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(Opinión) El político. Por Américo Martín

Por Punto de Corte
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Que crezca la audiencia - Américo Martín
Caracas, 29 de enero de 2020.
Por Américo Martín
@AmericoMartin

Discúlpenme los lectores de Punto de Corte por fastidiarlos  citando otra vez  a Platón, pero ¿cómo privarse de sus brillantes reflexiones cuando toque hablar de la ciencia-arte de la Política? Más ahora, tras la impresionante gira de Juan Guaidó, que tanta  turbulencia polémica ha levantado acerca de lo que es un buen político.

La indicada gira trae a escena lo que deba entenderse por “política correcta” en momentos especialmente amargos como los que agobian al país.  El oficialismo  reserva las peores opiniones sobre la gira, mientras la oposición, el país y el mundo, le son favorables hasta el entusiasmo. Desde luego no faltan normales disonancias. Si la mayoría aplaude con vehemencia, una minoría guarda reservas condescendientes:  La gira no es mala -dosifican- pero faltaron “cojinetes” para ir hasta el final. Lo que arriesga Guaidó con la responsabilidad que ha asumido es suficiente para demostrar lo contrario, pero no será necesario rebatir cargos probablemente fundados en  deslaves de vanidades heridas. 

Platón  se ganó igualmente el derecho de ser citado en cualquier tema.  Según Ralph Waldo  Emerson, fue el filósofo socrático más inteligente. Dicho por un ensayista y pensador tan genial como Emerson sobran aclaratorias como las que acabo de hacer aquí.

En su diálogo sobre El Político (y la politica), Platón lo homologa al tejedor de madejas cada vez más perfectas. El arte de tejer, es decir, de sumar  y unir, distingue al político, por antonomasia motivado al logro tangible, del parlanchín que se  queda en el puro gesto y el discurso sonoro y hueco, y el del sofista, consagrado a confundir y dividir el esfuerzo unitario del tejedor.

El arte de tejer se propone alcanzar  “la justa medida” entre el parlanchín dado a descalificar la opinión divergente y el sofista que tergiversa para turbar el entendimiento. El político teje, es decir, suma, en función de lo cual persuade o refuta, tratando de cimentar el debate en razones y argumentos, no en insultos. La idea es acrecentar la unidad en busca del “objetivo común”, que en Venezuela es el cambio democrático en libertad,  prosperidad y justicia, no concebida ésta como venganza, que es la injusticia disfrazada de justicia.

Seguramente por transcurrir en ese marco, la gira ha unificado más que nadie en provecho de Venezuela democrática. Los tejedores han hecho una obra admirable. Platón, Emerson, la gran mayoría de los venezolanos, las democracias grandes y pequeñas del  universo reconocen la iridiscente urdimbre que ilumina la notable gira.

Disparates hay o puede haber, pero los aciertos están engarzados en la punta de las lanzas de los tejedores.  Resaltan los comentarios de Guaidó sobre el incidente que envolvió a Pedro Sánchez. Muchas calificadas autoridades tienden a pensar que se violaron acuerdos expresos de la UE. Algún parlanchín quizá hubiera despellejado sin más al  jefe del gobierno de España, llevando a estado crítico los desacuerdos con la histórica  puerta de entrada de Latinoamérica a Europa.

En cambio, no pudo ser más atinada la respuesta del buen tejedor de la gira:

  • Comprendo al jefe del gobierno de España. Lo invitaré a Miraflores para acercar posiciones.

Antes había declarado algo parecido.    

  • Espero invitarlo a Miraflores para comprendernos mejor (o algo parecido)

En cambio, el ministro bolivariano, Jorge Arreaza reacciona como fiera herida contra el primer ministro Macron por el firme respaldo de Francia a la causa de la Asamblea Nacional y Juan Guaidó. Un gesto soberbio para deshacer madejas en vez de tejerlas. Desconoce por completo el arte de tejer, de construir, sumar, unir en la diversidad. Por todo eso y  con la venia del sabio filósofo ateniense, me permito ofrecer la siguiente definición, puramente “instrumental”, de la política: es la ciencia y arte de incorporar, estrictamente dentro  de las fronteras  de la Ética, a todo el que sea incorporable, neutralizar a quien no lo sea y enfrentar a quienes ni siquiera puedas  neutralizar. Dentro de este  sólido marco moral !mano tendida a todos los amantes sinceros de la paz democrática! Valga esa fórmula para quienes se refugien en gaseosas abstracciones teóricas por no entender que la política tiene un filo teórico, programático de metas precisas, pero inaplicables si se ignora la  parte experimental. Ganar aliados es tan importante para la unidad y el cambio democrático como no perderlos en el lodazal de la retórica agresiva, sin articulación práctica o instrumental. Despojada de semejantes complementos, ya no es política sino cháchara, aire, humo, oquedad, cero, nada.

* Punto de Corte no se hace responsable de las opiniones expresadas en los artículos, quedando entendido que son de entera responsabilidad de sus autores.

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