Caracas, 28 de junio de 2019. El lamento desesperado de una migrante haitiana al pedir ayuda y comida para su bebé enfermo es la nueva imagen de la tragedia que golpea a decenas de miles de centroamericanos, caribeños y africanos que ingresan a México en su deseo de cruzar hacia Estados Unidos.

La mujer, tirada en el suelo de un albergue temporal para migrantes en Tapachula —ciudad localizada en la costa sur del estado mexicano de Chiapas— llora y grita mientras sujeta a su hijo, Pablo Andrés, de un año y dos meses.

«¡Por favor, por favor, ayúdame!», suplica en un español entrecortado. «Mi hijo está enfermo. Muchos días de sufrir. Pásame un poquito de comida. Todos los días no hay agua potable. ¡Ayúdame!».

Su clamor se une a los gritos de «¡libertad, libertad, libertad!», de decenas de migrantes caribeños y africanos que esperan encerrados en este improvisado albergue una respuesta oficial para poder seguir con su ruta hacia el norte. 

Su dramático reclamo se produce días después de que se conociera el fallecimiento de un hombre y su hija en el río Bravo, frontera natural entre México y Estados Unidos.

El lunes fueron hallados los cuerpos de Óscar y Valeria Martínez, un hombre salvadoreño de 25 años y su hija de un año y 11 meses, ahogados tras intentar cruzar el caudal .

Con información de El País de España

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