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[Infidelidad Política] «¡Los presos mueren quemados y los maduristas callan!» Por Javier Vivas Santana

Por Javier Vivas Santana
Javier Vivas Freddy Bernal

Artículo escrito en exclusiva para PuntodeCorte.com

Por: Javier Vivas Santana

@jvivassantana 

Finalmente al madurismo se le cayó la máscara sobre su tendencia como un régimen neonazista del siglo XXI. La masacre ocurrida en los calabozos de la policía de Carabobo, sin que nadie hasta la presente hable de “intervención” de tal órgano de “seguridad, justicia y orden”, revela que poco les importa la vida humana, y más aún, la de los presos o mal llamados “privados de libertad”, nada significa en el concierto de lo que llaman “derechos humanos”.

Recordamos que durante las protestas de 2017, hubo una turba, la cual quemó en vida a un presunto delincuente en una de esas concentraciones, donde a partir de tan condenable hecho el madurismo hizo una apología del delito, hablando siempre en plural en el sentido de afirmar categóricamente, pero sin dar los nombres de las supuestas víctimas y los familiares afectados de una determinada cantidad de “quemados vivos” por fuerzas de grupos antimaduristas. Es decir, sin negar la gravedad de la acción asesina, el madurismo multiplicó ese hecho como si hubiese sido una repetición permanente, pero además generalizada de la oposición, sin evaluar el impacto psicológico que una afirmación de ese tipo, pudiera generar en sentimientos de odio y venganza contra otra parte de la población.

La propia Iris Varela, esa que actúa como “ministra” del régimen carcelario en nuestro país, pero que a su vez dice que: «Venezuela tiene el mejor sistema penitenciario del planeta»¹, fue una de quienes conjugaba hasta con alevosía y premeditación la tesis de las personas que habrían “sido quemadas vivas” por sectores de oposición². Lamentablemente, por la boca muere el pez, y hoy esa agitadora Iris Varela tan afilada por la lengua, cuyas palabras convierte en bazofia política según las necesidades y gusto de la cúpula madurista que compone, ha quedado en afasia, sin poder justificar el cómo, según cifras oficiales, más de 68 reos fueron quemados vivos en los calabozos de una penitenciaría estatal controlada por los sectores “revolucionarios”.

Y es que con la masacre ocurrida en tal dependencia policial, nada justifica esa barbarie. Porque aun cuando resultaran “inocentes” las autoridades civiles y policiales ante semejante quema de seres vivos, independientemente de las razones de sus reclusiones, son personas, cuyo derecho constitucional por la vida siempre estará vigente, y recordemos que el Estado es el único garante de mantenerlos con vida, antes, durante y después del proceso judicial.

Por ello, surgen las siguientes interrogantes ¿Cómo se justifica la existencia de líquidos inflamables dentro de la cárcel y los calabozos donde ocurre la quema de tales seres humanos? ¿Quiénes eran los responsables de las pesquisas y revisiones que deben hacerse a diario, dentro y fuera de los calabozos para asegurar la integridad tanto humana como de la infraestructura policial? ¿Por qué no funcionaron los sistemas contra incendios del “mejor sistema carcelario del mundo”? ¿Dónde estaban los funcionarios civiles o policiales que debieron activar los extintores dentro del recinto, o por el contrario, nadie lo hizo, o en el peor de los casos, no existían tales instrumentos anti-fuego? ¿Quiénes son los responsables que haya habido un completo hacinamiento en tal centro penitenciario?  Lo cual aumentó, sin duda, el número de víctimas.

Así sería la transcendencia e impacto de las imágenes tanto de las madres, como esposas e hijas llorando por la muerte de sus familiares,  que muchas de ellas fueron portadas y principales noticias de los más importantes medios de comunicación en el ámbito internacional, al punto que la Organización de Naciones Unidas (ONU) condenó el hecho, y como en normal en estos casos, el gobierno en vez de dar toda su colaboración para una investigación justa, transparente e imparcial, lo que hace es fustigar la acción del órgano internacional en vigilancia de Derechos Humanos, y con un simple “comunicado” pretende arreglar la muerte de los presos³.

Ha sido muy, muy lamentable lo que ha ocurrido en los calabozos de la policía de Carabobo, razón por la cual, tampoco dudamos que si un hecho de esta magnitud hubiese ocurrido en una gobernación de tendencia opositora y con control de la policía estadal, ya la ilegítima e ilegal “constituyente” con apoyo de alguna sentencia “jurídica” emitida por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) no sólo habría destituido a tal gobernador(a), sino que con toda seguridad, también estuviese privado(a) de libertad, para lo cual el madurismo generaría por todos los medios posibles la irresponsabilidad y genocidio de la autoridad regional correspondiente y, el querer hacer “justicia” sobre la víctimas, pero como en este caso la masacre ocurrió en los espacios geográficos por donde se desplaza hasta “Drácula”, pues el silencio y la complicidad es lo único que impera desde las autoridades.

Las imágenes que circulan de los presos calcinados dentro de la policía de Carabobo en tiempos del madurismo y en pleno siglo XXI, nada tiene que envidiarle a las fotografías de los campos de exterminio que mantuvo el nazismo durante parte del siglo XX⁴. En consecuencia, sí alguien quiere comprobar lo que significa que mueran personas en el medio del genocidio y el exabrupto de un sistema totalitario, sólo tiene que hacer las analogías y comparaciones históricas.

Y en cuanto a Jorge Rodríguez cuando señala desde medios internacionales y nacionales que:  «Vamos a mostrar las pruebas de cómo personas fueron quemadas vivas”⁵, ¿será que también hará referencia con las decenas de reos que fueron calcinados bajo responsabilidad del gobierno madurista en los calabozos de la policía de Carabobo?

Aquellos que decían que “la oposición quemaba personas vivas”, al parecer tan repudiable discurso murió crucificado en los días de una “semana santa”, y en contraposición para quienes hacían tales afirmaciones, resucitó un hecho cuyas pruebas evidenciadas desde una masacre, ahora permiten asegurar que la cúpula madurista si permite la quema de personas vivas.

Sin duda, que los hechos de infidelidad política en la medida que se profundicen las investigaciones no sólo por organismos de carácter judicial, sino por organizaciones de derechos humanos, estarán sobre el tapete, porque es preferible serle fiel a los pensamientos y la consciencia que serle fiel a la casta política.

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¹ http://www.el-nacional.com/noticias/servicios/iris-varela-venezuela-tiene-mejor-sistema-penitenciario-del-planeta_89115

²http://www.presidencia.gob.ve/Site/Web/Principal/paginas/classMostrarEvento3.php?id_evento=5928

³ https://www.aporrea.org/ddhh/n322990.html

https://twitter.com/jvivassantana/status/980070411588259841

https://www.aporrea.org/venezuelaexterior/n323028.html

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