Pedro Sánchez, el ganador indiscutible de las últimas elecciones presidenciales en España, aún no ha sido investido como presidente. A continuación, el equipo de Punto de Corte te explica ¿Por qué?

El sistema electoral español, es muy diferente al de cualquier país latinoamericano. En España, la Constitución exige que para ser nombrado presidente del gobierno, el ganador de las elecciones presidenciales debe presentarse ante el Rey; para que este lo postule como candidato a ser envestido en el congreso. Con esa postulación, los diputados del congreso someten a discusión y votación la propuesta. Así, el candidato debe obtener 176 votos a favor para ser nombrado presidente.

Los intentos fallidos

La semana pasada, Pedro Sánchez se presentó como candidato ante el Congreso español, con los 124 votos de su partido PSOE; y con la esperanza de conseguir 52 votos de la coalición de izquierdas “Unidas Podemos”, y de pequeñas organizaciones política. Pese a las altas expectativas, Unidas Podemos rechazó apoyar a Sánchez, porque este se niega a entregarles importantes ministerios del gobierno.

Dos intentos realizo Sánchez para ser elegido. El primero fue el 23 de julio: Ese día, luego de un intenso debate, obtuvo 124 votos a favor, 170 en contra, y 52 abstenciones. Dos días después, el resultado fue 124 a favor, 155 en contra, y 67 abstenciones.

El disgusto de Iglesias

Pablo Iglesias, vocero de Unidas Podemos, lamentó ante el congreso que el gobierno solo le ofrece “una vicepresidencia sin competencias reales y algunos ministerios menores”. A su juicio, esto es darle un papel «decorativo» a su partido en el gobierno. Adicionalmente, expresó sus quejas por los llamados de Sánchez a Albert Rivera líder de Ciudadanos (Cs), para que le apoye con los 57 votos de su partido; los que serían suficientes para superar la mayoría necesaria para conformar el gobierno.

Sánchez en su disgusto, alega que prefiere abstenerse para que Sánchez negocie con Ciudadanos, e incluso reveló que renuncia al ofrecimiento de ser ministro del trabajo.

Rivera, Casado y los otros

Ante las discusiones públicas entre el PSOE y Podemos, Albert Rivera líder de la bancada de Ciudadanos, reprochó la incapacidad de Sánchez de llegar a un acuerdo con sus socios. Rivera resaltó que la discusión Sánchez-Iglesia no era por ideología o diferencias en el plan de gobierno, sino por un “reparto del botín”. En ambos debates de investidura, dejó claro que Ciudadanos no romperá su promesa electoral de «no apoyar al PSOE de Sánchez, por su asociación con los independentistas catalanes» (con quien ya el PSOE ha conformado gobiernos regionales).

Pablo Casado (PP) y Albert Rivera (Cs)

Por su parte, Pablo Casado representante del PP, segundo partido más votado en las elecciones presidenciales, ofreció a Sánchez los 66 votos de su partido, con la condición de acordar un plan de gobierno con medidas claramente contrarias a las planteadas por el PSOE. Sánchez no respondió a la propuesta, pero su indiferencia dejó clara su negativa.

Independentistas a la espera

La manzana de la discordia nuevamente han sido los partidos independentistas. Estos han observado el debate pacientemente, esperando un llamado de auxilio de Sánchez para conformar gobierno; Pues aunque PSOE y Podemos se pongan de acuerdo, solo sumarían 165 votos, faltándoles 11 para obtener la mayoría. Encabezando esa espera, están Esquerra Republicana de Catalunya con 14 votos, y Junts Per Catalunya con 16 votos.

Con estos dos intentos fallidos, ahora España deberá esperar un plazo de dos meses para que haya un nuevo intento de formar gobierno. Si ese próximo intento fracasa, el Rey de España convocará nuevas elecciones, y las fuerzas políticas intentarán obtener más diputados para conformar gobierno. Esa hipotética elección sería el próximo 10 de noviembre.

Opciones de Sánchez

Pedro Sánchez está en un dilema. Aunque logre un reparto de cargos que satisfaga las aspiraciones de Podemos, se ve incómodo para negociar con los separatistas de Cataluña, que exigen libertad para los encarcelados por el intento de secesión de España. Si el PSOE accede a liberar a los separatistas presos, estará confirmando las acusaciones que le hacen desde PP, Ciudadanos y Vox, que afirman que Sánchez está dispuesto a permitir el avance del separatismo, a cambio de conseguir el gobierno.

El próximo intento de investidura será el 23 de septiembre. El Rey tendrá, que realizar las consultas entre los representantes de los partidos políticos con representación parlamentaria para sondear ese mapa de respaldos, y en base a ello enviará un nuevo candidato al congreso. Si nadie sale elegido, ese mismo día se disolverán las Cortes y el Boletín Oficial del Estado anunciará un real decreto de nueva convocatoria electoral. La campaña duraría solo dos semanas.

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