En eso parecen estar de acuerdo Maduro y la oposición AN / EEUU.

Caracas, 15 de abril de 2019.

Por: Enrique Ochoa Antich *

@eochoa_antich

El primero, campeón del cinismo, caletrero del dogmatismo devenido en coartada, inepto y corrupto, es el autor principal de la catástrofe. ¿Quién puede creer que la crisis económica y social: la quiebra de nuestras industrias privadas o públicas, la hiperinflación, el desabastecimiento de medicinas, el colapso de nuestros hospitales, el desbarajuste de nuestros servicios de suministro eléctrico y de agua potable, etc., etc., comenzó con las sanciones gringas? Así que el terco empeño de Maduro y sus conmilitones de no rectificar, ni en su política económica ni en su política política, y de seguir profundizando la confrontación política a partir del delirante propósito de pretender perpetuarse en el poder sin mérito alguno para ello, es lo que en primer término nos mata de hambre: pulveriza nuestros salarios, restringe nuestra calidad de vida, y nos condena a la enfermedad y la pobreza.

Pero la segunda no se queda atrás. Convencida de su incapacidad intrínseca para derrotar a su adversario, devorada por el inmediatismo, el maximalismo, el esencialismo, en fin, por toda esa panoplia extremista que la anula como actor político eficaz, la oposición-AN, ésa que pulula en Capitolio, claudica en su soberanía, se entrega en los brazos del Departamento de Estado y obedece los designios de su dirección política, y pone todas sus fichas en el 7 rojo de las sanciones. Cuando los gringos hablan de solución pacífica, eso tiene una traducción: matarnos de hambre. Lo más patético y trágico es que, según ha probado la experiencia mundial, esa estrategia no arroja resultado político alguno como no sea la penuria de los pueblos. Allí están Cuba, Corea del Norte e Irán para probarlo.

Pruébase así de nuevo que si no media una rectificación de los dos polos del odio y de la violencia, esta Venezuela traicionada y expoliada, continuará sumida en el lodazal oscuro de la mengua y la muerte. La tarea de los venezolanos de bien es exigirles que, como ocurrió en naciones más fracturadas y con gobiernos más sangrientos y dictatoriales, escojan el sendero más corto y civilizado del diálogo, la negociación y el acuerdo.

(*)  Político y escritor. Miembro fundador del Movimiento al Socialismo (MAS). Miembro de la Concertación por el Cambio.

Vea otros artículos sobre el autor aquí en punto de corte


Suscríbase a nuestro canal de Telegram y YouTube
Estamos también en TwitterFacebook Instagram