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(Opinión) Demasiado tarde. Por Américo Martín

Por Punto de Corte
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Que crezca la audiencia - Américo Martín
Caracas, 16 de septiembre de 2020
Por Américo Martín
@AmericoMartin

Entre el temor de los padres por el grave peligro que correrían sus hijos por la intensa expansión de la letal pandemia, en paralelo con las demandas de alzas salariales del personal docente con riesgo de paralizar sus actividades, el ministro Aristóbulo Istúriz convenció al Ejecutivo de la conveniencia de aplicar una fórmula “salomónica”: puesto que sería desquiciado enviar  a niños y adolescentes a la escuela,  a la calle, ¡hágase entonces “de cada hogar una escuela”! Suena bien, parece tener su lógica, pero fracasó y no podía ser de otra manera. Lo cierto es que Salomón también perdió la brújula.

Tan evidente es que para nada está preparada la escuela venezolana para una educación de esa índole, que el Ejecutivo no hace sino correr la arruga porque al anunciar el inicio de clases de acuerdo con las fechas formales establecidas, no dice cómo será la puesta en escena de la educación no presencial en septiembre y octubre de 2020. Es decir, hoy 16 de septiembre para los que iniciarán su formación en los primeros niveles y en octubre, -léase bien- en dos semanas, para quienes aspiran ingresar y seguir sus estudios en educación media.

Ninguno de los componentes está formado para desempeñarse en ella y tampoco hay una infraestructura física que lo permita. Confieso que no sabía con precisión cual sería el alcance de semejantes carencias, pero por eso mismo no quise desaprovechar la estupenda encuesta inserta en el Informe de la Federación Venezolana de Maestros y la UCV 

De acuerdo con la encuesta El venezolano en medio de la pandemia por Coronavirus de la FVM/UCV, 94% opina que la mayoría de los docentes no tiene servicio de electricidad, ni internet, ni computadoras, ni capacitación digital para lidiar con la medida “Cada familia una escuela” y 92% que la mayoría de los estudiantes y sus padres no tiene servicio de electricidad, ni internet, ni computadoras ni capacitación digital para lidiar con la misma  medida, algunas de cuyas revelaciones expongo más abajo.

Avanza la encuesta sobre la calidad de los contenidos recibidos con el plan Cada Familia Una Escuela y encontramos que 97% de los docentes de educación básica consultados consideran la formación recibida entre regular y mala.

En la muestra seleccionada hubo docentes y no docentes, quienes mostraron que pese al trabajo diario no reciben el ingreso suficiente para sufragar la canasta alimentaria. Luce como si ese fuera un asunto ajeno a lo que se busca, no obstante está directamente relacionado con la capacidad y formación y por lo tanto está en el centro mismo de la cuestión.

Desde la perspectiva de los profesores y de alumnos, actores comprometidos en el proceso educativo, el patrón fue similar. Cada uno reconoce la dificultad de los otros y por tanto la inviabilidad para acometer cualquier actividad de formación académica, vía ecosistema digital de aprendizaje.

La percepción que se  tiene acerca de la eficiencia de las medidas adoptadas por el gobierno para enfrentar la pandemia es claramente  negativa. De hecho la gente tiene expectativas especialmente desalentadoras acerca del futuro económico y social del país, siendo los más jóvenes quienes muestran mayores niveles de incertidumbre.

¿Consultó esa fuente Aristóbulo? Puedo suponer que sí, a juzgar por la marcha atrás que Maduro acaba de aplicar, aunque tengo la impresión que lo había hecho muy tarde. Mejor tarde que nunca, se objetará citando el manido refrán, pero todavía es mejor ahorrar gastos y tiempo llegando a tiempo porque a tiempo lo informaron con mucha probidad educadores y  asociaciones especializadas.

Ya se quejaba el general Mc Arthur de lo que se repetía en varios fracasos bélicos estadounidenses, en cualquier caso menos frecuentes que los aciertos. Lo que se repite en aquellos, son dos palabras: “demasiado tarde”.

La pregunta de las preguntas es ahora ésta: ¿por cuál endemoniada razón lo que es válido para salvar vidas de estudiantes y maestros, pierde ese sentido en la  hipótesis de ciudadanos que se movilicen para participar en unas eventuales elecciones parlamentarias?

Lo más notable es que esa suerte depende como pocas veces del secreto debate entre el azar y la necesidad, entre el atrevimiento y la pacatería. Atreverse a aceptar la verdad cuando está en los predios de la otra acera. La vanidad, el orgullo pueril de quien prefiere ser desmentido por la realidad, antes que negarse cerrilmente a reconocerla. ¡Que útil para todos sería compartir la verdad no importa de donde venga! En el caso de la educación a distancia son vehementes los indicios y las evidencias donde se encuentra. El documento FVM-UCV proclama su presencia en el rico cúmulo de hechos ofrecido por la citada encuesta, teniéndola en la mano no tendrían que perderlo todo por la pésima costumbre de actuar demasiado tarde.

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* Punto de Corte no se hace responsable de las opiniones expresadas en los artículos, quedando entendido que son de entera responsabilidad de sus autores.

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