Caracas, 09 de septiembre de 2019.

Por: Luis Velázquez Alvaray

Estos mentirosos enfermizos, no sienten el mínimo pudor para falsear la realidad. El usurpador nunca ha dicho una verdad, desde que lo enseñaron en Cuba a tan malas prácticas, además de hacer bombas molotov, contar chistes malos, y correr cuando le toca, porque la cobardía también le brota por los poros.

Pero como dijo el Doctor Carlos Canache, la verdad tiene que ser documentada y en el caso del Esequibo y su entrega, sobran los elementos para comprobar, como Chávez y el resto de la comparsa criminal, ha proseguido, pisoteando la soberanía. Son traidores a la patria; así, simple y llanamente, como se lee y como se escucha.

Hasta el 19 de febrero de 2004, Chávez había continuado las políticas de Estado, que los presidentes democráticos y sus cancilleres, desarrollaron, protegiendo los intereses del país y sus zonas limítrofes.

Después de reunirse con su jefe absoluto Fidel Castro, dio una voltereta que todavía sorprende, por ser el comienzo de la nueva agresión a nuestra soberanía por parte de la gerontocracia comunista cubana, el verdadero poder en Venezuela. Esa patada a siglos de luchas por la preservación del Esequibo, como territorio venezolano, fue el 19 de febrero de 2004, en Georgetown. Después de alabar al gobierno de Guyana, señaló sin tapujos: “el gobierno venezolano no va a oponerse a ningún proyecto en esa región (Esequibo)”. Allí comenzó el desastre y cada vez se intensifica más, ya que, con semejante luz verde, el gobierno de Guyana ha tomado la zona en reclamación, para extraer todo tipo de riquezas, obviamente con los mismos socios del usurpador venezolano: chinos, cubanos, rusos y todo el zoológico comunista mundial.

Diversos sectores de la sociedad, advirtieron que, de esta manera, Chávez privilegió los intereses de sus nuevos socios comunistas. La Academia Nacional de la Historia, señaló lo que sucedería: “el efecto más evidente de tal declaración es que Guyana puede, en adelante, sentirse liberada de la obligación de negociar sobre el Esequibo, según quedó establecido en el Acuerdo de Ginebra”.

No contento con el despojo, Chávez, a través de Petrocaribe, desde el 2005 regalaba 5200 barriles diarios de petróleo que Guyana vendía a otros países, apertrechando su cartera, para utilizarla contra el país en los foros internacionales. Más claro, les daba plata para que consolidaran su lucha contra nosotros. Si eso es no ser traidor, ¿cómo puede llamarse?

Lo demás es un camino orquestado contra Venezuela, construido con la piedra del más vil despojo. El usurpador ha hecho todo lo posible para cumplir las órdenes de sus jefes cubanos. Soterradamente, vía ley habilitante, aprobó en el 2015, “la ley orgánica de fronteras”, un mamotreto sin coherencia alguna, que disfraza una política fronteriza de total entrega a sus socios de cartera y sangre.

Tal como lo ha señalado el representante de Venezuela ante el grupo de Lima, Julio Borges: “el usurpador en su larga carrera entreguista, no respondió a un solo desafío de los tantos perpetrados por Guyana; enmudecido, cuando las Naciones Unidas acordaron la propuesta de elevar la disputa limítrofe a la Corte Internacional de Justicia.  El régimen no defendió a Venezuela, quien sigue huérfana ante los reiterados atropellos. Igual, nunca se han realizado acciones efectivas para impedir las concesiones petroleras en aguas territoriales venezolanas”.

Es común en estos años, ver como los militares venezolanos se arrodillan ante los comunistas guyaneses, igual que los ex ministros, Elías Jagua, Rafael Ramírez, Los célebres Rodríguez y hasta borraron del mapa los símbolos de la zona en reclamación. El usurpador como canciller actuó deliberadamente contra Venezuela, haciéndose el loco, cuando todos los sectores le pedían en más de una treintena de documentos, que actuara porque el país estaba totalmente desprotegido, ante la rabiosa actuación de Guyana y sus socios del Caricom, la ofensiva cubana e incluso un representante del Departamento de Estado, cuando Hillary Clinton, llamado David Goodwin, que asesoró a Guyana en contra de nuestro país.

La única defensa que hemos tenido en todos estos años, es de las fuerzas opositoras. El presidente Guaidó y la Asamblea Nacional, han exigido la necesidad de hacer cumplir “el acuerdo de Ginebra”. Se han pronunciado contra los actos unilaterales de Guyana en la zona en reclamación y en el mar territorial. Incluso un grupo de diputados, liderados por María Corina Machado, viajaron hasta Etherimbang para realizar “un acto inédito de soberanía”, como lo llamó la periodista Thais Reyes, en noviembre de 2013.

El 19 de junio de 2018, la Asamblea Nacional acordó, rechazar la entrega del Esequibo,  trabajar en un proyecto de ley para salvaguardar la fachada atlántica, que desde hace varios años se viene gestando, comprometiéndose a no permitir la violación de nuestra soberanía e impulsar el desarrollo integral de la zona, así como activar todos los mecanismos del derecho internacional para volver a los planteamientos democráticos, que históricamente Venezuela ha defendido, y expulsar a tanto bandido comunista que están saqueando el territorio, asociados con multinacionales voraces, que reparten sus ganancias en Cuba. También se ha trabajado en el proyecto de ley especial del Estado Esequibo, impulsado por un grupo de diputados, entre otros Andrés Velásquez, Américo de Gracia y Luis Barragán, quien suscribe un trabajo sobre el tema, en el texto, “la cuestión Esequibo”, que coordinan los profesores Claudio Briceño Monzón, José Alberto Olivar y Luis Alberto Buttó. Las universidades han dedicado numerosas investigaciones, así como otros sectores del pensamiento nacional. Corresponderá al nuevo gobierno del presidente Guaidó, activar los mecanismos para el desarrollo de este plan alternativo, que nos salve de la mutilación territorial, que han dirigido este grupo de bandidos, para terminar de desfalcar lo que queda de Venezuela.

Correo electrónico:cnp8964@outlook.com

(*)  Ex Magistrado del TSJ

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