Caracas, 2 de julio de 2019.

Por José Gregorio «El Gato» Briceño Torrealba

@josegbricenot

Como uno de los derechos fundamentales de los seres humanos, sabemos que el derecho a expresarnos es vital ya que cumple no sólo con un precepto constitucional sino con una condición que nos otorga el Creador que es el libre albedrío. Libertad en todos los sentidos, a escoger, a pensar, a decir lo que nos gusta o nos preocupa.

Y en Venezuela, con una dictadura obscena y que desprecia todo indicio de legalidad, este derecho a decir lo que sucede, a reportar lo irregular y lo cotidiano, lo ilegal y lo extraordinario, está absolutamente conculcado y se trata como delincuentes tanto a los profesionales de la comunicación como a quienes disienten de la pandilla que gobierna y a quienes sin ser periodistas  nos esforzamos permanentemente por denunciar responsablemente gracias a la ventaja que nos da la amplia y accesible gama de medios de comunicación en esta época de redes sociales.

Sin esos avances de la modernidad y la tecnología nos hubiera tocado peor suerte, aunque nuestra realidad es devastadora, pues nadie fuera del país lograría escuchar nuestra voz, seríamos, absolutamente ignorados y no tendríamos a más de 50 países y múltiples organizaciones mundiales defendiendo nuestro derecho a ser libres.

El pasado jueves 27 de junio se celebró en Venezuela el Día del Periodista en honor a la primera edición del periódico el Correo del Orinoco, fundado por el Libertador Simón Bolívar para dar cabida a las ideas que terminarían de dar la independencia de nuestro país,  pues concibió este medio  impreso, como órgano de la Tercera República para contrarrestar la influencia de la Gaceta de Caracas, periódico al servicio de la Corona Española y lo llamó muy acertadamente » la artillería del pensamiento».

En septiembre de 1817, Bolívar le escribió a Fernando Peñalver,  quien se encontraba entonces en Trinidad y le pidió: «Mándeme usted de un modo u otro una imprenta que es tan útil como los pertrechos». Siempre visionario y asertivo nuestro emancipador, sabía que ya la época y los avances requerían facilitar la comunicación y con ello multiplicar la luz de la libertad a muchas más personas. No era poca cosa aquella solicitud.

Aquella imprenta pronto ya estaba en Angostura y el periódico de Bolívar comenzó a pasar de mano en mano, impreso en una lamentable máquina movida a brazo y con cuatro páginas de papel de hilo, gracias al cual se ha conservado para la posteridad.

Pese a las adversidades, pues ejercer el periodismo en Venezuela no es nada fácil, ya que el estado narcoterrorista controla todas las instituciones donde desde hace años se perdió el estado de derecho, se trata de silenciar la opinión, tratan de obstaculizar el acceso a la información y que no se conozcan los hechos noticiosos sino desde una sola visión: la de los medios afectos o financiados por el gobierno nacional.

Como toda narcotirania, no les importa para nada el marco jurídico nacional e internacional que establecen garantías para ejercer el periodismo, pero esto no se cumple en Venezuela. La barbarie es tan grande que en ningún parlamento democrático del mundo se le impide acceso a los medios de comunicación pero en la Venezuela de la revolución del siglo XXI se le limita el acceso a los medios a la Asamblea Nacional, son reprimidos, agredidos física y verbalmente por los colectivos (paramilitares asesinos) pagados por el narcoregimen y cada día hay menos medios, menos opinión y más censura.

Lo importante de este momento de oscurantismo que vive la patria es que cada día queda al desnudo el discurso del farsante más grande de toda la historia (Hugo Chávez) que se autodenominaba Bolivariano y defensor de los principios democráticos.

