El Tiempo / 20 de diciembre / 2017 / El diálogo y la reconstrucción de la Unidad no es lo único que discuten los partidos políticos adversos al gobierno de Nicolás Maduro y su entorno. En el seno de las organizaciones también se debate sobre quién sucederá en el cargo a Julio Borges.

El tercer año de sesiones de la Asamblea Nacional (AN), de mayoría opositora, desde ya luce como uno de los periodos más complicado de las fuerzas que adversan a la denominada revolución bolivariana y le corresponde al partido Un Nuevo Tiempo (UNT) asumir las riendas del Poder Legislativo, como lo establece el pacto que realizaron las organizaciones de la MUD en el 2015 de rotarse la directiva del parlamento.

Diferencias
El 2018 será determinante para definir la continuidad del chavismo y al frente del parlamento dos son los nombres del partido de Manuel Rosales que cobran más fuerza para asumir la presidencia del Legislativo: Uno de ellos tuvo un alto cargo en la directiva: Enrique Márquez, el diputado zuliano, que también es presidente ejecutivo de UNT.

Márquez estuvo en la primera vicepresidencia de la AN durante el 2016. El otro nombre que cobra más fuerza es el de la diputada Delsa Solórzano, actual presidente de la Comisión de Política interior.

Fuentes del parlamento afirman que no todos están de acuerdo con que UNT asuma la cabeza del único poder en manos de la oposición, pues señala que la tolda de la casita tiene relación directa con el gobierno.

Esta declaración coincide con la petición del partido Alianza Bravo Pueblo (ABP), perteneciente al exiliado político Antonio Ledezma, que en noviembre solicitó a la Mesa de la Unidad Democrática la expulsión de UNT después de que Rosales inscribiera su candidatura a la gobernación del estado Zulia.

En aquel entonces también se solicitó la revisión del acuerdo de rotación de los partidos que ganaran mayor cantidad de diputados, pero ninguno prosperó.

 

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