozos e importunidades del pobre._

Todo, todo es asunto de equilibrio, farfulla al cerrar las cortinas.

(*)  Político y escritor. Miembro fundador del Movimiento al Socialismo (MAS). Miembro de la Concertación por el Cambio.

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