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(Opinión) ¡El Dr. Javier Vivas Santana no sale con vida de esta emboscada del gobierno…! Por Servando Marín

Por Punto de Corte
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Articulista de Punto de Corte, Javier Vivas Santana se encuentra preso en el Rodeo III
El buen saber y entender del MP
Caracas, 12 de julio de 2020
Por Servando Marín
  • “Porque esos fiscales o fiscalas, para hablar en el estilo constitucional bolivariano, en su apresurado proceder, incumplen con algunas consideraciones democráticas esenciales -vicios de forma lo llaman-, lo cual produce el resquebrajamiento de su duro veredicto: medida de privativa de libertad por el delito de Instigación al Odio Social”.

Déjennos contarles, por si les ocurriera lo mismo, que desde el instante en que la abogada defensora del Dr. Javier Vivas Santana no tiene acceso al “expediente”, donde se conocería la causa real del delito que se le imputa y la fecha de la “audiencia”,    el fiscal o fiscala, no perdió tiempo oyendo las razones o explicaciones que ha venido sustentando la abogada defensora antes de producir ese fallo desdichado que señala el buen saber y entender del Ministerio Público: “se extiende el retardo procesal por las medidas de contención de la Covid-19”.

Hemos estado preguntando lo que se debe hacer, por nuestra imaginación han pasado, debemos confesarlo, la posibilidad de dar algunas reprimendas -las posturas moralistas son siempre desconcertantes-, cosa que seguramente sería muy mal visto en el Ministerio Público, a esos fiscales o fiscalas, de manera tan desconsiderada, siguen frustrando la adopción de medidas que garanticen la vida, salud, integridad y dignidad del Dr. Javier Vivas Santana.

Pero en definitiva, hemos desistido del estimulante impulso porque prolongaría en el tiempo tan enojoso asunto que ya bastante molestia nos ha producido en estos más de 100 días de encarcelamiento del Dr. Javier Vivas Santana. Sin embargo, esta inhibición prudente del instinto no tiene por qué impedir que alertemos a las próximas victimas del “síndrome Guaidó”, sobre el peligro que corren si llegaran a caer en manos de estos fiscales o fiscalas que se suponen destinados a establecer cuál preso político sale del Rodeo III y quién deberá ser convertido en cenizas para el buen saber y entender del Ministerio Público.

Y les puede parecer exageradas nuestras aprensiones, pero, la verdad es que si, en definitiva, el Dr. Javier Vivas Santana no sale con vida de esta emboscada del gobierno, es porque esos fiscales o fiscalas, en su apresurado proceder, incumplen con algunas consideraciones democráticas esenciales -vicios de forma lo llaman-, lo cual produce el resquebrajamiento de su duro veredicto: medida de privativa de libertad por el delito de Instigación al Odio Social. La descripción es demasiada galvanizada como para no despertar la suspicacia e interés referido.

No piensen que no entendemos que, tras todo juicio, hay un pequeño o gran drama, y que la acción de juzgar sea irremediablemente la consecuencia del libre albedrio. Pero, ahí no está el problema, sino en la oscuridad que se proyecta a partir de la certeza de verdad poseída que algunos fiscales o fiscalas tienen y que les obnubila todo razonamiento.

Puede ser que nos equivoquemos -“solo los jueces o juezas no lo hacen”-, pero dejando de lado a aquellos que no pasamos de ser sedicentes evaluadores, y dejando también algunos bochornos que siempre existen, hemos creído encontrar como común en el juicio de estos fiscales o fiscalas, razones que pertenecen a circunstancias ajenas a las que son enjuiciadas pero que pasaron a formar parte de la certidumbre existencial de ellos, su singular piel, que es también ropaje ceremonial. Y común es además, la ofendida actitud cuando se les señala que la objetividad no es una sustancia inmanente a su fisiología. Pero hay otras coincidencias: sus inagotables capacidades para enjuiciar. Siempre lo están haciendo o preparándose para ello: adjetivando, clasificando, segregando, y esa tarea la cumplen en el ceremonioso estrado o en la mesa de un lujoso restaurant.

