Brasilia, 5 de abril de 2018/.- Tras más de once horas de deliberación, finalmente los jueces fallaron en contra del recurso de habeas corpus solicitado por la defensa del expresidente. Esto abre la puerta a que el expresidente efectivamente caya a prisión, con una condena de 12 años. Aún le toca enfrentar otros cargos.

Brasil es el reino de lo imprevisible, de los meandros burocráticos, de los más sorprendentes apaños de última hora, pero todo indica que el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva está a punto de convertirse en presidiario en los próximos días. El Supremo Tribunal Federal (STF) del país decidió cerca de la una de la madrugada del jueves -hora local, seis de la madrugada en Europa- rechazar por un estrecho margen de seis votos contra cinco el recurso de Lula contra su ingreso en la cárcel como consecuencia de la condena a 12 años por corrupción que le fue impuesta el pasado enero. Es posible que su paso por la prisión sea efímero, tal vez apenas unas semanas, porque a la defensa del expresidente le quedan algunas balas que gastar en esa dirección. Pero las posibilidades de evitar ese trance parecen ahora mínimas para quien llegó a ser hace una década uno de los líderes políticos más populares del planeta.

La previsible entrada en prisión de Lula tendrá enormes consecuencias políticas ya que deja prácticamente fuera de la carrera electoral al candidato que, según todas las encuestas, encabezaba las preferencias de voto para las elecciones presidenciales del próximo octubre. La trascendencia y el simbolismo del acontecimiento, con todo, van mucho más allá.

Con esto prácticamente queda sepultada su aspiración para concurrir a las elecciones de octubre próximo, en las que todos los sondeos lo dan como el máximo favorito, ya que la próxima semana podría ser detenido, una vez se cumplan ciertos requisitos legales y las apelaciones correspondientes.

Tras más de once horas de debate, los once jueces se pronunciaron y votaron sobre el recurso, seis en contra y cinco a favor, una apretada votación que refleja de alguna manera la polarización del país.

El exmandatario brasileño intentaba con el habeas corpus conservar su libertad, después de que tribunales de primera y segunda instancia lo hallaron culpable de haberse beneficiado de las corruptelas en la estatal Petrobras mediante la entrega de un apartamento en un exclusivo balneario de São Paulo.

Algunas de las reacciones captadas por las redes sociales:

Con información de El País y El Tiempo

Foto tomada de: Perú21