Caracas, 23 de marzo de 2019.

Por Lucía J. León A. *

@conociendoamama

Seguro te ha pasado: cuando estás en la dulce espera y te preparas para recibir al nuevo integrante de la familia, todas las mujeres que ya tienen hijos te dicen que «la vida te cambia».

Pero nadie se sienta a echarte el cuento de cómo te cambia la vida. Entonces empiezas a imaginarte con tu bebé en brazos y te dices a ti misma: La gente sí es exagerada, qué tan difícil puede ser tener unos meses de noches en vela o cargar por largo rato a tu bebé para consolarlo mientras llora desesperado por un cólico o el brote de los dientes. ¿Qué tan difícil puede ser darle de comer o administrarle las medicinas, limpiar pañales o bañarlo? Realmente uno está claro en que el bebé va a ser dependiente de nuestros cuidados, pero no tenemos conciencia de que eso realmente represente un cambio trascendental como lo pintan; por el contrario, solemos pensar que es un cambio de rutina, que éxige compromiso, que probablemente necesitaremos ayuda, pero eso no significa un «cambio de vida».

Y es que resulta que el mayor cambio que tiene nuestra vida, al convertirnos en madres, es interno y lo observamos desde el primer momento en que miramos a nuestro bebé que recién ha visto la luz: tienes una mezcla de emociones, te sientes vulnerable y una fiera protectora a la vez, de hecho descubres una fortaleza interior que no conocías, te vuelves más independiente y autónoma, desarrollas habilidades que no habías explorado o que incluso siempre pensaste que no eran tu fuerte.

creciendo como mamá
Creciendo como mamá

El cambio en tu vida es tan importante, que puedes llegar a pensar que no necesitas a nadie para sacar a tus hijos adelante, que sola puedes con todo, e incluso puede que desplaces al padre, que hasta el nacimiento del primer hijo, era tu centro de atención, porque eran solo ustedes como pareja. Nos olvidamos que papá también es importante y que su opinión cuenta.

Tendemos a asumir más responsabilidades en cuanto al hogar y los hijos porque creemos que nadie lo va a hacer como nosotras, y… ¡Sorpresa! Puede que papá hasta lo haga mejor. Nos cuesta dejarnos ayudar… Es como si creyeramos que si no hacemos todo nosotras mismas, los hijos fueran menos nuestros.

En definitiva, como el mayor cambio en nuestras vidas se da en lo más profundo de nuestro ser, es importante encontrarnos en la quietud del pensamiento, y hacernos conscientes del apoyo amoroso que recibimos por parte de la familia, para lograr organizar nuestras ideas y potenciar las metas y objetivos que tenemos a futuro, aprovechando esa fortaleza que brota desde adentro gracias a la maternidad, y al trabajo en equipo que realizamos en el hogar.

(*) Comunicadora Comprometida con mi país y el Desarrollo Social, Mamá y Esposa Enamorada hoy y siempre.

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