Caracas, 31 de enero de 2019.

Por: José Luis Centeno S.*

@jolcesal

“…no estoy de acuerdo en incluir a @luisa_ortegadiaz (Luisa Ortega Díaz) en la reconstrucción de #Venezuela cuando fue ella quien cometió violaciones a nuestros DDHH y delitos de Lesa Humanidad en contra de mi familia y la de tantos otros venezolanos inocentes, por el sólo hecho de disentir de las políticas del régimen chavista y madurista”.

Hago mías estas palabras de la abogada Bony Pertiñez de Simonovis en el contexto de la polémica suscitada por el ofrecimiento de amnistía a los fines de facilitar la recuperación de la democracia y la reconstrucción de #Venezuela; no soy de quienes alberga rencor, eso sí, aun padezco las consecuencias de los despropósitos de Luisa Ortega Díaz al frente del Ministerio Público, por eso también me hago eco de lo dicho por Lisbeth Añez (@MamaLizVzla):

“Digo yo… Una cosa es que Luisa Ortega Díaz participe en el desmantelamiento de las bandas corruptas, a las cueles ella pertenecía, y otra es que la inviten a participar en la reconstrucción de la Democracia en Venezuela. Antes debe saldar sus deudas con la justicia”.

Podría citar a diversas personalidades, entre las que se cuentan la ex Magistrada Blanca Rosa Mármol, Tamara Suju, Alfredo Coronil Hartmann, cuyas opiniones son coincidentes con el sentir de Bony y Mamá Lis: que sean sometidos a la justicia todas aquellas personas que generaron esta tragedia, además de considerar que mal pueden ser los llamados a resolverla, como lo han pretendido hacer ver, a la par de Luisa Ortega, otros funcionarios chavistas de su misma calaña.

El Presidente Guaidó debe tener sumo cuidado con quienes ahora pretenden atribuirse unos méritos que no tienen, estando identificados como responsables del desmantelamiento del “Estado democrático y social de Derecho y de Justicia”. El problema no es el perdón que pudiese dárseles, el problema es facilitarles que se burlen del sufrimiento del pueblo venezolano, como lo han venido haciendo con embaucadoras gestas justicieras, delaciones o contriciones.

El otro problema, no menos grave, habida cuenta de la conducta delictiva de Luisa Ortega Díaz y su entorno familiar y laboral, encabezado por su conyugue, Germán Ferrer, es favorecer un historial de reincidencia delincuencial en la reconstrucción democrática de #Venezuela. Si a Luisa Ortega le perdonáramos los crímenes de lesa humanidad en los que incurrió, estando ella consciente que esos delitos no pueden ser sujeto de amnistía; le restaría responder “por los innumerables actos de corrupción” de los cuales he dado a conocer pruebas contundentes.

Insisto, quienes generaron esta crisis no son los llamados a resolverla, fueron brazos ejecutores de abusos del régimen, violadores de derechos humanos, que sólo han buscado lavarse la cara para dejarse colar en procesos como el iniciado por Juan Guaidó, y en caso de llegar a lograrlo, habremos de insistir con más ahínco en los procesos judiciales, especialmente aquellos de carácter penal, que se les sigue en instancias internacionales.

* Defensor de DDHH. Columnista en la web. Coautor del libro SECUESTRO Y ANIQUILACIÓN, editado por Libros El Nacional.

Correo Electrónico: jolcesal@hotmail.com

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