Inicio Opinión (Opinión) De cómo Evo malició de Castro y dudó en entregar su país. Por Luis Aristimuño

(Opinión) De cómo Evo malició de Castro y dudó en entregar su país. Por Luis Aristimuño

Por Punto de Corte
280 Lecturas
Evo Morales
Caracas, 09 de diciembre 2019.

Están expulsando ciudadanos cubanos sospechosos de estar espiando en Bolivia, Ecuador y Chile. Y si sabemos cómo se apoderaron de Venezuela, dado que el traidor eterno los dejó entrar por la puerta de enfrente, podemos concluir por lo menos una cuestión: el gobierno cubano tiene la política de invadir, silenciosamente según sus métodos, a otros países de América con el fin de llegar a dominar el poder.

Las misiones de sus espías, esencialmente, parecen ser dos: ayudar cuando se trate de cabalgar sobre la inconformidad de los pueblos y atizar las protestas; y, mucho más importante para el chupóptero Castro, la extracción de dólares.

Detalles recientes y esclarecedores de esta estafa nos vienen de Bolivia: más de la mitad de los 705 médicos que la Isla había enviado no eran tales, pero cobraban como tales; aunque sólo les pagaban el 25%. El resto iba a parar a la familia Castro, cuyos delfines andan en yates privados derrochando físico por el mundo. En total se embolsillan $6.000 millones anuales con estos falsos médicos de los países donde los obligan a prestar sus “servicios”. En casa quedan las letales consecuencias para los pacientes.

Otro detallito boliviano: los que no eran médicos, eran yerbateros y santeros. Y esto me trae un recuerdo: recién electo, el infame traidor Hugo Chávez andaba ciego perdido por su padre Castro. En una ocasión en que aquel se encontraba en La Habana, este le retó a un intercambio futbolístico en la Isla: una caimanera entre los hombres más cercanos al galáctico contra un equipo de cierto país de África. Por supuesto, la chequera que camina pagaría por la estadía y los viajes del equipo contrario.

El partido se llevó a cabo normalmente (no recuerdo quien ganó; ni el score). Pero una cosa si anotaron los chavistas durante esos 90 minutos: los africanos no pronunciaron palabra. Había algo muy raro allí: ¿unos jugadores de fútbol que no maldecían ni le mentaban la madre al árbitro? No fue sino después que se enteraron: eran cubanos, escogidos entre los más negritos. De ese calibre es la inventiva de los Castro para desplumar a los pendejos “izquierdistas” del mundo que se unen para tener por grandes políticos a quienes son ladinos delincuentes.

Con todo, en Bolivia no pudieron, como en Venezuela, saquear de lo lindo. Evo nunca estuvo muy seguro de abrirles la puerta como hizo el infame Hugo. Dicen que empezó a sospechar porque se llevó para su casa a uno de estos supuestos videntes, recomendado de Castro, con el fin de consultarle sobre su futuro como gobernante. Iniciaba su carrera como presidente vitalicio. Ya en su casa, ordenado el altar, aquel faramalla empezó a bufar invocando a los espíritus mientras le daba generosos tragos a una segunda botella de whisky mayor de edad para entonarse. Y cuando ya estuvo listo, es decir, borracho de bola, terminó diciéndole que su gobierno sería tan largo como el reinado del Emperador Tutankamon.

Cuando Evo –que será indio pero no cogido a lazo— supo la identidad del tal Tutankamon, según dicen, se puso mosca con los Castro, aunque siguió recibiendo y pagando a yerbateros como médicos, pero no a $2.000, como los paga el mandadero de Venezuela, sino a $750 cada uno. Total, esa no era su plata pero sí su revolución…

* Punto de Corte no se hace responsable de las opiniones expresadas en los artículos, quedando entendido que son de entera responsabilidad de sus autores.

Puede leer en Punto de Corte:

Suscríbase a nuestro canal de Telegram y YouTube
Estamos también en TwitterFacebook Instagram

Artículos Relacionados