Caracas 22 de septiembre de 2018.  Una británica de 32 años de edad, que al despertar en su casa de Manchester, no reconoció las cortinas, su cama y, ni siquiera, la pijama que llevaba puesta. Naomi Jacobs, despertó con los sentidos y emociones de una chica de 15 años que pensaba que aún era 1992.

«Salté de la cama y me vi en el espejo. Mi cara había cambiado. Me veía pálida y supe que había envejecido. Cuando hablé en voz alta por primera vez, mi voz sonaba muy diferente» indicó Jacobs.

La realidad era una muy distinta a la que recordaba. Despertó en 2008, con 32 años y un hijos de 10 años, las tecnologías, la cultura y las noticias, fueron pequeños detalles, su mayor tarea sería descubrir quién era, qué había hecho los últimos 10 años y, lo más importante, por qué lo había olvidado todo.

Naomi Jacobs de adolescente. Foto BBC Mundo

Naomi Jacobs de adolescente. Foto BBC Mundo

Adaptándose a la realidad

Despertar y verse en el siglo XXI, las costumbre de los 90 quedaron en el pasado. Naomi Jacobs tuvo que ponerse al tanto de las redes sociales, internet, dispositivos y tenología. No solo eso, las noticias eran muy distintas a cómo las recordaba. En su realidad:

  • El sistema político y social, en Sudáfrica, el apartheid seguía en píe, Nelson Mandela no había recorrido el camino hacia la libertad.
  • En Irak, Saddam Hussein estaba en el poder
  • En Inglaterra, la princesa Diana sumaba admiradores
  • La idea de que un hombre de piel oscura pudiera llegara a la Casa Blanca era un sueño para unos, una pesadilla para otros.

«Pensé que era una broma al principio…’¿Quién es este Obama? ¿Es en serio?'», recuerda Jacobs.

«Hijo, ¿a qué hora te mando a dormir?»

Una cosa es no recordar la casa o sus prendas. Pero otra, muy distinta, no reconocer a su hijo de 10 años llamado Leo. Naomi comenta que las primeras 24 horas «no podría comprender» el hecho que tenía un hijo, le asombró ver salir, del salón de clases, a esa versión miniatura de ella.

No le contó lo que ocurría para no asustarlo. intentó actuar «cómo se supone que lo haría una madre de 32 años». Aunque, por dentro, era una adolescente con muchísimas preguntas. Una de las cosas que desconocía era cómo ser madre y a qué hora su hijo tenía que dormir. Esto ultimo la convenció de buscar ayuda cercana inmediatamente.

Su vida de adulta no era ni la sombra de la que quería cuando «se acostó»

De adolescente Naomi Jacobs quería ser periodista o escritora y conocer el mundo. Pero al despertar en «su nueva vida», descubrió una realidad abrumadora. Era una madre soltera que dependía del Estado para pagar sus gastos vivienda, estaba desempleada y estudiaba una carrera que jamás había considerado, psicología. 

Sus descubrimientos, poco a poco, le fueron disgustando cada vez más. Se trataba de su «yo adolescente» vs «yo adulta», era muy dura por la vida que había deseado y la que tenía. Le castigaba la imposibilidad de recordar cómo había llegado a eso. 

«Durante el período que sufrí de amnesia, la yo adolescente estaba a cargo. La adulta era una extraña que había construido una vida que me era muy ajena», explica Naomi Jacobs.

foto de el heraldo austral

Foto de el heraldo austral

Recuerdos en una caja

Más allá de sus aspiraciones frustradas, Naomi Jacobs necesitaba dar con una respuesta a lo que le estaba ocurriendo. Visitó un médico que no le creyó, ni siquiera escuchó su historia. Simone, su hermana, y Katie, su mejor amiga, le ayudaron a encontrar pequeños pedazos de vida para armar sus recuerdos. 

Luego de una búsqueda, hallaron una caja repleta de diarios. Las compañeras de Naomi le dijeron que, de joven, había sido una escritora muy activa y plasmaba sus memorias en esos cuadernos. Al empezar a leer esas páginas, desglosó su historia olvidada.

«Estoy cansada, harta, drogada y miserable. Quiero llorar por todo y nada, pero sobre todo por el hecho de que estoy atascada. Ya me cansé de esta vida.

Estoy comiendo como si se hubiera a acabar la comida; incluso drogarme me está exasperando solo porque no sé si lo estoy o no. 

Estoy atrasadísima con mi trabajo de la Uni y, para colmo, ¡me diagnosticaron un trastorno bipolar! ¿Será resultado del amor de mi madre?» lee Naomi en uno de sus diarios con fecha de febrero 2006.

Las palabras plasmadas en los diarios destrozaron su «yo adulta». Estaba anonadada, no podía creer que de joven había acudido a psicotrópicos para lidear con su realidad. Incluso, en su diario se enteró que había tenido un negocio, vivido en Grecia y al no encontrar éxito regresó a Manchester, sin hogar ni dinero. 

Cocaína y marihuana. foto tomada de Info Salta24

Cocaína y marihuana. foto tomada de Info Salta24

Descubrió por que nunca gustó vestir de rosado…

Las páginas más difíciles de leer, fueron las que develaron que a sus 6 años de edad había sido abusada sexualmente. Un recuerdo profundamente arraigado y enterrado en lo más recondito de su memoria. Naomi Jacobs confiesa que se sintió aniquilada. Leyendo sus relatos, empezó a sentir más compasión consigo misma.

«Ahora entiendo por qué nunca me ha gustado usar rosa. Llevaba un vestido rosa cuando ocurrió el asalto sexual. Asocio rosa con vulnerabilidad.

El flashback fue horrible -fue como volver a experimentarlo todo, pero si no lo hubiera tenido, no lo entendería ahora.» Se lee en un diario con fecha 16 de septiembre de 2005.

Falta responder dos preguntas ¿Qué le había pasado y por qué no lo recordaba?

Tres años transcurrieron hasta que Naomi fue diagnosticada con amnesia disociativa. Ese es un tipo poco común de amnesia. No es fisiológica -por golpes en la cabeza- sino psicológica, provocada por estrés severo. Encontrar el diagnostico fue un alivio y le ayudó a reconstruir su «olvidada vida».

Con sus dudas aclaradas logró enmendar su vida, recuperar sus recuerdos y reconstruir la relación con su madre, que se había deteriorado desde su adolescencia. Naomi Jacobs escribió un libro sobre su amnesia titulado Forgotten Girl («La chica olvidada»).

Esta impactante historia es cortesía de BBC Mundo.

Fotos de BBC.


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