Artículo escrito en exclusiva para PuntodeCorte.com

Por: Javier Vivas Santana

@jvivassantana

La ruptura de la mesa de negociación en Barbados que el madurismo llevaba bajo el auspicio de Noruega para un diálogo con la oposición que lidera Juan Guaidó al parecer ha llegado a su fin, y en esta oportunidad de parte de quienes decían que jamás se levantarían de ella “pase lo que pase” e incluso escuchamos decir al propio Maduro que quería esa mesa por “meses y años”.

Lo cierto, es que cómo bien le gustaba decir a José Vicente Rangel – quien por cierto está en un muy postrado estado de salud que hasta le impide hacer declaraciones ´- “por la boca muere el pez”, y eso fue lo que sucedió con Nicolás Maduro y sus panegíricos quienes apenas vieron que sus pretensiones hegemónicas de realizar unas adelantadas elecciones de la Asamblea Nacional, sin cambio de autoridades del Consejo Nacional Electoral (CNE) aprovecharon las recientes sanciones que les impuso Estados Unidos para “justificarse” con tal argumento, que por ello decidieron que era mejor darle una patada a dicha mesa.

Tal ruptura aunque algunos digan que es “transitoria”, revela que en el madurismo las cosas van de mal en peor. En la cúpula que usurpa el poder en Miraflores después del 30 de abril se acrecentaron las grietas entres Maduro y Cabello con Padrino de por medio, y que por cierto, fue ratificado, a pesar de la desconfianza y la reticencia que el presidente de la ilegal e ilegítima “constituyente” manifestó en relación con su permanencia en el ministerio de la “defensa”.

Otro punto que origina cuando menos “temporalmente” la suspensión del diálogo en Barbados son las “asesorías” de Cuba, quienes son probablemente en su régimen, los más perjudicados con las sanciones del imperio, porque saben de antemano que seguirá disminuyendo la poca cantidad de petróleo que están recibiendo, siendo incluso posible que otras islas del Caribe prohíban el paso de tanqueros con cargas de nuestra industria petrolera por el mar territorial de sus países, aunado con la prohibición de comercialización de cualquier naviera con el madurismo.

Verbigracia, Nicolás Maduro y sus acólitos saben perfectamente que la presión internacional en su contra aumenta sobre la necesidad de encontrar una solución a la crisis política que derive en una elecciones equilibradas para ambos sectores en pugna, pero que el tratar de imponer su visión hegemónica no sólo se les agota en el contexto internacional, sino que en el nacional el régimen ni siquiera ya tiene poder de convocatoria para sus concentraciones, o sea, que hasta los más fieles seguidores también comienzan a mostrar cuando menos apatía por lo que digan los “líderes” maduristas.

Lo cierto es que las cosas están cada vez más tensas dentro del madurismo. Nadie confía de nadie. Por ello, allanan la inmunidad parlamentaria de los diputados de la Asamblea Nacional acusándolos de “traición a la patria” con el único propósito de terminar por desmembrar el único poder con autonomía en el país y justificar unas elecciones adelantadas de tal poder, y en consecuencia, terminar de fragmentar a la oposición – en especial la más radical – , aprehender a Juan Guaidó, para luego autodisolver su mamotreto de “constituyente” y decir al mundo que la oposición se negó a participar “con todas las garantías” electorales, y ellos ahora, son nuevamente un poder autónomo y fuera de “desacato”.

Si eso llegara a ocurrir lo único que le quedaría a Nicolás Maduro sería declararse dictador, y asumir públicamente el control de todos los poderes junto con Diosdado Cabello, y el propio Vladimir Padrino en una suerte de triunvirato neototalitarista. La pregunta sería ¿Qué pasaría en tales condiciones con el éxodo venezolano? ¿Cuáles serían el resto de las sanciones internacionales? ¿Hasta dónde llegaría el dólar y la hiperinflación? Y lo más importante ¿Tolerarían ese extremo político los venezolanos civiles y militares que queden en el país?

El cerco va aumentando, y el madurismo sigue camino hacia su autodestrucción. La historia no podrá ser cambiada y menos cuando lo político tiene un rumbo marcado por el pueblo de Venezuela.

* Punto de Corte no se hace responsable de las opiniones expresadas en los artículos, quedando entendido que son de entera responsabilidad de sus autores.

Puede leer otras publicaciones de Javier Vivas Santana haciendo clic aquí


Suscríbase a nuestro canal de Telegram yYouTube
Estamos también en TwitterFacebook Instagram