Caracas, 11 de junio de 2018.

Por: Tony Rivera Chávez*

La presencia natural de la materia cuyo uso permitía a los aborígenes calafatear sus canoas y/o piraguas fue desde esos  tiempos primitivos una substancia necesaria para la conservación de sus instrumentos de pesca y transporte, con valor de uso y que al combinarse con las fuerzas cósmicas se convertía en fuego  sobre el agua para recibir el nombre de “excremento del diablo”.

Hasta aquí la presencia del petróleo era comparable a la de cualquier otro producto natural. Llegado el conquistador español las cosas no cambiaron para este material como no fuera para usarlo para el auxilio de los navegantes extranjeros usándolo en sus navíos, carabelas y cualquier otro tipo de transporte marítimo.

Muy lejos de estas tierras se gestaba el crecimiento y desarrollo de la revolución industrial enmarcada en el Capitalismo y en  sus gestores burgueses lo cual le iba a dar por razones energéticas además del valor de uso un valor de cambio al convertirse en mercancía el tal excremento que lo convirtió en materia prima estratégica  para la guerra y la paz.

Hacia el inicio del siglo pasado hacia la primera década y un poco más esta tierra de “gracias” se revienta en oro negro  para desde 1914 en adelante marcar  el destino de la Nación que por sus reservas petroleras se hizo de importancia mundial de tal forma que la inversión extranjera desde las naciones más dinámicas  del mundo occidental (Inglaterra,USA y Holanda) exportaron grandes capitales ($) para desde estos establecimientos industriales impulsar  enclaves caracterizados por el uso de sistemas administrativos cuya tecnología  de punta le daban una productividad avasallante  con respecto al resto  de la sociedad, a la vez que con el tiempo  alimentó el gasto gubernamental a través de tasas, impuestos y regalías que desde esa posición regó  la economía nacional de recursos para acelerar una economía que se caracterizó por la construcción de una infraestructura que se hizo  empleador necesario  y suficiente para que se produjera una permeabilidad  de las clases sociales.

Del interior a la capital o del cerro a la urbanización del consumo escaso y limitado a la condición de clase media “empeñada” pero con  amplitud y comodidad en sus gastos. Un capitalismo a la medida del subdesarrollo muy aceptable  de tal forma que  en América latina el territorio se convirtió  en puerto seguro  para los negocios, la inversión y el comercio cuyas consecuencias no se hicieron esperar para recibir una inmigración laboriosa a la vez que para disfrutar de una tecnología solo generalizada en esta parte del Continente y solo comparable con la desplegada en el Imperio Norteamericano claro está conservando las distancias de mercado y producción.

Sin embargo, no todo es “soplar y hacer botellas” y desde la pugna Imperial se despertaron razones políticas para hacer de este territorio un objetivo para alimentar posiciones ventajosas hacia un sistema u otro al apoderarse del recurso energético. El capitalismo sin embargo desde la modernidad y ganancias desde la industria petrolera le daban seguridad y permanencia al sistema. Su prosperidad era garantía nacional e internacional operativa para la inversión de Capital y sus valores mercantiles.

Al fin por la ignorancia manifiesta  y la traición a la Patria  se logró penetrar las concepciones  y modelo sustentado (nada perfecto) en esta empresa que fue de tal importancia que ocupo lugares dirigentes en el mundo  por su operatividad y producción como ejemplo de empresa capitalista en su género. Su peso en esta forma en un País del Tercer Mundo (mono productor) se hizo a la vez de condiciones inaceptables  para el cumplimiento de un socialismo (a la cubana) que requiere de circunstancias miserables para desde allí reconstruir la historia  y nada mejor que lo acontecido  hasta ahora como es eliminar  este ejemplo de eficiencia capitalista y racionalidad económica para desde su mínima influencia  dar paso al Socialismo Científico del siglo XXI como método  excelente de relación trabajo-capital.

Es indiscutible que desde la llegada de las marionetas cubanoides  se trató a la Empresa  básica como un estorbo y si se mantuvo en pie  en los inicios del socialismo fue por las necesidades  de la plataforma continental de propaganda del tal sistema y sus bondades financieras cuando el barril paso de cien dólares. Pasada esta etapa de infiltración y cambio de rumbo, la implicación de las fuerzas armadas en sus métodos, permitió pasarla a segundo plano ya que para conservarse en sus niveles debe operar con racionalidad económica capitalista lo cual desvirtuaría lo indicado en el Plan de la Patria para la Economía Nacional.

La actividad recomendada y ajustada al proceso para amoldarnos a los patrones impuestos desde la Madre Patria Socialista  no será otra que entregarnos al sector turismo desde donde llegaran dólares  en menor medida pero controlados  hasta en sus mínimas operaciones  desde el Estado que sabrá en el reparto de la miseria  hacer “justicia”  desde el hambre de las mayorías  tal cual ocurre en nuestros días. Nada es azar.

* Economista egresado de la UCV – año 1.972  

Correos electrónicos: profetanoskagamus@yahoo.com  / guaripeterojo@outlook.com 

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