Caracas, 26 de julio de 2019.

Por: Leandro Rodríguez Linárez*

@leandrotango

Dialogar ha sido inútil, lo ha sido desde que el castrismo venezolano aún gozaba de status legal dentro y fuera de nuestras fronteras, imagínese ahora encontrándose absolutamente al margen de toda legalidad y legitimidad. En cada proceso de acercamiento, mientras ambos bandos tertulian, el régimen redobla su accionar cónsono con su naturaleza impositiva, hoy lo estamos viendo, mientras se sientan por enésima vez, ahora en Barbados, se continúa asediando a los parlamentarios nacionales electos soberanamente por el pueblo, se mantiene el discurso altisonante e incluso, el presidente de la ANC, en un gesto que evaluamos como extremadamente sincero, señala el adelanto de las parlamentarias preanunciando el nuevo fracaso del “diálogo”.

La condición de “fugitivos” debería ser razón suficiente para que el castrismo venezolano tomara en serio esta oportunidad y conciliara un inevitable cese de su usurpación de poder, así evadir o aminorar las consecuencias de sus pecados. Podría emplazar una odiosa amnistía que, tal como se presentan los hechos, luce como la única vía de solución pacífica al peor momento político, económico y social de nuestra historia. Sin embargo, fiel a su Alma Mater (Cuba) no hay indicios que ello pueda ocurrir, al contrario, mientras más débil se encuentra huye hacia delante espejizando una ilusoria fortaleza.

Sí existe un camino absurdo, inútil, radicalmente contrario a los intereses del país es el electoral, explicamos el por qué: para que unas elecciones puedan ser creíbles, justas, 100% legales, debe pasar irremediablemente por la elección de un CNE adecuado a las exigencias de la constitución, asimismo, se debe depurar el REP, crear condiciones óptimas para el ejercicio del voto foráneo, además del indefectible cese de funciones de la ANC y demás instituciones psuvizadas, mismas que también deben ser adecuadas al marco constitucional, de este modo ¿Cree que el castrismo venezolano aceptaría todo esto? Evidentemente no.

Aceptar cualquier proceso electoral que no pase por el tamiz de la carta magna solo empeorará la crisis, no olvidemos justamente la evasión ilegal e ilegítima del revocatorio 2016 y la consumación de actos electorales fraudulentos por parte del régimen, fue lo que originó el agravamiento estructural del país. En consecuencia, aceptar otro proceso electoral con el castrismo en posiciones institucionales arrojará mismos resultados; abstención histórica, otra institución desconocida nacional e internacionalmente, lo que redundaría en el empeoramiento de lo que ya hoy es invivible.

Lo electoral no lo descartamos articulistas que nos oponemos a ello, tampoco lo descarta el liderazgo opositor serio, creíble, lo ha descartado el régimen a través de sus atropellos. Desde 2015, cuando perdió la AN, se dio cuenta que su nivel de rechazo popular ya no podía ser manipulado únicamente con populismo, por ello se inmunizó contra todo proceso electoral, se vio obligado hacer una ilegal reingeniería electoral (muy torpe por evidente) para salvaguardar sus nefastos intereses. Desde 2017 manipula a placer centros de votación, REP, impone procesos a destiempo, partidos, candidatos, electores y, según la misma Smartmatic, impone resultados, por tal motivo, hoy se desvive para forzar un adelanto inconstitucional de las elecciones a la Asamblea Nacional a sabiendas que barrería al contar con mismas condiciones que las últimas 5 elecciones, porque sencillamente el venezolano no se prestará más nunca a estas farsas electoreras. El castrismo las ganaría a través de la esclavitud electoral que ha fomentado todo este tiempo, manipulando a un sector social a través de sus necesidades básicas.

Ni el diálogo ni las elecciones son herramientas de solución de conflicto ¿Entonces qué? Opinamos, la única vía pacífica sería la celebración de una (odiosa, injusta y repudiada) amnistía que permita al castrismo venezolano la salida del poder que usurpan sin más traumas añadidos, repetimos, no nos gusta, pero es la más “sensata” solución, blanco seguro de severas críticas. Existen otras opciones, pero con mayores efectos colaterales.

* Politólogo, analista político, articulista de opinión.

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