Pero hay otros estilos. Algunos de estos fiscales o fiscalas sempiternos, tienen mirada trenzada y patibularios semblantes. Son de ese tipo de individuos que, mientras uno habla, ellos con mirada distraída y la calma de los que se sienten designados por los dioses para la dura tarea de acabar con los trasnochados anticomunista, neoliberales embozados o, simplemente, con los provocadores populistas, pasan las yemas de sus dedos por el filo de la espada para comprobar la certeza del corte, el tiempo que sus oídos e intelecto permanecen sordos al parloteo de la inminente víctima, pues nada de lo que diga los hará modificar su necesario veredicto. Sus intervenciones, de largas y difíciles plegarias, sin comas ni puntos, y siempre sentenciando, les han dado un sólido prestigio de fiscales o fiscalas que los hacen fatídicamente presentes en todo juicio importante.

Existe un tercer tipo. Aquellos que son indispensables para que la perversidad de los anteriores funcionen de manera desapercibida. Son los que les dan aires de benevolencia al triunvirato. Pusilánimes y acomodaticios por naturaleza, están cubiertos por un manto de profesionalismo y amplitud que abre puertas a la derecha y a la izquierda de cualquier pasillo institucional. No sé si son lo más dañinos pero si los más frecuentes.

Ahora bien, que el Fiscal General de la República, Dr. Tarek William Saab Halabi, consienta la utilización de la justicia para la persecución política, el linchamiento moral, la instigación al odio y la destrucción moral del Dr. Javier Vivas Santana, inclusive, el no fijar posición frente a su patología y sus repetidos ataques epilépticos, por el impedimento cruel del suministro de los medicamentos (Valpron de 500mg y Epamin de 100mg) de forma constante y permanente, no lo honra ni enaltece, como tampoco borra la miseria ni acaba con la pretensión de decidir a su arbitrio, quién está o no para vencer las sombras y alcanzar ese fúlgido lugar donde ellos se encuentran.

Debemos reconocer, que no podríamos dejar de nombrarlo, como máximo exponente de una elite ilustrada dentro del Ministerio Público, ahora convertido en cronista y opinante, le gusta el prestigio y el reconocimiento, y eso, en este mundo sumiso, en el paradigma de la globalización y la informática, significa convertir sus actuaciones y sus habilidades en parte del espectáculo, en otra forma de entretenimiento. Cada salida del Dr. Tarek William Saab Halabi al aire, lúcido, lleno de ingeniosidades, con el desparpajo de su hablar y la arrogancia de quien se sabe ungido, potencia sus prestigio de poeta y defensor de los DDHH. Pero tanta ansiedad por el flash y por el ¡estamos en el aire señor Fiscal General de la República! puede producir pasos en falsos, adelantamientos presurosos que dejan evidencias del afán incontenido.

Con todo, la prensa, incluida la del gobierno, se sorprende del nivel tan elemental y pobre de su “discurso”, porque no tiene sentido del decoro ni de la autolimitación, y desconoce por completo el significado de la palabra coherencia. Debe de ser un horror para la elite ilustrada, oírlo hablar, o ver los gestos, por no citar el bochornoso lenguaje que utiliza.

Por lo que nos preguntamos: ¿Por qué tantos, y tan calificados fiscales o fiscalas, apartaron la vista mirando hacia otro lado? Y, sobre todo, ¿En qué apartado rincón del Ministerio Público se habrán recluido los fiscales o fiscalas que se suponen dignos?…

La respuesta estará en la reserva moral de quienes en algún momento recojan su sentido patrio y justicialista, se pongan en marcha en sus consciencias. En este momento histórico, el silencio y la neutralidad solo contribuyen a la impunidad. Por lo mismo, es un imperativo ético que todo fiscal o fiscala del Ministerio Público reafirme su compromiso con respecto a los DDHH y la Libertad del Dr. Javier Vivas Santana.

Dr. Tarek William Saab Halabi, Fiscal General  de la República, mire hoy a su alrededor, con la mirada clara, y verá lo mismo que yo veo y que cualquiera puede percibir: ¡una herencia maldita de la cual hay que desembarazarse cuanto antes!

¡Que se abran cien flores y florezcan cien escuelas de pensamiento![1]


[1]     Este pensamiento con lo que terminamos este artículo, fue una de las famosas expresiones pronunciadas por Mao Tse Tung en el verano chino de 1956 y que solo como frase poética hasta democrática puede ser recordada en la actual República Bolivariana de Venezuela: Que se abran cien flores y florezcan cien escuelas del pensamiento para promover el progreso en las artes, de las ciencias y de una cultura ciudadana floreciente en nuestra tierra”.

* Punto de Corte no se hace responsable de las opiniones expresadas en los artículos, quedando entendido que son de entera responsabilidad de sus autores.

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