Noticiero Digital, 15 de septiembre de 2017. El politólogo Nicmer Evans, vocero del Movimiento por la Democracia y la Inclusión (MDI), considera que es muy difícil alcanzar un consenso en lo que llamó el archipiélago opositor, conformado por la MUD – que promueve la polarización – y otros sectores, por que la agenda de la gente no es prioridad para la polarización.

La afirmación la hizo en un Conversatorio que realizó el Foro Cambio Democrático.

Comenzó enfocándose en la fotografía de lo que está pasando para intentar describir hacia dónde vamos. “Aquí lo que estamos presenciando es una disputa polarizada; uno de los bloques tiene una misión fundamental: la preservación del poder; y el otro de arrebatarlo; de modo que la agenda pública hoy en día se enmarca en los intereses de cada uno de esos sectores polarizados. En la agenda de cada bloque no están presentes los problemas cotidianos de la gente”.

Evans ilustró su idea manifestando que, por un lado, al gobierno se preocupa por lo que le pasa a Cuba como consecuencia del huracán Irma; y la oposición preocupada por el apoyo internacional que se le puede brindar en su empeño por sacar a Nicolás Maduro del poder.

“Hay cinco puntos fundamentales de la agenda de la gente que podemos discutirlo claramente, y que están en este orden: comida; medicamentos; salario; la inseguridad y el quinto, la democracia, y esto es lo que se discute en las calles”.

Sacó a relucir el tema del rentismo petrolero que nos ata a la dependencia del precio del barril de petróleo; aun cuando llamó la atención de que el año pasado dicho precio estaba en 20 dólares y hoy está a 40 dólares, el problema de la escasez sigue siendo el mismo; el problema de los medicamentos sigue siendo el mismo, y así sucesivamente, y puntualizó que el problema no es sólo de un modelo económico u otro.

“No es solamente el problema de la eficiencia y de la eficacia de la política: generar políticas públicas; sino además que hay un elemento transversal que hemos vivido en todas las república: el problema de la corrupción, lo que se traduce en un desfalco a la nación”.

Hizo ver que en la cuarta república el rentismo petrolero financiaba la construcción de obras que al final no servían; pero que hoy ni siquiera ese paso se da. Le pareció, incluso, terrible que un proyecto político que nació bajo la esperanza de ser superior; de impactar en las relaciones sociales de producción, además de ofrecer la profundización de la democracia participativa y protagónica; hoy se quedó en una Constitución que el mismo gobierno, que nació bajo sus premisas, quiere anular.

“Por eso hoy en día la discusión es muy difícil que se pueda ubicar entre izquierdas y derechas. Ya hoy esa discusión pasó a una etapa superior. Yo no descarto como necesaria esa discusión desde el punto de vista ideológico. Pero hoy la relación tenemos que entender la realidad del país, parte más de una visión de los de arriba y los de abajo, y como los de arriba intentan aplastar a los de abajo, siendo una simple minoría, y como los de abajo se están dejando aplastar”.

Reconoció que nos encontramos en un momento de mucha dificultad; que los factores políticos que existen hoy en la sociedad tienen dificultades de poder entender la necesidad de articular tácticamente una política, en función de un objetivo, y que más allá de la Mesa de la Unidad Democrática hay también un amplio sector, que se opone al gobierno, y que, en todo caso, cuando él habla de la MUD habla del sector polarizado de la oposición.

A continuación, pasó a referirse a los dos temas que preocupan en la opinión pública para este momento: el diálogo en República Dominicana y las elecciones primarias de la MUD.

“Esto ilustra claramente cómo está la situación del país actualmente, en especial, la relación entre los actores políticos; pues tenemos tres años aspirando a que el diálogo sea el instrumento a través del cual se resuelvan los problemas del país. El problema es que el diálogo lo primero que pone en la agenda es el tema de la polarización”.

Según Evans, el problema no es el diálogo; el problema es el método del diálogo, aparte de que los actores del diálogo no representan al país: consideró que son parte del país, y que esto es algo que incluso él se permitió decírselo al Nuncio; ya que el problema de la polarización complejiza el entendimiento entre las partes, tomando en cuenta que no permite la diversificación del diálogo: el reconocimiento de que los actores políticos en el país son mucho más allá de la coalición.

Al referirse a las primarias, consideró que este ha sido un tema que, asimismo, ha puesto en evidencia lo que todo el mundo sabe: que Primero Justicia y Acción Democrática no se quieren; pero que no se quieren no por un problema ideológico, sino por un problema de apetencia en el control de la posibilidad de la conducción política de la oposición; lo que repercute en el resto de los integrantes de la MUD, y, en ese sentido, se preguntó: ¿cómo va a quedar Avanzada Progresista y Un Nuevo Tiempo en todo este maremágnum generado como consecuencia de las primarias?

Por otra parte, llamó la atención sobre cómo opera el gobierno, y trajo a colación dos casos: la eliminación de seis candidatos del partido de Miguel Rodríguez Torres, y el caso del candidato Oswaldo Rodríguez León, de una coalición formada por lo que queda de Marea Socialista y UPP-89,a quien Freddy Bernal llamó a Caracas y le dijo, a nombre de Diosdado Cabello, que si no declinaba su candidatura iban preso.

“El grave problema que nosotros tenemos es que los diversos actores políticos que conformamos el archipiélago de la oposición venezolana no tenemos capacidad de ponernos de acuerdo tácticamente en nada, y de los pocos encuentros que nosotros tenemos, no pasamos de la fotografía, pues al día siguiente no se continúan con el diálogo. (…) Hoy el país lo que requiere es la necesidad de la posibilidad de la articulación de la diversidad, en función de evitar que el neototalitarismo no nos termine de aplastar”.

En su peroración se mostró de acuerdo con la tesis de sacar a este gobierno por la vía de los votos; disintiendo, a ese respecto, la tesis de que los totalitarismos no salen de esa manera, y para el caso dijo que se pudieran citar muchos ejemplos.

“Estamos al frente no de un régimen totalitario ni de una dictadura; no, estamos al frente de un híbrido; un neototalitarismo que todavía sigue utilizando recursos aparentes de la democracia; mientras utiliza otros recursos; como son del control y aplastamiento en una alternabilidad de mecanismos que ya no confunden al pueblo venezolano; como sí a la izquierda del mundo”.

Por Enrique Meléndez para Noticiero Digital