Caracas, 4 de febrero de 2019.

Por: Enrique Ochoa Antich *

@eochoa_antich

Unas breves consideraciones previas:

• Como la mayoría abrumadora de venezolanos, adverso a este gobierno y quiere que Maduro se vaya ayer. La pretensión perpetuacionista del madurismo, atropellando todo y abusando de todos, violentando la Constitución y la soberanía popular, es la causa principal de la crisis política, económica y social que padecemos

• Si el gobierno quisiera seriamente contribuir con una salida democrática y pacífica a la crisis, unilateralmente decidiría:

– La libertad de todos los presos políticos.

– La rehabilitación de todos los partidos y de sus voceros.

• Cambiar al gobierno, sí, pero no al costo de una guerra civil o una intervención militar extranjera. Por tanto, necesariamente adverso a algunos sectores extremistas de la oposición que desde siempre han propiciado la opción guerrerista, para lograr lo cual han boicoteado persistentemente (y parece que con éxito) la ruta democrática, el voto y el diálogo y la negociación. 

• El primer punto de la estrategia de la AN, cese a la usurpación, obliga a una pregunta: ¿y cómo? Porque, según parece claro, Maduro no cesará por propia voluntad: ¿una acción militar de la F.A. que lo deponga? ¿Y si la F.A. no lo hace? ¿O si esa prédica implica una guerra civil entre dos ejércitos? Es claro que esa estrategia, sin diálogo y negociación, conduce a un un sólo resultado: una intervención militar extranjera gringo-colombo-brasileña que en lo personal rechazo con toda mi pasión venezolanista.

• Constituye una proverbial irresponsabilidad los capitostes del madurismo excitar  una suicida confrontación con la más grande potencia militar del planeta, los EEUU, que saben, ¡tienen que saber!, se saldaría en devastación y pérdida de nuestra soberanía. ¿Buscan inmolarse? ¿Tienen listo su plan de escape y piensan “inmolar”… a los otros? Zoquetes si es así pues una negociación a tiempo puede asegurarles el porvenir político al que tienen derecho.

• La Fuerza Armada tiene mucho que decir y hacer. Imaginamos que, con sentido de realidad, se ha percatado de lo que un enfrentamiento armado con EEUU puede significar: miles de muertes, derrota, destrucción y vergüenza y pérdida de soberanía. Sería contrario a su propia naturaleza propiciar irresponsablemente este enfrentamiento suicida: la soberanía no se defiende buscando un enfrentamiento militar suicida con EEUU sino evitándolo. Y no es cobardía sino una decisión propiamente militar.

La F.A. puede jugar un papel en la búsqueda de una conciliación antes de la catástrofe en vez de parcializarse por uno de los proyectos políticos en pugna. 

¿Sería mucho pedir a los señores oficiales de todas las jerarquías que por sus canales regulares hagan un llamamiento a la cordura a su comandante en jefe? ¡Dejen oír el ruido de sus sables! Inmolarse al costo del país no tiene sentido.

La verdad es que llegados a este término, antes que una intervención militar extranjera gringo-colombo-brasileña, sería preferible un pronunciamiento militar interno.

• Así que un cambio en paz obliga a buscar caminos de diálogo y negociación que permitan considerar una ruta como la siguiente: 

1. El referendo consultivo se encuentra consagrado en la Constitución (artículo 71), lo cual hace legítima esta salida. Las elecciones generales que se han propuesto no.

2. La relegitimación de todos los poderes y las elecciones generales sólo tendrían legitimidad constitucional si son un mandato popular.

3. La Constitución establece que la soberanía reside en el pueblo (artículo 5), por tanto, el mandato de un referendo consultivo es vinculante. En todo caso, se entiende que su convocatoria sería el resultado de un acuerdo político que reconozca esta condición.

6. Un referendo consultivo es mucho más expedito que una elecciones generales.

7. Con arreglo a la Constitución, el referendo consultivo puede ser convocado tanto por el presidente de la república como por la Asamblea Nacional, así que para asegurar el reconocimiento de todos, su convocatoria puede hacerse paralelamente por ambas instancias.

8. Para asegurar una participación masiva de los electores, de modo de fortalecer su legitimidad, se requeriría designar antes un nuevo CNE, lo que se puede lograr si, previo acuerdo político de las partes, los actuales rectores renuncian a sus cargos. ¿Cómo sustituirlos si la AN se encuentra, según los seguidores del gobierno, en desacato? Proponemos que esa designación, previo acuerdo político, también se haga paralelamente por la AN y por el TSJ. Se entiende que el nuevo CNE debe estar conformado por cinco venezolanos independientes reconocidos los cinco por las partes. Si hay voluntad política, esto se puede hacer rápidamente.

9. El referendo consultivo debe preguntar acerca de:

• Si se mandata la relegitimación de todos los poderes.

• Si se mandata que esa relegitimación se realice a través de unas elecciones generales.

• Si se mandata la conformación de un gobierno de unidad nacional que, entre el referendo y las elecciones generales, se ocupe de: atender la situación económica y social, elaborar e implementar un plan para abatir la hiperinflación, encauzar las medidas de emergencia que posibiliten la cooperación y solidaridad internacionales en materia de medicinas y alimentación, y conducir al país hasta las elecciones.

10. El referendo podría mandatar que este gobierno de unidad y salvación nacional sea designado por las 4/5 partes de los diputados a la AN elegidos en 2015, de modo de asegurar que PSUV y oposición se encuentren expresados (que no representados) en ese gobierno de transición.

Posibles preguntas:

• ¿Está usted de acuerdo en la relegitimación de todos los Poderes Públicos mediante elecciones generales que se realicen en un lapso no mayor de un año?

• ¿Está usted de acuerdo en la conformación de un gobierno de unidad y salvación nacional designado por las 4/5 partes de los diputados a la AN hasta la realización de elecciones generales?

Si hay voluntad política, puede lograrse esta ruta y así preservar la paz: del gobierno y de la AN dependen la vida de miles de venezolanos y la soberanía de la nación.

(*)  Político y escritor. Miembro fundador del Movimiento al Socialismo (MAS). Miembro de la Concertación por el Cambio.

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