El periodismo en Venezuela es defensor de la democracia y la libertad de expresión y de alguna manera siempre ha sido contrapuesto a las formas del poder autocrático y lo digo por experiencia por mis 2 períodos como Gobernador, pues con todas las diferencias que teníamos nos respetábamos y siempre los 27 de Junio recibían un reconocimiento de mi parte y de mi equipo de gobierno en donde compartimos muchas horas en las que drenamos todo lo que pudiera dañar las relaciones, entendiendo que así funciona la democracia. Son momentos agradables y  tengo la firme convicción de que volveremos a vivir la posibilidad de aceptar críticas constructivas, respetar opiniones y mejorar  lo que hiciera falta.

Aprovechando la fácil difusión de una noticia, ahora más que nunca como demócrata y defensor de los principios democráticos universales, tenemos el imperativo deber de seguir alertando al mundo de lo significa la desgracia del socialismo mafioso del siglo XXI.

Vaya mi abrazo y felicitaciones a todos los dignos y valientes periodistas venezolanos por su arrojo y temple al hacer  esfuerzos superlativos por darnos la veracidad ante tanta opacidad informativa.

Especial saludo y abrazo para  mi hija @valeriabricenot quien apenas con un año de graduada nos dió la inmensa satisfacción de ganar  2 premios Emmy o SunCoast Emmy Awards en su edición # 42, como parte del equipo en el renglón «Serie de televisión destacada» por la serie Los Nuevos Ídolos y como talento- Reportera, premios que galardonan la excelencia audiovisual en las regiones de EEUU y forman parte de la Academia Nacional de Televisión de los Estados Unidos. Realmente creo que su creatividad y buena actitud son virtudes que le valdrán para muchos más éxitos.

Apartándonos un poco del tema,  pero no tan lejos pues  igualmente como se viola el derecho a informar de los periodistas, a todo disidente y especialmente a los militares  que deciden enfrentarse a las órdenes de cubanos y defender lo nuestro, el castigo es la muerte. La noticia ha resonado muy fuertemente debido a que ya es  una acción con cariz de  «aleccionamiento» público y es que se produjo en la madrugada de este sábado, el asesinato por torturas de manos de agentes de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), del Capitán de Corbeta Rafael Acosta Arévalo.

Fue detenido el día 21 de junio por supuesta conspiración en un plan para asesinar al usurpador Nicolás Maduro y torturado sin respeto a ningún tipo de defensa ni derechos, obviamente, al igual que los casos del masacrado  piloto Óscar Pérez y sus compañeros y el concejal Fernando Albán,  la mano endemoniada de los cuerpos de asesinos DGCIM, SEBIN,  manejados por el capo Diosdado Cabello Rondón quien es el verdugo, el ajusticiador del régimen.

Este abominable crimen muestra una vez más que esas piltrafas no pierden oportunidad para mostrar su desprecio por los venezolanos, por el pueblo uniformado lo que debe ser tomado por ellos como una afrenta y ubicarse en la trinchera de la defensa de la patria sin demora. No suframos más vejaciones de manos de los chulos cubanos y sus esclavos traidores.

Rechazo y aborrezco este asesinato y me adhiero a la denuncia de este delito hecha a viva voz por diversos voceros, especialmente por aquellos que han manifestado que llevarán ante las instancias internacionales este nuevo caso de  asesinato a un venezolano al que no le permitieron ejercer ninguna atribución legal.

Grito pidiendo justicia  desde la cárcel del exilio  convencido de que no hay tregua posible para estos criminales que no soltarán a nuestra patria por ninguna vía que no sea la fuerza. Es una realidad que se ha evidenciado día a día con el asalto a un país rico para su propio beneficio y las pruebas inexpugnables de que su red delictiva es una amenaza para la región y allende sus tentáculos han llegado.

No dejaré de hacer esfuerzos hasta ver que los autores de esta tragedia desaparezcan del panorama y podamos reconquistar la democracia y dar lo mejor de nosotros para tener a nuestra Venezuela de vuelta. Lo siento y lo escribo con lo único que me queda MI PLUMA Y MI PALABRA.

José Gregorio «El Gato» Briceño Torrealba

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