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[Infidelidad Política] Los cobardes comandantes del 4-F. Por Javier Vivas Santana

Por Javier Vivas Santana
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Articulista de Punto de Corte, Javier Vivas Santana se encuentra preso en el Rodeo III

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Artículo escrito en exclusiva para PuntodeCorte.com

Por: Javier Vivas Santana

@jvivassantana

Hugo Chávez, Jesús Miguel Ortiz Contreras, Francisco Arias Cárdenas, Yoel Acosta Chirinos y Jesús Urdaneta Hernández, cada uno de ellos con el grado de teniente – coronel del Ejército, se levantaron en armas contra Carlos Andrés Pérez aquella madrugada del 4 de Febrero de 1992, junto con otro grupo de oficiales y parte de una tropa profesional, reclamando derechos en favor del pueblo, por mucho menos de lo que ahora ocurre en contra de Venezuela.

Sobre los dos primeros comandantes, Chávez y Ortiz, ambos están fallecidos quedando claro que mientras el segundo ni siquiera alcanzó a ver los inicios del desastre en que vivimos, el primero antes de su muerte nos dejó con un sucesor que sólo ha destruido lo que medianamente logró como líder de la intentona golpista, en favor de una fallida revolución bolivariana siendo presidente de la República.

Hoy, los comandantes que aún se mantienen con vida de aquella rebelión militar contra un modelo agotado y corrupto, es decir Arias Cárdenas, Acosta Chirinos y Urdaneta Hernández son un trinomio de cobardes quienes ni siquiera se atreven a levantar las banderas originarias del 4-F.

¿Y por qué decimos que son unos cobardes? Si los tres tuvieran un mínimo de vergüenza, cuando menos colocarían las diferencias al lado de la narrativa histórica, y se manifestarían de manera conjunta rechazando esta barbarie que azota a los venezolanos ¡Pero, no! El primero de ellos, supuestamente está en el Zulia, y ni siquiera reclama por las horas y horas que sin electricidad afectan contra la población de ese estado, sino por el contrario, con su silencio se hace cómplice de tantos abusos, al punto que hasta acepta que el gobernador de esa entidad rete a golpes a los ciudadanos por el hecho de salir a protestar por la vulneración de sus derechos, y hasta lo acusa de corrupto. En cuanto a los dos comandantes restantes, una que otra vez se escucha tímidamente la voz de Acosta Chirinos, mientras a Urdaneta Hernández al parecer los problemas que sufre el pueblo, ni le van ni le vienen, mientras los suyos, o mejor dicho, su espacio de vida no se vea afectado en los albores de su hacienda y sus viajes al exterior.  

Quienes se levantaron en armas el 4-F, incluyendo los militares corruptos que hoy son parte de la destrucción de la sociedad, todos son unos cobardes. Los comandantes de ese intento de golpe de Estado, porque al estar en afasia en razón del empobrecimiento al cual el madurismo ha sometido al país, además violando descaradamente la Constitución de 1999, los coloca en una pueril situación ante la historia.

¿Cómo es eso que una de las excusas para el levantamiento militar de 1992 había sido la pobreza y la corrupción, y en la actualidad al parecer nada de eso existe para ellos? Sobre la tropa y otros oficiales superiores y subalternos que participaron bajo la órdenes de los comandantes del 4-F, y que ahora son parte del apuñalamiento contra la patria, queda claro que sólo tenían intereses personales, razón por la cual mientras el pueblo muere de hambre o por falta de medicinas, no les importa mostrarnos las camionetas de lujo en las cuales se desplazan, las mansiones en donde viven, las ropas y calzados de marcas que exhiben, y por supuesto, negarse a mostrarnos los estados financieros de sus cuentas bancarias.

Es tal el nivel de cobardía de los comandantes del 4-F que mientras los generales Raúl Isaías Baduel y Miguel Rodríguez Torres, de quienes entiendo, ambos fueron partes importantes de aquellas luchas militares, ni Arias Cárdenas, ni Acosta Chirinos y menos Urdaneta Hernández han levantado sus voces para expresar inconformidad por la detención de esos líderes militares ¿Para qué emplazarlos a manifestarse aunque sea con un comunicado que condene la existencia de presos políticos y periodistas? ¡Nada! Es simple. Quienes estamos en la obligación de recomponer nuestra memoria histórica, al parecer estamos en la obligación de reescribir que la cúpula militar que comandó el 4-F resultaron en esencia no sólo unos cobardes, sino un retrete, cuya bazofia se quedó estancada para dejar a los seres más miserables con el control político de Venezuela.

Y mientras el país muere en toda su concepción republicana, la Fuerza Armada contemporánea, no sólo ignora las supuestas razones por la cuales se originó el 4-F, sino que para ellos es “normal”, o mejor dicho “constitucional” que una “constituyente” sea aprobada sin referendo previo legitimado por el pueblo, o que esa misma “constituyente” usurpe funciones legislativas, propias de la Asamblea Nacional. O peor aún, que niños, mujeres u hombres coman en el medio de la basura, mientras familias enteras huyen del país aunque sea caminando, o tengan que dormir ante la intemperie. Para esos militares, resulta evidente que en el país no existe ninguna crisis, y menos necesidades humanas que pudieran violentar el derecho de la vida.

Los comandantes del 4-F, junto con los militares en situación de retiro metidos a la política ahora roban al país, son una letrina de cobardes. Ninguno de ellos merece la condición castrense, y menos considerarse como protagonista de la historia. Mientras tanto, otra élite militar corrompida, compuesta desde generales hacia abajo, pretende que los venezolanos ignoremos que son ellos los responsables no sólo del contrabando de gasolina, sino del saqueo de la nación, convirtiéndose en cómplices ante el sufrimiento de millones de connacionales.

El madurismo sigue llevando la república hasta la muerte. Quedará en la memoria de los cobardes comandantes del 4-F y los militares activos, que el recrudecimiento de este envenenamiento que sufre la patria bolivariana, sólo ha sido por responsabilidad de quienes una vez dijeron que nos iban a quitar el mal que sucumbía contra nuestro ser por culpa de unos aventureros políticos de aquel entonces.

La gran verdad es que parte de los comandantes del 4-F terminaron siendo unos aventureros militares sin honor al uniforme, y convertidos en vergüenza política ante el pueblo ¿Hasta dónde llegará la fidelidad militar de algunos efectivos castrenses ante la actual cúpula política que nos gobierna? No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que el 4-F, por parte de quienes fueron sus protagonistas, ellos han quedado manchados por la afasia ante la corrupción y el hambre de la cúpula madurista.  

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