Artículo escrito en exclusiva para PuntodeCorte.com

Por: Javier Vivas Santana

@jvivassantana

Aunque algunos lo nieguen en la medida que avanzan las negociaciones de diálogo entre el madurismo y la oposición, los primeros se siguen resquebrajando desde lo más alto del poder.

En efecto, varias oportunidades hemos mencionado que la industria petrolera y la fuerza armada (aunque cada vez con menos influencia) son controladas por Nicolás Maduro, mientras que el llamado Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat), registros y notarías, así como los cuerpos represivos de la llamada contra-inteligencia militar y policía política están bajo el dominio de Diosdado Cabello.

Es por ello, que esa razón explica el cómo de la noche a la mañana aparecen una serie de disposiciones avaladas por el Seniat que deben cumplirse en registros y notarías en relación con los altos montos para la constitución de empresas, que van desde 3 mil dólares para un quiosco, hasta unos 8 mil dólares para un firma personal, o unos 50 mil dólares de capital en la formación de un colegio. Así tampoco, podemos obviar el cómo fue asesinado por torturas el capitán Acosta Arévalo, o todos los abusos que se hacen con los presos políticos, hasta el ver la detención de dos asistentes de Juan Guaidó, sobre quien el propio Cabello los acusa de querer vender fusiles de manera clandestina, cuando los venezolanos hemos visto el cómo los llamados colectivos armados disparan a mansalva estando con sus rostros encapuchados con el aval de los “cuerpos de seguridad del Estado”.

O sea, si tales acciones se llevan a cabo en el medio de posiciones de diálogo, es claro que semejantes hechos de barbarie, lo que buscan es implosionar la posibilidad de acuerdos entre el madurismo y la oposición, pero esas realidades al escapar del control de Nicolás Maduro, y estar sujetas con las decisiones del otro autodenominado “hijo de Chávez”, es decir, Diosdado Cabello, éste al saber que se encuentra fuera de cualquier negociación, esa es la razón por la cual toma medidas radicales que afecten la mínima posibilidad de acuerdo. Por ello, también sus declaraciones al decir que “no habrá elecciones presidenciales”. Es un poco, lo que ocurre en el otro extremo de la posición con Maria Corina Machado, alias “La Mantuana” y sus radicales que al verse excluidos de las negociaciones políticas, sólo invocan el fracaso del diálogo mientras por el otro lado piden una invasión extranjera encabezada por marines de Estados Unidos.

Maduro y Cabello aunque intenten seguir negando la fractura, la misma cada vez es más evidente. El primero tiene que hacer todos sus eventos sin su presencia, a la cual ni siquiera acuden el jefe del Seniat, y menos los generales que dirigen los órganos mencionados. Verbigracia, el segundo le dice a Maduro con semejante realidad: “En aquellos órganos que están bajo mi control, yo hago lo que me da la gana, y debes limpiar tu lengua con la retaguardia”.

En la medida que las negociaciones fluyan desde Barbados o cualquier otra nación con el auspicio de Noruega y otras naciones del mundo, Venezuela estará cada vez más comprometida a resolver su profunda crisis política, económica y social, aunque incluso los chinos y rusos estén de por medio en favor del madurismo, porque también conocen que sus propias inversiones en el país se encuentran paralizadas mientras no exista avances y formas creíbles de seguridad jurídica para los inversionistas extranjeros, los cuales también están realizando presiones sobre tales gobiernos que conduzcan a una solución en Venezuela.

Diosdado Cabello es el gran perdedor en el diálogo entre el madurismo y la oposición no violenta. Lo demás es parte de una infidelidad política de quienes se encuentran usurpando Miraflores cuando le están aplicando el desprecio al presidente de la ilegal e ilegítima “constituyente”, la cual en la praxis tampoco controla, porque está llena en sus principales curules de subordinados a Nicolás Maduro.

Es inevitable. La ruptura de la coalición dominante continuará hasta que finalmente veamos a un Diosdado Cabello desesperado, y un Maduro preocupado o cómplice por ver la posibilidad de un golpe de Estado que venga de sus propias filas “revolucionarias”.

* Punto de Corte no se hace responsable de las las opiniones expresadas en los artículos, quedando entendido que son de entera responsabilidad de sus autores.

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